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Las relaciones tóxicas, aunque hayan acabado, dejan heridas que no son fáciles de curar y pueden provocar conflictos emocionales duraderos que se prolongan por años y muchas veces no se logran superar sin ayuda profesional.

 En este tipo de vínculos siempre existe una persona que es manipuladora, con rasgos egocéntricos y narcisistas y una contraparte que es vulnerable, sensible, con dependencia afectiva y una autoestima minada por el carácter de su pareja.

 La persona tóxica generalmente ha ido minando el amor propio o la autoestima que tiene su víctima a través de situaciones cotidianas. Por ejemplo, siente celos de personas con las que su pareja mantiene una buena relación de amistad o familiar, controla sus movimientos y horarios, la minimiza en diversos aspectos de su vida, incluso a la hora de dar su opinión, la cuestiona constantemente, la chantajea emocionalmente y a pesar de que la sobreprotege le falta el respeto y le hace sentir que es imprescindible en la vida del otro. 

Para muchos afectados resulta un desafío descubrir cómo dejar atrás el pasado, especialmente si vivió en toxicidad durante mucho tiempo o si el ambiente tóxico fue intenso. Para eso es muy importante recuperar el amor propio, aseguran los especialistas. 

Autoestima

 ¿Qué es el amor propio? “Es la autoimagen, la autovaloración, autoconsciencia y todo aquello que nos permite sentirnos cómodos dentro de nuestra piel y de nuestras decisiones” explica la psicóloga Teresa Méndez. Sin embargo, en situaciones de dependencia, de celos y en los que se llega a un círculo de manipulación y violencia en la relación de pareja, la persona más vulnerable ha ido permitiendo cada vez más que la persona tóxica destruya su autoconfianza.

 “Cuando escuchas decir a alguien que dejaba que su pareja la controle, la cele o que decida sobre su vida no es más que un reflejo de que su amor propio estaba definido por el otro y lo correcto es que esté definido por uno mismo. Yo no puedo amarme en la medida que él otro me ame. El otro me va amar en la medida en que yo me ame”, explica la psicóloga. 

El primer paso

 “El momento en que se corta una relación tóxica nunca es fácil, porque quedamos con muchas cargas emocionales, con muchas culpas y muchos miedos acerca de lo que podría ser una relación. Entonces, el primer paso es hacer el duelo de la relación que hemos dejado para poder seguir adelante y así evitar llenarnos de miedos, patrones repetitivos y de sentimientos contaminados.

 Posiblemente de algunas conductas que se han vuelto contaminantes, que nos han hecho más daño que bien y evitar llevarlas a una siguiente relación”, comenta Méndez Este duelo, en la práctica funciona como cualquier otro duelo, dice la especialista y tiene que tener un proceso donde primero es difícil aceptar que toda la relación se acabó y que es parte de mi pasado hasta asumir que todo ha terminado.

“Lo importante es hacer conciencia de qué ha sucedido y qué es aquello que no quiero llevarme de esa relación y lo que, como aprendizaje, quisiera llevarme, pero no para encarar otra próxima relación, porque no se trata de cortar un vínculo para saltar a otro. Estamos cortando una relación para poder tener un crecimiento personal. En la medida en que trabajemos en este crecimiento personal recién estaríamos listos, si se dan las circunstancias de acceder a una nueva relación, a un vínculo afectivo más sano”, indica Méndez.

 ¿Borrón y cuenta nueva?

 Decir por ejemplo, hago borrón y cuenta nueva, cambio amistades, cambió todo y empiezo de nuevo no parece ser siempre lo más saludable. “En realidad lo importante, en lugar de borrar y anular, es aprender de todo lo que ha sucedido. Es bueno distanciarse de alguna situación que nosotros veamos que no es buena. Es decir, si el círculo social también cooperaba con esta relación que me estaba restando o que popularmente se dice que era tóxica, sí es buena idea tal vez alejarse y distanciarse hasta que yo esté sano. Hasta que sienta que pueda hacer criterios de diferencia entre aquello positivo que me daba este círculo social y lo que no estoy dispuesta a repetir”, señala Méndez, que advierte que es un error creer que bloquear en las redes sociales a la otra persona ayuda a solucionar el problema. 

No importa que bloquees a esa persona por las redes sociales eso no significa que hayas realizado todo un trabajo personal donde esta persona ya no tiene influencia sobre ti, porque ese es el problema de las relaciones que han tenido vínculos tan manipuladores y nos han generado, de alguna manera, cierta dependencia cuando salimos de ellos. Esa persona aún tiene influencia en nosotros” 

Consejos

 Seguir adelante después de una relación tóxica puede traer mucha desorientación, pero hay al gunas pautas que, según Teresa Méndez, la persona debe tomar en cuenta y reflexionar para liberarse de una manera eficaz de ese vínculo que tira para atrás toda la confianza de una persona. Aquí algunos de los consejos:

 - No confundir el sufrimiento con el amor.

 “Los amores no deben darnos sufrimientos. El amor es una decisión y es una determinación personal. Erich Fromm dice que el amor es un acto de fe y esto más allá de la parte espiritual, quiere decir, que yo decido confiada - mente dar amor, enamorarme sin estar pensando y condicionando este amor a que el otro en algún momento decida amarme” sos tiene la psicoterapeuta. 

-Una relación que terminó es una historia finalizada. 

No te lleves el pasado a tu presente ni lo pienses utilizar en el futuro. Una relación que terminó es una relación que no tiene vuelta atrás. No debes arrastrar todos esos miedos e inseguridades a un presente que lo único que puede hacer es hacerte sentir inseguro y frustrar una relación futura”.

 -Permítete pasar por el dolor de un rompimiento.

 “Estas relaciones generalmente son muy fuertes y generan mucha dependencia y muchas personas creen que un clavo saca a otro clavo y no es así. Si uno tiene que superar esto tiene que afrontar el dolor . Debe aprender a respirar a través de ese dolor, entenderlo, extraer un aprendizaje y superarlo”, sostiene la psicóloga. 

Nadie merece ser abusado o lastimado, ya sea que el daño sea físico, mental, financiero, social o sexual. Amarse a uno mismo después de haber estado tan lastimado y desanimado repetidamente requerirá esfuerzo y energía. Pero, no hay que rendirse ni bajar los brazos. Solo hay que pensar lo enriquecedor que sería si uno mismo se diera el amor, la paciencia, la esperanza y la confianza que le dio a la persona equivocada. 

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