Escucha esta nota aquí

Hay familias dedicadas por generaciones a la música que han logrado trascender en este arte. Al recordarse el Día Internacional del Músico hablamos de hogares que se formaron entre voces e instrumentos y son referentes de lo que significa crecer en armonía con los sonidos de la vida.

Sinfónicos

No es una familia con especial tradición en música, pero ha sido un lazo especial en sus vidas y un vehículo que les ha permitido ganar experiencias nunca antes imaginadas. Se trata del hogar creado por Franz Terceros Pedraza y Francy Montaño, padres de Isaac, Gabriel, Raquel y Patricia.

“A mi padre le encanta la poesía, le gusta cantar, pero nada más que eso. Mi mamá tenía más inclinación a la música y cuando sale bachiller en los años 70, quería ser profesora de música, pero el golpe de Banzer cerró las escuelas normales y no pudo concretar su anhelo”, cuenta Isaac.

Fueron los viajes los que marcaron el destino musical de los Terceros. Cuando Franz terminaba la carrera de Agronomía, fue invitado a ser misionero de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en Uruguay y se fue allá con su esposa, Isaac y Gabriel.

Fue en ese país donde Isaac da sus primeros pasos en la música. Luego Gabriel comenzó a aprender de este arte, le siguieron Raquel y Patricia.

La familia se mudó a Argentina, donde Francy estudio piano y concluyó el curso de teoría musical. Así avanzó la familia en este camino hasta viajar a Chile y luego retornar a Bolivia, donde Isaac forma parte de diversos proyectos como director, hasta que concreta el mayor hasta ahora: la Filarmónica de Santa Cruz, que ha puesto en escena obras, como Carmina Burana, la Novena Sinfonía de Beethoven y el musical Los Miserables.

“Me alegra poder contribuir, seguir esta visión, este sueño que alguna vez tuvieron mis padres”, asegura Isaac.

Héroes de la guitarra

Aunque la tradición musical en la familia de Glen Vargas viene de su abuelo, fue su padre fue el que le enseñó a tocar guitarra y lo animó a seguir ese camino. Cuando tenía 12 años recibió de regalo una pequeña guitarra Teisco y luego le consiguió la primera Gibson Les Paul que llegó a Santa Cruz. Era fines de los años 70 y lo que sonaba en la cabeza del joven Glen eran las potentes piezas de Hendrix, Deep Purple y Uriah Heep, aunque fue Santana el que lo hizo abrazar la guitarra para siempre.

Así llegó a ser identificado como uno de los mejores guitarristas del país, gracias a su labor en legendarias bandas, como Trilogía, Track y por sus trabajos como solista y como productor.

Sus hijos, Glenn y Dean, siguieron sus pasos y aprendieron a tocar el mismo instrumento. “La verdad que nunca pensé que a ellos les llegaría a interesar ser músicos, porque no se los exigí. Siempre les he dicho que acercarse al arte es bueno para despertar la creatividad”, aclara Vargas.

Ambos heredaron el talento de su padre y marcaron su propia ruta. Además de estudiar ingeniería de sonido y márquetin, continúan en un proceso de descubrimiento y aprendizaje musical. Glenn es parte desde hace varios años de Los Salmones, mientras que Dean ha participado de Pipoca Polémica, Riffs y The Black Aces, entre varios proyectos.

Recientemente acompañaron a su padre en el concierto que brindó desde la Casa de la Cultura, donde presentó los temas de su nuevo disco Illuminatum.

Cuerdas exquisitas

Hablar de los Parada en Santa Cruz es hablar del arpa y de una tradición familiar en estas tierras cálidas. Dante, Judith y Micky, hijos de Alejandro Parada y Dila Serrano, se convirtieron en expertos en la ejecución de este instrumento tras estudiar en Paraguay, gracias al apoyo de sus progenitores.

Don Alejandro, reconocido editor y miembro de la Sociedad de Estudios Geográficos Cruceños, se preocupó de fomentar el talento de sus hijos.

Dante se destacó como compositor de más de medios centenar de piezas, entre las que sobresale el taquirari Badulaques, que ganó el Festival de Música Folclórica en Cochabamba.

Junto con su hermano, efectuó varias giras, mientras que Judith viajó a Italia en 1984 donde interpretó el arpa en el Vaticano ante el papa Juan Pablo II.

Artífices de un sueño

Vladimir Suárez dejó Bolivia hace 20 años para irse a radicar a México, país que lo adoptó como hijo y donde consiguió grandes triunfos artísticos. Grabó como pianista y trabajó con grandes músicos como Julieta Venegas, Ha-Ash, Reyli, La 5ta Estación y Ricardo Arjona, entre otros. Actualmente es miembro de la Academia Latina de Grabacion (Latin Grammy), que lo ha nominado en un par de ocasiones al Grammy Latino.

Hijo de Carmelo Suárez y Bella Arredondo, el popular Dúo Guajojó, creció entre guitarras, voces y un ambiente familiar pleno de música. No tardaría en demostrar su inclinación y talento para el arte, por lo que sus padres lo inscribieron en el Instituto Superior de Bellas Artes a los seis años.

Entre sus producciones más importantes figuran Voces por Haití, con 40 grandes éxitos de cantantes y músicos, editado con el objetivo de ayudar a las víctimas del terremoto en la isla en 2010. El disco lo realizó junto a Noel Schajris, ex integrante de Sin Bandera, al que también produjo.

“Si mis padres no me hubieran puesto a estudiar en Bellas Artes y no tuviera sangre de músico, no se habría logrado lo que se consiguió”, menciona Vladimir.





7. Íconos. Hace 50 años, los Kjarkas vieron florecer la tierra
en su charango y crecer las zampoñas con el viento.

Palo al cuero

La pasión por la música, transmitida de generación en generación, también ha sido muy común entre la familia de los maestros banderos, como Lalo Suárez, Pan de arroz y Zoilo Saavedra.

Un gran animador de la fiesta grande ha sido Pedro Suárez Paz, el popular Perucho, que falleció en plena actividad en diciembre de 2011, dejando a cargo de la banda a su hijo Carlos, que continuó con casi 30 años de tradición familiar. “Yo acompañé a mi padre varios años, incluso cuando fue director de la Banda Municipal. Luego formé Perucho Jr.”, mencionó Suárez.

Es una banda tan tradicional, que, incluso, fue una de las más solicitadas durante la cuarentena, por lo que los músicos tuvieron que sumarse a la tendencia de presentarse en vivo por las redes.





4. Banderos. Carlos Suárez (dcha.), director de Perucho Jr. e
hijo del extinto y legendario Perucho Suárez (izq.), gran
animador de la fiesta grande de los cruceños.

El legado

Desde hace varias décadas los Kjarkas son reconocidos embajadores del folclore boliviano en el mundo. El grupo de los hermanos Hermosa conserva una tradición musical arraigada en su natal Capinota (Cochabamba), la que se ha visto extendida a través de los hijos y sobrinos de los integrantes del grupo. Estos jóvenes formaron Ch’ila Jatun, agrupación que llegó a representar a Bolivia en el Festival internacional de Viña del Mar (Chile).

“Mi hijo y yo no tuvimos un profesor o un maestro de canto. Es algo que nace de nosotros. Yo nunca le dije a Jonathan tienes que cantar así, siempre he dejado que sea él. Yo creo que el canto hace que puedas dar tu alma y tu corazón”, afirma Elmer.



5. Impulsores. “Sin mis padres no se habría logrado lo que
se consiguió”, menciona Vladimir Suárez, acerca
del apoyo que recibió de sus progenitores. 

6. Artistas. Bella Arredondo y Carmelo Suárez, padres
de Vladimir, conforman el popular Dúo Guajojó.