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No es raro ver un ‘cuer­pazo’ con una cara envejecida. Y, como todo en la vida, tiene una explicación.

Según Fabiana Carranza, coach en alimentación, estar en movi­miento es clave, “ahora se pone a la inactividad como la cuarta causa del 9% de las muertes pre­maturas en el mundo; sin embar­go, no se trata de nutrición versus cultura fitness.

 El punto es que, cuando decidimos hacer rutinas de ejercicios, tenemos que prepa­rar a nuestro cuerpo con el com­bustible adecuado, que dará la energía”, explica.

 Desde su experiencia, Fabiana dice que se cometen ciertos erro­res, especialmente al relacionar el ejercicio solo con un estado fí­sico externo, con tener músculo, medidas perfectas, con perder la grasa en la cintura, “creemos que la alimentación va exclusivamente dirigida a estar hermosos”, agrega.

Antes y después del gym

Entre los deslices recurrentes, la coach cita la práctica de ir al gym con lo que denomina ‘pie­dras en el estómago’. “Me refiero a los fideos, pastas, carne; mucho se habla de proteínas y carbohi­dratos, pero no se define qué tipo de carbohidratos, por ejem­plo, porque hay los simples y los compuestos.

 Se habla de comer proteínas antes de ir al gimnasio, de consumir mucha avena y pasta para tener energía, pero es todo lo contrario, porque el aparato digestivo, cuanto menos trabajo tiene de digestión antes de un ejercicio, más energía dará”.

 Explica que cuando alguien come ‘pesado’, como mucha pasta o carne en el almuerzo, inmediatamente después tiene sueño, “significa que el aparato digestivo está cansado, procesan­do todo lo ingerido, eso incluso puede ocasionar paros cardiacos porque es mucho el esfuerzo que emplea el cuerpo”.

 Más bien aconseja el consumo de alimentos ligeros, pero fuertes en nutrientes, un licuado de gui­neo, rico en potasio para evitar los calambres, con chía, con Ome­ga 3 para dar energía y fuerza, y cumplir con la rutina del gym.

 La receta puede tener una taza de espinacas (proteína vegetal), que da mucha fuerza a la sangre por la clorofila; maca, que eleva la ener­gía, o leche de almendras o aceite de coco. “Todos estos alimentos son fáciles de digerir”, dice.

Otro grave error, asegura, es comer de todo, ‘achetarse’, y des­pués ir al gimnasio para quemar eso, como si se tratara de la expia­ción de las culpas por la gula. “Si buscamos calidad de vida a largo plazo, es misión imposible con ese sistema. Lo único que logramos es envejecer, tener un cuerpo fitness con una cara marcada”.

El ayuno

Para Carranza, lo ideal es ayunar antes de ejercitar, pero no se trata del ayuno del estómago radical­mente vacío, sino del que implica un jugo sin fibra, o zumo verde, que inyecta energía a la sangre.

 Eso provoca que al ejercitar, el cuerpo esté obligado a quemar grasa. “Estudios dicen que ayu­nar, previamente a ejercitar, produce reducción tanto de peso como de grasa corporal, mientras que comer antes de ejercitar solo reduce el peso. 

Por eso hay siem­pre esa grasita en la cintura que no termina de desaparecer”.

 Fabiana apuesta por los ayunos intermitentes, dejar de comer a las nueve de la noche hasta las nueve de la mañana.

 “No se tra­ta de comer en exceso, después dejar de comer hasta morir de hambre, o sea en la noche pegar­te un atracón, y al día siguiente aguantar hasta ingerir el doble y el triple, ni cualquier tipo de die­ta extrema. 

Se trata de estilo de vida, de programar las comidas para permitir periodos regulares de tiempo de ayuno, el intermi­tente es diario, pero podría ser con variaciones, un día sí y otro

 no, etc., la idea es que seamos responsables con la decisión. Eso sí, en la noche hay que co­mer liviano, como ensaladas. 

En la mañana tomar los jugos verdes détox, luego hacer ejercicios, y después de la rutina consumir banana, una porción de pavo u otra carne magra, huevo, etc.”. La coach asegura que hacer ejercicios en ayunas podría ayu­dar a mantener el cerebro y los neuromotores y las fibras mus­culares biológicamente jóvenes. 





1. Jugo verde.  Es un poderoso aliado para tener energía
2. Ensaladas. Se las sugiere sobre todo a la hora de la cena
3. Proteínas. Las naturales, como la carne magra, son más
recomendables

“Se trata de no envejecer cuando hacemos ejercicio, por culpa de la sobrecarga del aparato digestivo. La combinación del ayuno inter­mitente y el ejercicio en intervalos de alta intensidad podría ir más allá, ayudando a perder peso, quemar grasa, retroceder el reloj biológico en músculos y cerebro y mejorar la función cognitiva”.

 Carranza recomienda evitar el uso de las proteínas en polvo, que tienen como único objetivo generar un músculo marcado, “pero ocasio­nan muchos problemas, incluso de corazón, porque no es un alimento que el cuerpo reconoce como pro­pio, es un tóxico, un químico que no hace nada bien”, asegura.

 Más allá de la importancia de las recomendaciones generales, Fabiana dice que es imprescindi­ble evaluar los factores individua­les para definir tipos de alimen­tación.

 “Cada persona tiene una historia diferente, hay que ver si una mujer está embarazada, si un varón toma medicamentos, cuáles son las condiciones de su estado físico, etc. La mejor estra­tegia es usar el sentido común y escuchar al cuerpo, hay gente que necesita comer algo antes de ejer­citar, pero tiene que ser liviano, caso contrario podrían sufrir ma­reos porque en la mañana tienen baja azúcar en sangre”, dice. Otro consejo para quienes ejercitan es que eviten ‘ham­brear’ tras una rutina en el gim­nasio.

 Sostiene que hay activi­dades de moda que se empiezan sin algún tipo de orientación o preparación nutricional, “es una responsabilidad acompa­ñar el ejercicio con una buena alimentación, fácil de digerir; eliminemos la idea de las dietas únicamente para marcar mús­culos o bajar de peso, busque­mos la salud. Estoy convencida de que todo va de adentro hacia afuera, uno puede estar mucho mejor cuando pone foco en lo interno”, finaliza la experta. 

Carranza tiene un máster en Alimentación terapéutica viven­cial y cocina viva, del Ann Wig­more Natural Health Institute; curso de terapeuta Ayurveda con Silvina Draiman; cursos de alimentación y de fermentos con Alex von Foerster; y otros cursos de alimentación vegana y vege­tariana en Uruguay, con Néstor Palmetti, y en Argentina. “Hace siete años que estudio y practico las teorías y el estilo de vi­da consciente y saludable”, asegura.