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Sábado 10 de julio, estadio Maracaná de Río de Janeiro y una imagen que quedó grabada luego de que Argentina ganara la final de la Copa América contra Brasil. Una imagen que no dejó a nadie indiferente. Neymar sale riendo con Messi, lo que, incluso, le valió duras críticas de los fanáticos brasileños. Y es que la estrella comparte con el 10 argentino una amistad que ha perdurado en los años, luego de que ambos coincidieran en el Barcelona de España.

“Perder me lastima, me duele. Es una cosa con la que todavía no aprendí a convivir. Ayer, cuando perdí, le fui a dar un abrazo al mayor y mejor de la historia que yo vi jugar, mi amigo y hermano Messi. Estaba triste y le dije FDP me ganaste. Estaba muy triste por perder, pero este tipo es increíble”, agrego el 10 de Brasil. “Tengo un respeto muy grande por lo que él hizo por el fútbol y principalmente por mí”, agregó.

Y no hay duda de que ese respeto está relacionado con el vínculo de la amistad que los une desde hace años a dos distintos que son rivales en la disputa de una única copa, lo cual no los lleva a enemistarse en la vida.

En ese sentido, cabe preguntarse cuáles son los beneficios en las personas cuando logran establecer un vínculo de amistad verdadera con los demás.

De acuerdo con el criterio de los expertos en salud y los procesos mentales y el comportamiento del ser humano, el bienestar emocional es uno de los más comunes.

El psicoterapeuta Carlos Molina señala que para lograr el bienestar emocional necesitamos encontrar un balance en todos los aspectos de nuestra vida: física, mental, emocional y espiritual:

“Es la habilidad de poder disfrutar la vida y a la vez de afrontar los problemas diarios que nos van surgiendo, ya sea tomando decisiones, lidiando y adaptándose a situaciones difíciles o dialogando acerca de nuestras necesidades”.

Por ello recuerda que los beneficios de la amistad para nuestra salud emocional son muchos a lo largo de toda nuestra vida.

“Desde bien pequeños necesitamos de la relación con el otro, con el semejante, para formar nuestra identidad. Los amigos que tenemos de pequeños nos hacen de espejo, nos permiten aprender de nosotros mismos y formar nuestro yo social. A lo largo de los años, si conseguimos establecer relaciones de amistad, también estamos cuidando nuestro bienestar emocional”, menciona Molina.




Juventud. Es cuando pensamos que mientras más amigos, mejor.

Lazos

La sicóloga Silvia Najera indica que los lazos que se forman a partir de la amistad van a generar afecto, confianza, alegría y una forma de comunicación diferente, que no se la puede tener con otras personas que no pertenecen a ese círculo de amistad que componemos.

“La amistad es esencial en la vida, mejora la salud mental, ayuda a bajar el estrés, ya que se llega a compartir situaciones que no tendríamos con nadie más. Hay más libertad en la manera de interrelacionarse, se supone que al integrar esa amistad nos aceptamos como somos e incluso entre amigos admiramos las cualidades del otro, esto hace que mejore la autoestima y, en momentos necesarios, también hace que reflexionemos sobre algunas cosas negativas que hacemos. Pueden haber malos entendidos e incluso discusiones fuertes, pero también hay la capacidad de solucionarlo, todo esto ayuda al bienestar emocional”, afirma Najera.

Por su parte, Molina añade que las relaciones de amistad son básicas en cualquier edad y en cualquier etapa vital para el ser humano.

“Cuando somos niños, estas relaciones contribuyen a nuestro desarrollo emocional y social, siendo un espacio de aprendizaje de la empatía, el compartir, el cooperar y de distintas habilidades sociales. En la adolescencia, los amigos vuelven a tener un papel fundamental. Durante esta época, las personas empezamos a diferenciarnos definitivamente de nuestros padres, adquiriendo valores, formas de pensar, ser y actuar más propias, que permanecerán con nosotros a lo largo de la vida”.

Molina opina que,a la vez, los amigos nos ayudan al ser un modelo, un espejo donde vernos reflejados y, sobre todo, un espacio de apoyo “donde es más fácil transitar todos los cambios propios de esta etapa”.

“Tanto en la edad adulta, como después, en la vejez, es primordial también la presencia de amigos en nuestras vidas para compartir nuestras experiencias. Aun así, es a partir de la edad adulta cuando en ocasiones nos cuesta más mantener relaciones y desarrollar de nuevas”, agrega.

A su vez, Najera subraya que en ciertas etapas de la vida, por necesidad de pertenencia, podemos caer en un mal concepto de amistad y por querer pertenecer terminamos sufriendo o haciendo cosas negativas.

“De acuerdo con la forma de ser de las personas, iremos construyendo nuestras relaciones de amistad y a la vez fortaleciéndolas. En la etapa de la adolescencia, generalmente, pensamos que mientras más amigos tenemos es mejor, pero el tiempo hace que realmente permanezcan los que más afines son a nuestras formas de ser, expectativas, etc. Ya en la juventud y adultez somos más selectivos en cuanto a la amistad”, explica la sicóloga.

La experta señala que el haber encontrado cosas comunes, gustos, respeto a la individualidad, el apoyo que se ha encontrado o el hecho de encontrar en el amigo una cualidad digna de admiración, hace que ese lazo sea cada vez más fuerte.

“No olvidemos que al salir del colegio cada quien toma su rumbo, pero también se puede dar una prolongación de la amistad vivida en ese periodo si somos capaces de mantenernos en contacto para compartir las nuevas experiencias vividas”, añade Najera.





Pequeños.  En la niñez se van gestando los primeros lazos
de amistad.

Otros beneficios de la amistad

Nos proporcionan el sentimiento de pertenecer. Las amistades nos proveen del sentimiento de pertenencia a un grupo, lo cual nos ayuda a sentirnos integrados y aceptados por cómo somos. Todos deseamos pertenecer a un grupo pues nos hace sentirnos incluidos y amados.

Nos brindan apoyo y reducción del estrés. Fomentan la vivencia de seguridad y acompañamiento en la vida. Sentirnos escuchados y comprendidos nos ayuda a transitar por los momentos difíciles de la vida, reduciendo el estrés que esos momentos nos generan.

Nos ayudan a mejorar la autoestima. Si sentirse escuchado es importante para nuestra autoestima, también lo es sentir que nuestros amigos se abren a nosotros, nos valoran y confían en nosotros para que los acompañemos en sus tristezas y alegrías.

Nos permiten el crecimiento y desarrollo personal. Los amigos son también un modelo donde mirarnos. Sus distintos modos de afrontamiento de las situaciones y su capacidad para crecer y evolucionar nos puede ayudar a motivarnos para el cambio. Tanto su apoyo como su ejemplo pueden ser trampolines que fomenten nuestro cambio personal.

Nos dan la oportunidad de mostrarnos auténticos. En la mayoría de relaciones que establecemos en nuestra vida nos es algo complicado ser nosotros mismos al cien por cien. En las relaciones de amistad, en cambio, nos atrevemos a ser nosotros mismos pues sabemos que nos aceptan tal y como somos.

El sentimiento de poder ser uno mismo y ser valorado y aceptado por ello está directamente relacionado con la autoestima y el equilibrio emocional. Todos necesitamos sentir que hay un lugar donde podemos ser auténticamente nosotros.

Compartimos situaciones placenteras. A menudo es con nuestros amigos con quienes sentimos que podemos conectar con nuestro yo divertido y placentero y donde no estamos tan limitados por responsabilidades.

El grupo de amigos es un lugar seguro para conectar con la diversión, la risa y con nuestros deseos y placeres. Aunque puedan aparecer todas las emociones, la alegría es la emoción más presente.

Multiplican la felicidad y reducen la tristeza. Compartir momentos con tus amigos hace que tu cerebro libere oxitocina, sustancia química involucrada en los comportamientos relacionados con la confianza, el altruismo, la generosidad, la formación de vínculos, las actitudes de cuidado, la empatía y la compasión. Además activa las sensaciones de placer y bienestar.

Ayudan a vivir más tiempo y con mejor salud. Los amigos pueden ser algo así como la fuente de la eterna juventud. De acuerdo con diversas investigaciones, las personas con una vida social activa y con buenas relaciones interpersonales viven más tiempo.


Adultos. El tiempo hace que prevalezcan las amistades más
afines.

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