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Tiene una peculiar forma de ver el mundo. Busca que un problema se convierta en posibilidad de éxito.

Stanley Salvatierra (29) nació en Potosí y estudió Ingeniería Eléctrica en la Facultad Nacional de Ingeniería de Oruro. Recién a los 23 años empezó a programar. “Esa fue la mejor inversión que hice de mi tiempo en toda mi vida, programar se volvió mi herramienta principal para todo, a los 25 años pasé a crear programas simples para amigos y a ofrecer circuitos electrónicos simples a empresas donde hice mis prácticas universitarias”, cuenta.

El mes pasado, Stanley fue uno de los elegidos entre los 35 jóvenes más emprendedores de América Latina que reciben el premio Innovadores menores de 35 Latinoamérica 2019, del MIT Technology Review en español, la publicación del Instituto Tecnológico de Massachusetts (EEUU). Este premio distingue a jóvenes valores por sus novedosos y revolucionarios inventos para resolver distintos problemas de la sociedad a través de la tecnología.

De acuerdo a los perfiles de cada uno, los seleccionados entran en cinco categorías: inventores, visionarios, emprendedores, pioneros y humanitarios. Salvatierra está entre los inventores.

Los jóvenes entre 24 y 34 años fueron seleccionados por un comité evaluador compuesto por expertos de Latinoamérica, entre más de dos mil postulantes de 20 países. Stanley fue el único boliviano elegido.

Le costó creerlo, sabía que era un grupo selecto, que en el pasado tuvo gente de la talla de Larry Page, cofundador de Google y Jack Dorsey, cofundador de Twitter).

El año pasado, su amigo y colega Álvaro Hurtado lo animó a que postulara nuevamente, pues en 2018 lo había intentado pero no resultó como esperaba. Esta vez probó suerte con un nuevo proyecto de visión artificial de cámara de seguridad de tránsito inteligente. “Habíamos estado trabajándolo dos años hasta entonces. Como ya lo teníamos maduro y con resultados reales, llamó más la atención de los de Innovators. Creo que fue por eso que me eligieron para la categoría de inventores”, dice.

Inspiró este trabajo en las altas cifras de accidentes de tránsito.

Stanley está tratando de innovar todo el tiempo. Otro de sus proyectos, motivo de orgullo, tiene que ver con control de fraude electoral. “Mucha de la tecnología utilizada en la cámara de seguridad de tránsito inteligente también es la base en el algoritmo de lectura automática de actas electorales. “Para que la cámara entienda cómo se ven automóviles o personas, tenemos que mostrarle ejemplos en imágenes de lo que queremos que entienda y dónde está ubicado. Por ejemplo, imágenes de buses en las calles de Oruro. En el caso de detectar fraudes electorales sucede algo parecido. Como nos interesa contrastar lo que está escrito a mano en las actas con lo que se transcribió en el cómputo oficial, le mostramos al algoritmo imágenes de cómo lucen los dígitos escritos a mano, desde el 0 al 9”, explica.

Esta iniciativa nació cuando Stanley vio la rabia colectiva de la población ante el fraude y quiso hacer su aporte, “ante algo que todos sabíamos que había sucedido”, enfatiza.

El gusto por emprender

Para Stanley, el gusto por los emprendimientos tiene que ver con su forma de afrontar los problemas. “Hay muchas cosas que están mal en el mundo y la sociedad. Cuánto te afecten, influye en tu nivel de compromiso para hacer algo al respecto. Emprender es una manera de buscar solución a esos problemas y al mismo tiempo de sentirte parte de algo más grande que le da más significado a tu día a día. Simplemente, si te gustan las cosas como están, es difícil emprender, si quieres intentar cosas nuevas y no te molesta la presión de estar todos los días aprendiendo por tu cuenta, verás cada problema como una oportunidad y la pasión por emprender será tu manera de liberar creatividad”, dice convencido.

Pero la pasión no basta, Stanley dice que es necesario rodearse de gente con el mismo espíritu para que el camino sea más llevadero. Desde hace tres años, con amigos que ahora son sus colegas, fundó la startup DeepMicroSystems, como una manera de buscar y crear nuevas soluciones con sus conocimientos. “Fuimos cuatro fundadores, yo como CTO jefe de tecnología; Álvaro Hurtado, que es el CEO gerente general; y David Gamón, jefe de producción y electrónica; y un amigo llamado Daniel Richard Condori, que estuvo al principio y ayudó mucho, pero que tuvo que dejarnos por cuestiones de estudio”, recuerda.

Otra amiga, Alejandrina Jiménez, formada en Corea del Sur, estuvo un tiempo con el equipo como desarrolladora de software, pero también tuvo que partir para seguir estudios en EEUU.

Los que quedan en la empresa, ahora trabajan bajo la bandera de visión artificial para crear soluciones en las ciudades y la industria. La iniciativa les ha permitido conocer a muchas personas, una de las cuales se volvió inversor. “Es un boliviano que vive en México, David Plazer, que tiene su empresa allá, Kipustec. Con él estamos trabajando actualmente para introducir nuestras soluciones en México y tenemos un gran progreso”, dice Stanley.

Paralelamente, se encuentran trabajando en varios proyectos dentro del área de visión artificial, “por mencionar unos cuantos que están en desarrollo, son: un sistema de seguimiento de personas en aeropuertos e industrias, para saber qué llevan puesto (en el caso de industria si llevan atuendos de seguridad o cascos), acompañado con sistemas de reconocimiento facial. Otra iniciativa tiene que ver con llevar la tecnologías de sus cámaras a teléfonos Android. “Como el sistema de lectura de placas bolivianas, para que pueda funcionar en teléfonos”, describe.

Stanley reconoce que no pensó que su elección profesional lo llevaría tan lejos. En 2014, cuando empezó a programar, pasó casi el año entero intentando por su cuenta aprender Python (un lenguaje de programación), y una vez que lo logró, en 2015, llegó la revolución del Machine Learning, un área de la inteligencia artificial que hasta entonces casi estaba olvidada. “Pero en 2015 otra vez estaba en boca de todos y ahora en 2020 es de lo que todo el mundo habla. Ahí otra vez encontré la pasión por aprender a través de libros y vídeos de Internet; en 2016 y 2017 se presentó la oportunidad para demostrar lo que había aprendido, resolviendo problemas prácticos, como clasificar correctamente los colores del semáforo, piedra fundamental sobre la que creó la cámara inteligente y la startup DeepMicroSystems con sus colegas.

Incansable

Para Stanley, lo que sabe no es suficiente. En estos años, aparte de aprender sobre tecnologías para crear soluciones, aprendió que la parte de los negocios tiene el mismo nivel de importancia. “Es vital aprender modelos de negocios, hablar correctamente con las personas que no son técnicas, guiarse sobre métricas de crecimiento e indicadores y buscar oportunidades de negocio en cada problema es algo que no se tiene que tomar a la ligera”, dice.

Hasta el momento, sus iniciativas tienen acogida afuera, con interesados de EEUU en sus avances de visión artificial. En Oruro logró hablar con el mando policial, pero los cambios de jefe no lo dejan materializar su innovación.

DATOS
2016 hackatones. La participación en ese tipo de eventos le permitió conocer a personas como Carlos Olivera y David Plazer, que ahora es aliado estratégico en México.

20 mil actas leídas. El sistema de control de fraude electoral creado por el equipo de Stanley permite a una computadora de gama media leer 20 mil actas en un periodo de media hora.

3 años. Es el tiempo que le demandó crear su startup DeepMicroSystems, especializada en visión artificial gracias al uso inteligente de las cámaras, que pueden ayudar al tráfico vehicular y disminuir las cifras de accidentes viales y controlar el fraude electoral. Ya tiene clientes de Estados Unidos para la navegación autónoma de drones.