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En la industria de Hollywood muchas son las estrellas que caen en el olvido tras protagonizar grandes películas, casos de actores que quedan en un segundo plano al poco tiempo de llegar a lo más alto. Un selecto grupo al que no pertenece Keanu Reeves, quien a pesar de llevar cuatro décadas en este mundo, sigue conquistando a sus fans como el primer día.

Empezó su carrera como actor en los años 80, pero no fue hasta los 90 cuando alcanzó la fama de la mano de títulos como My Own Private Idaho (1991), Drácula de Bram Stoker (1992), Speed (1994), El abogado del Diablo (1997) y Matrix (1999). Cabe destacar esta última, pues acaba de salir la cuarta parte (Matrix, resurecciones), donde Keanu vuelve a protagonizar a Neo.

Los duelos

Sin embargo, no todo en la vida de Keanu Reeves ha sido fácil, y es que ya en su infancia tuvo que hacer frente a la adversidad. Nació en Beirut, en Líbano, pero tiene nacionalidad canadiense. En cuanto a su familia, esta estuvo marcada por un padre que se dedicaba al comercio de heroína y que incluso maltatró y humilló a Keanu hasta que se fue de su vida cuando éste tenía tres años. Este trauma reforzó por otra parte los lazos familiares con su madre, Patricia Taylor, a quien da las gracias por hacer lo que hizo por él y sus dos hermanos.

Reeves, además, sufre el síndrome de Asperger, y se convirtió en todo un nómada, pasando de Beirut a Sidney, y de ahí a Nueva York, y acabando en Toronto al ritmo que su madre cambiaba de pareja, hasta que fue en Canadá donde se asentaron definitivamente y donde se formó para llegar a Hollywood.

Pero, antes de comenzar su carrera, tuvo que hacer frente a la leucemia que le diagnosticaron a su hermana Kim, de quien no se separó hasta que superó la enfermedad. Después, Keanu había desarrollado un fuerte vínculo con River Phoenix, con quien protagonizó My Own Private Idaho, y por el que lloró su muerte en 1993, víctima de una sobredosis.

La figura de Keanu Reeves fue tomando forma y se elevó hasta el Olimpo de Hollywood, aunque en lo personal siguió pasando calumnias, como la virulencia que provocó que la que iba a ser su primera hija naciese sin vida. Eso hizo que acabase su relación con Jennifer Syme, quien falleció después en un accidente de tráfico bajo la sombra de la depresión y una adicción al alcohol.

En 2001, el actor decidió tomarse un tiempo para reflexionar y meditar, regresando dos años después para la segunda y tercera entrega de Matrix. Fue apareciendo en diferentes películas de poco éxito, hasta que apareció en su vida John Wick, con el que volvió a situarse en el mapa, siendo el protagonista de la trilogía. Y es que el actor confesó en su momento que guarda muchas similitudes con su personaje, lo que hizo más fácil su adaptación: “Me gusta su duelo, me identifico con él, y creo que es algo que jamás se supera”.

Pese a la magnitud de sus tragedias, Keanu Reeves se ha convertido en un ícono también por su simpatía, sus francas observaciones y su sentido del humor. Una de las anécdotas favoritas que sus aficionados recuerdan es la de su supuesta boda con David Geffen, un famoso magnate de la industria discográfica norteamericana. Se trata de un bulo informativo que corrió como la pólvora y llegó a ocupar, incluso, las páginas de los periódicos.

Aunque lo desmintió inmediatamente, el actor nunca se ofendió: “Es tan ridículo que es divertido, pero no hay nada de malo en ser gay. ¿Por qué causa tanto revuelo? Si no me quieren contratar porque piensan que soy gay, me tendré que enfrentar a ello”.

En la actualidad, Keanu Reeves se encuenta en un feliz momento en lo personal, compartiendo su vida con Alexandra Grant, de 47 años, con quien lleva saliendo algo más de tres años.


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