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El 4 de diciembre de 2017 el médico endocrinólogo Douglas Villarroel, con formación en México y con doctorado en la Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca (USFX), dará un discurso frente a un auditorio con capacidad para 20.000 personas, en el que están invitados médicos, investigadores y profesionales involucrados en el área de la salud, al momento de recibir la distinción IDF Award Lectures otorgada por la Federación Internacional de Diabetes (IDF) en el congreso internacional que se realizará en Abu Dabi, en los Emiratos Árabes.  
 
 ¿Cómo recibe la noticia de esta distinción por parte de la IDF?
Estoy gratamente sorprendido y lo considero muy importante porque la IDF es una institución que engloba a todas las organizaciones científicas, médicas y educativas. En años anteriores lo ganaron médicos europeos y estadounidenses, por lo que este año decidieron que querían destacar a un profesional de Sudamérica con trayectoria en la prevención, el tratamiento y la cura de la diabetes. 

 ¿Tiene pensadas las palabras que dirigirá ante el auditorio?
Sí, quiero referirme a la preocupación que tengo de que cada vez más gente joven está padeciendo de diabetes y de la importancia de la prevención para combatir esta enfermedad, que está considera dentro de las cuatro enfermedades que están matando a más personas en el mundo, dentro de las categorías de no transmisibles. Para dar un ejemplo: esta semana atendí a un niño de 12 años que tiene diabetes por el exceso de la comida chatarra y por la falta de ejercicio. Es verdad que lo genético tiene que ver a la hora de adquirir la diabetes, pero el 'gatillo’ lo dispara la mala alimentación, el cigarro y las bebidas alcohólicas.
  
 Usted dirige una clínica modelo en el tratamiento y prevención de la diabetes ¿Qué características tiene este centro?
Se encuentra en Palacios, una comunidad ubicada a 110 kilómetros en la provincia Ichilo, la atención es gratuita, al igual que la dotación de remedios y las pruebas de laboratorio. La clínica cuenta con internet satelital, tiene cultivos para comida saludable y su propio sistema de agua.  El terreno fue una donación de Milton Parra, que murió de cáncer de pulmón pero antes de fallecer quiso donarnos el lugar para que cumpla una función social, luego hablé con amigos de una universidad de Estados Unidos, que se comprometieron con el proyecto y nos vienen ayudando desde hace 17 años. En total estimo que invirtieron en el centro unos $us 2 millones. 

 ¿Considera que este modelo se puede repetir? 
Se puede hacer en cualquier municipio, en cualquier parte del país. Pero para esto tiene que haber la voluntad por parte de las autoridades de salud para que se establezcan políticas que incentiven la prevención de la diabetes, que es una parte muy importante que está siendo descuidada. Pese a que nuestro centro está un poco alejado, cada día recibimos decenas de pacientes de todo el Norte Integrado. Tenemos sus datos, sabemos dónde viven, qué enfermedades tienen, les damos recomendaciones para que tengan hábitos saludables y se les realizan controles regulares. 

El 14 de noviembre es el Día Mundial de la Diabetes, tengo entendido que realizará una campaña dirigida a las mujeres...
Estamos en coordinación con la revista Para Ellas de El Deber para realizar una campaña en la que ponemos énfasis en los diferentes factores de riesgo para la mujer, porque esta enfermedad les afecta más a ellas que al hombre en el sentido de dañar órganos, como el corazón y otras partes de su cuerpo. 

¿Qué consejos de prevención le deja a la sociedad en general?
Creo que en nosotros reside el poder de cambiar nuestro destino si cambiamos nuestro estilo de vida. El sedentarismo es una de las principales amenazas. De cada cuatro personas con diabetes, tres mueren de un ataque al corazón, porque la enfermedad acelera la acumulación de grasa y bloquea los vasos sanguíneos.

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