Escucha esta nota aquí

Mientras que en Potosí y Chuquisaca los niveles de agua en los afluentes es mínimo y ambas regiones sufren por la falta de lluvias, el interventor de la Empresa Pública Social de Agua y Saneamiento (Epsas), Humberto Claure, garantizó que una crisis como la de 2016 no se repetirá en La Paz porque a pesar de que el nivel del agua en la represa de Incachaca se redujo en cinco metros, lo importante es el volumen, el cual es sufuciente para abastecer a la ciudad, sin necesidad de racionar.

En 2016, La Paz atravesó la peor crisis de agua en al menos 25 años. 64 mil familias que viven principalmente en la zona sur de la ciudad quedaron sin servicio. Eso desencadenó una crisis política que le costó el cargo a una ministra y a otros funcionarios del Gobierno. EL DEBER comprobó ayer que la represa de Incachaca, una de las principales proveedoras, bajó su nivel en cinco metros.

En contacto con este medio, el interventor de Epsas señaló que efectivamente el nivel se redujo cinco metros, pero que no se puede determinar en cuánto tiempo ocurrió ese hecho.

“El embalse Incachaca es uno de los cinco más importantes que tenemos. El año pasado en la misma fecha tenía 34.793 metros cúbicos. Es decir, un 0,67% de agua. Hoy tiene 2.189.170 metros cúbicos, y eso es el 42,4%. La diferencia es enorme”, aseveró.
Según datos de Epsas, otra represa clave como Hampaturi, el año pasado tenía 15.648 metros cúbicos, el 0,52%; y ahora alcanza 1.566.208 metros cúbicos, el 51,8%.

En conclusión, declaró Claure, “el año pasado no teníamos agua, ahora tenemos 5,4 millones de metros cúbicos en total. Lo importante no es la altura, sino cuánto hay almacenado. No habrá crisis de agua, lo repetimos todo el año y se ha cumplido”. 

Mientras tanto en Sucre,  la Empresa Local de Agua Potable y Alcantarillado Sucre (Elapas) informó de que se empezó a restablecer el servicio del líquido vital en la mayoría de los barrios, principalmente de la zona media de la ciudad, pero el desabastecimiento persiste en los altos.

El gerente técnico de Elapas, Enzo Porcel, admitió que la falta de lluvias hizo inevitable la disminución de agua en los afluentes, es decir, en primera instancia en Cajamarca y luego en Ravelo, reportó ANF.

En Potosí, pese al bombardeo  de nubes que el Gobierno llevó a cabo hace unas semanas,  las reservas de agua  se agotan. Arena  es lo único que queda en las represas que alimentan al 50% de la población urbana. Los campos se secan y con ellos los sembradíos en la peor sequía que sufre el departamento de Potosí. Las 16 provincias y los  40 municipios de la región  presentan problemas de acceso al agua tanto para consumo como para riego.

Comentarios