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A los tres sillones odontológicos del hospital Japonés llegan casos complejos como tumores y abscesos, pacientes con deformación mandibular (promentonismo, cuando el mentón sobresale del resto de la cara) e incluso accidentados que requieren la reconstrucción del rostro. Y es en estos casos de patologías raras que hace 17 años intervienen especialistas italianos que visitan con regularidad el hospital.

Vienen de la universidad L’Aquila, de Roma (Italia) y “ayudan atendiendo a personas de escasos recursos, además de aportar en la formación de nuestros odontólogos en cirugías maxilofaciales e implantes dentales. Giovanni Falisi, Claudio Rastelli y Giovanni Pedone hacen una acción social muy importante y enseñan las últimas novedades y materiales que se están utilizando en cirugías novedosas”, explica el jefe de cirugía del hospital Japonés, Freddy Gutiérrez.

En estos 17 años de visitas ininterrumpidas calculan que se han hecho 1.000 procedimientos quirúrgicos. Unos 800 pacientes se han beneficiado en la parte implantólogica, 60 con cirugía ortognática (mover la mandíbula a una posición más adecuada, más estética, funcional y por supuesto, más saludable) y otros más que presentaron tumores.

Juan Carlos Gallegos, jefe del Servicio de Odontología, hace votos para que no termine la cooperación de los italianos. “Nunca cobraron y los pacientes solo debían pagar el derecho de quirófano y la estadía”, apunta.

Explica que esta vez los profesionales vinieron a reunirse con autoridades de la Universidad Gabriel René Moreno. “Acaban de firmar un convenio con el rector para hacer intercambio de alumnos de Odontología, los mejores podrán ir a Roma al hospital L’Aquila. Por otro lado, aquí se están abriendo posgrados y ellos van a enseñar”, afirmó.

Casos extraordinarios

Como bien lo dijo Falisi, en Santa Cruz ha visto patologías raras que no suele encontrar en su país. Pero un caso que lo sensibilizó fue el de Álvaro, un niño de la Chiquitania de 8 años, que cuando tenía seis se cayó y se golpeó el mentón, Álvaro se hizo una fractura y no pudo abrir más la boca. “Sus padres le sacaron los dos dientes de adelante para introducir por ahí la cucharita para alimentarlo. Aquí los doctores lo operaron y lograron abrirle la boca y se encariñaron hasta el punto de mandarle juguetes al niño, pero este se volvió al campo y se perdió, y como no se le dio seguimiento ni se hizo fisioterapia para aumentar la apertura de la boca, esta se volvió a cerrar”, cuenta el jefe del Servicio de Odontología que espera que Álvaro vuelva a aparecer y aproveche que los italianos retornarán.

Una fractura de mandíbula, por ejemplo, puede requerir dos a tres placas de titanio, lo cual cuesta $us 800, sin mencionar que hay prótesis de miles de dólares, por lo que el trabajo de estos especialistas voluntarios que vienen con el material es una fortuna que el hospital Japonés no quiere perder.

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