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La ecorregión de la Chiquitania es única a escala mundial, pues contiene alrededor de 240 especies de plantas que no se encuentran en ningún otro lugar del planeta y se siguen descubriendo nuevas; sin embargo, debido al desmonte, a los incendios, a la degradación rápida de la vegetación natural y a otros fenómenos que vienen ocurriendo en los últimos años, un 30% de estas especies están en riesgo de extinción.

Por lo tanto, urge aplicar una estrategia de conservación efectiva del Bosque Seco Chiquitano, mediante la mejora de los medios de vida de las comunidades indígenas, involucrando a los productores agrícolas y a las autoridades estatales para que estas declaren en la zona áreas importantes de conservación de las plantas.

Esta región ha sido objeto de un estudio denominado Mejorando los medios de vida de comunidades chiquitanas mediante el manejo sostenible del bosque, gracias al trabajo liderado por Jardín Botánico Real de Kew, un reputado vergel de especies con sede en Londres; la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN) y el Museo de Historia Natural Noel Kempff Mercado, con el apoyo financiero de la Iniciativa Darwin.

Piden priorizar la protección

Científicos de estas instituciones han identificado sitios y hábitats con concentraciones de plantas en la Chiquitania y, en un taller que se realizó ayer en un salón del Museo de Historia Natural Noel Kempff Mercado, recomendaron a las autoridades que se priorice la conservación de esta floresta.

“Hemos identificado unas 240 especies que son endémicas o raras de la Chiquitania. Por lo menos un 30% de estas especies están en riesgo de extinción. La idea es presentar estos resultados a la Gobernación para que ellos sepan de la amenaza. He visto que se están enfocando mucho en la presencia de mamíferos y aves, y muy poco en las plantas, por lo que nosotros estamos dándole voz al bosque, porque todos dependemos de él”, manifestó Dente B. Klitgård, jefa del Departamento Americano de Investigación para Identificación y Nombramiento de Especies del Jardín Botánico Kew.

“Muchas de las plantas que están en peligro, no se encuentran en otras partes del mundo. Son plantas muy raras y que en la Chiquitania son muy importantes en su funcionamiento como conjunto, porque esos bosques captan agua de la que se sirven las comunidades de los alrededores. La Chiquitania es un área que tiene una época seca muy dura, es afectada por incendios y por el cambio climático, lo cual es un problema muy grande. Si conservamos estas áreas naturales con sus plantas tan raras, seguirán captando aguas para la gente y las otras especies”, expresó Ruth Delgado, ejecutiva de la FAN.

Aprovechar la producción

La identificación de estas especies arbóreas será la base para comenzar otro proyecto en la Chiquitania para aprovechar los productos que los bosques germinan abundantemente en la naturaleza y que las comunidades se podrán beneficiar aprovechándolos de manera sostenible.

La almendra chiquitana, muy sabrosa y más nutritiva que otras nueces, y el aceite de copaibo, excelente para cremas cosméticas para la piel, son apenas dos de las decenas de productos silvestres que se pueden aprovechar del bosque chiquitano, dijo Delgado.

Los proyectistas buscarán alianzas con empresas transformadoras de estos productos para que se asocien con estas comunidades para cosechar y consumir estos productos naturales.

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