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Alicia Bress Perrogón

El amor puede no ser la cura para la soledad. No obstante, a veces, no hay peor sufrimiento para el ser humano que haber encontrado al amor de su vida y sentir, de pronto, la soledad, la lejanía, la indiferencia y hasta la frialdad emocional del compañero de vida.

María Teresa Bazo, socióloga y experta en bienestar social y calidad de vida, señala que es muy posible que la peor soledad sea la que se experimenta en compañía.

En criterio de la sicóloga Mónica Rivero, la soledad es uno de los peores sentimientos que pueden experimentar los seres humanos. La sensación de no tener a alguien que para que los escuche, comprenda y contenga en los momentos difíciles, de solo pensarlo, es algo terrible para algunas personas.

Soledad devastadora

Algo que puede ser más devastador para las personas y es muy recurrente en estos tiempos, es sentirse solas a pesar de tener a su cónyuge al lado. Generalmente en estos casos, señala Rivero, es solo uno el que se preocupa por mantener viva la relación.

“Con el pasar de los años la vida se hace monótona y muchas veces no se valora la persona que se tiene al lado. Se piensa que porque están casados no necesitan nada más. Esto se da mucho, principalmente con los varones. Las mujeres son más emocionales, necesitan que se les diga que se las ama, no solo con palabras, sino con acciones y detalles. Esto es muy difícil de entender para muchos hombres que se vuelven distantes y poco afectivos después de un tiempo de casados”, remarca.

Muchos varones piensan que casándose ya demostraron el amor y luego se olvidan dedicándose solo a sus intereses personales. Otros también suelen pensar que al no faltar la comida ni nada en casa, es un excelente marido.

El matrimonio, subraya Rivero, es una dedicación del día a día. Es preciso demostrar que le interesa su pareja, preocuparse cómo está, qué hizo o cómo le fue en su jornada, es algo que la pareja no debe perder.

Para la sexóloga Liliana Zabala, muchas parejas que conviven y han formado un hogar, mantienen una relación ‘espacial’ o de distancia, puesto que la convivencia es al parecer más una obligación para ambos, ya sea por decisión propia o involuntaria, porque no quieren abandonar a sus hijos para que crezcan sin la presencia de ambos padres.

“Cuando una relación de pareja se vuelve una obligación, es difícil recuperar la rutina erótica, más todavía si esa obligación es realizada por algún agravio de uno de los cónyuges. La relación se vuelve una especie de vorágine, es decir están cerca pero no juntos. La soledad incluso estando en pareja se vuelve una rutina. Ambos están en la misma casa, pero cada cual por su lado”, explica.

La sicóloga Claudia Tórrez señala que la soledad en el amor puede ser devastadora porque da lugar a que se desvanezca la pasión, el interés y hasta la complicidad que antes encendían caricias y sonrisas y a ello se suman los reproches y la hostilidad. Esas miradas que antes se buscaban, acota, ahora se evitan.

“La soledad social o física es dolorosa, pero la emocional es más profunda porque devalúa la dignidad y baja la autoestima del cónyuge”, expresa.

Lo que se debe evitar

Los especialistas coinciden en que la soledad en el amor puede sentirse durante años, e incluso décadas, sin que se ponga remedio a ese hecho serio. Las causas pueden ser diversas, entre ellas el desamor y también que hay aquellas personas que inician una relación de pareja para apagar su propia soledad, vacíos y miedos, como aquellos individuos que arrastran traumas o tienen baja autoestima.

Por otro lado, también están las personas con dificultades para compartir, hablar sobre sus sentimientos o validar emocionalmente a su pareja. Y la soledad en el amor también puede deberse al peso de la rutina.

Según Liliana Zabala, la rutina, la falta de amor, de sexo y de erotismo, la infidelidad, las peleas, la intromisión familiar, las enfermedades y, en el último de los casos, el envejecimiento, pueden derivar en que la pareja esté junta, pero se sienta sola.

A medida que pasa el tiempo, la relación de pareja puede tornarse solo en compañerismo; es decir, afirma la experta, hasta se hacen amigos, pero ahí está el problema. Como no hay erotismo, alguno de los cónyuges se refugia en los hijos o amigos. La prioridad ya no es la pareja, sino un mundo más social y de interacción con los demás.

Para Rivero, la falta de objetivos en común, antes del matrimonio, los problemas laborales y los hijos muchas veces hacen olvidar escuchar atentamente a la pareja. “Hay que recordar que el trabajo no es para siempre, que los hijos se irán en su momento y la persona que permanecerá con nosotros es nuestro cónyuge”, resalta.

La sicoterapeuta argumenta que cuando alguien decide casarse y compartir su vida con otra persona es necesario preguntarse si está dispuesto a compartir y a pensar en el otro en cada decisión que tome, porque ya no será él solo. El egoísmo por parte de uno de los cónyuges, afirma, puede ser otra de las causas principales de la soledad, porque están enfocados en su carrera profesional o en sus negocios, y su pareja queda en un segundo plano.

“Es importante abocarnos a nuestro crecimiento profesional; sin embargo, debemos ser responsables y saber que si estamos casados, la otra persona necesita de toda nuestra atención y, muchas veces, de nuestra ayuda”, indica Rivero.

Cómo recuperar la relación

Mantener la soledad en la pareja provocará que la relación fracase, por ende, es necesario actuar de inmediato y hacer algo para recuperar esa relación que se ‘durmió’, lo cual requiere de tiempo y de predisposición de ambos, aconseja Zabala.

Es fundamental, coinciden las especialistas, restablecer la comunicación que se había perdido, hablar del problema para que en conjunto encuentren las soluciones; además deben buscar esos ratitos para hacer cosas juntos y pasar momentos el uno con el otro, como al principio de la relación. Es necesario plantearse la guía de un experto, pues la terapia de pareja hará que los dos aprendan a expresar sus sentimientos y emociones negativas, pero de una manera asertiva.

“Se puede salir de la soledad estando en pareja, pero, ambos tienen que estar de acuerdo en recuperar la relación, sin prejuicios ni tapujos por el qué dirán los demás, siempre y cuando ese alejamiento no sea causal de daño sicológico y físico”, dice Zabala.

Asimismo, Mónica Rivero asegura que la soledad en pareja sí tiene solución, siempre y cuando ambos estén dispuestos a trabajar en ese problema. Es necesario, acota, ser sinceros y decir qué es lo que les está incomodando de la otra persona, qué está haciendo o qué dejó de hacer su pareja que les generó un conflicto.

En criterio de Rivero, los talleres para parejas son muy buenos para tratar este tipo de problemas, ya que muchas veces no se sabe con qué palabras comunicarse con la pareja. Lo han intentado tantas veces que hay miedo a equivocarse de nuevo.

“Los talleres ayudan porque nos muestran otra visión y nos hacen dar cuenta de nuestro error, sin reclamos y sin quejas. Las terapias de pareja también son recomendables porque el terapeuta analiza cómo están llevando sus reclamos al otro y muchas veces es en este punto donde se falla, por la manera incorrecta de decir lo que nos molesta”, concluye.


En su mundo. La soledad en pareja se da cuando uno de los dos, está pendiente de su trabajo, sus problemas, sus amigos, sus hobbies; es decir, de todo, menos
de la persona que tiene a su lado.