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_¿Cómo fue su niñez?
Fue una niñez sencilla, como eran la de la zona alta de Potosí, en el barrio minero San Martín. Soy el mayor de siete hermanos (cinco hombres y dos mujeres). Lamentablemente dos ya no están. Ahora quedamos cinco y todos tenemos inclinación a la música, pero solo mi hermano Rafael, que también está en Savia Andina, y yo continuamos por el sendero musical. Rafael es uno de los grandes guitarristas que tenemos en Bolivia.

Mi papá era músico y maestro de capilla en la iglesia, que estaba cerquita de mi casa. De niño siempre iba a escucharlo tocar el órgano y cantar. Él me inculcó el amor por la música y en el Colegio Franciscano de Potosí tuve la suerte de tener un gran maestro, como don Humberto Iporres Salinas. Ellos guiaron los pasos que yo seguí en la música. Así transcurrió mi niñez muy ligada a la familia, con el cariño de mis padres, que me inculcaron el respeto de los valores humanos que son tan importantes en la vida.

_¿Es cierto que empezó tocando piano?
Sí, porque mi papá tocaba el piano, el órgano y todos los instrumentos de teclados. Él también era maestro en la Universidad, porque había la carrera de Bellas Artes. De ahí es que empecé de niño tocando el piano. Ya después me gustó la guitarra y terminé inclinándome por ese instrumento.

_Sus inicios en los escenarios fue en el rock ¿Cómo fue esa etapa?
Desde la escuela ya éramos compañeros y amigos con Óscar Castro y Eddy Navia. Los tres teníamos inclinación por la música y en la secundaria había una orquesta formada por don Humberto Iporres, a la que nos entramos. Era la banda del colegio y luego, como todo joven de esa época, escuchábamos música que llegaba de otro lado, en este caso era la de los Beatles. Nos gustaba tocar temas de ellos e hicimos un grupo con guitarras eléctricas, batería y nos bautizamos como Los Rebeldes. Incluso hemos representado a Potosí e un festival grande que se hizo en Cochabamba al que asistieron grupos de toda Bolivia. Recuerdo que de Santa Cruz asistió un muy buen grupo, Los Dalton, de La Paz estaban Loving Dark y Grillos, de Oruro Los fantasmas, de Tarija Los Cuervos y otros.

_¿Cuándo empezó a interesarse por el folclore?
Junto con Eddy Navia nos inscribimos en la facultad de Derecho en Potosí. Vino un golpe de Estado y cerraron las universidades del país. Muchos jóvenes de Potosí nos fuimos a estudiar a Córdoba, porque estaban recibiendo estudiantes extranjeros y no era muy caro. Allá nos encontramos con Óscar que se había ido antes a estudiar Medicina. Estando lejos la nostalgia hizo que empezáramos a escuchar y a tocar nuestra música. Fue entonces que cambiamos las guitarras eléctricas por charangos, zampoñas y otros instrumentos folclóricos. Cuando se solucionaron los problemas políticos en el país nos vinimos con Eddy a La Paz a seguir estudiando Derecho en la Universidad de San Andrés y como ya tocábamos juntos hicimos el dúo Navia-Arias con guitarra y charango; interpretábamos música clásica y boliviana. Así nos presentamos a un concurso nacional de universidades y con mucha suerte ganamos el primer premio.

_¿ Cuándo decidió dedicarse exclusivamente a la música?
El mismo día en que nos entregaron la medalla de oro en el concurso de la universidad estaba el productor Willy Ocampo, dueño de sellos Campos que había en La Paz y nos propuso que grabemos un disco, algo que ni soñábamos. Así fue que grabamos nuestro primer LP y que todavía lo conservo con mucho cariño.

_Savia Andina, en sus inicios era un grupo de música instrumental ¿Cómo fue que decidieron interpretar canciones y que usted asumiera el reto de ser la voz principal?
Nosotros hacíamos música instrumental y clásica con Eddy: Beethoven, Mozart, Schubert… porque era lo que nos enseñaban en el colegio y nos gustaba. La suerte hizo que nos reencontremos con Óscar Castro en La Paz e invitamos Alcides Mejía para hacer Savia Andina. 

En el folclore boliviano hay bellos temas instrumentales y empezamos así como grupo, pero habían canciones cuyas letras valía la pena ofrecerlas al público, como El Minero, que era un tema que nosotros escuchábamos de niños y considerábamos que había que grabarlo pero no solo instrumental, porque su letra decía mucho y como yo cantaba desde niño en mi parroquia y me gustaba hacerlo, sobre todo porque me gusta volcar todo el sentimiento en las canciones, yo la interpreté. Bueno el tema fue muy bien recibido llegó a gente no solo de los centros mineros, de otras ciudades y fuera del país. De ahí empezamos a interpretar otros temas, como A los bosques, El Kalanchito, también hicimos El Carretero de don José René Moreno y de ahí el grupo fue vocal e instrumental.

_¿Cuáles son la fuente de sus composiciones?
En mi caso son vivencias, tanto de amigos como mías. Siempre contando alguna historia real. De eso se tratan mis canciones. Hay un tema que ha tenido mucha repercusión en muchos lados y se llama Por qué estás triste. Esa historia la escribí en base a una historia real de un amigo que tenía en Potosí. Él era minero, muy joven él y con su compañera no podían tener hijos siempre deseaban tener y él me decía ella está muy triste, porque no podemos tener un hijo y al final no pudo ser. Él se murió en un derrumbe muy joven, a los 35 años y ella se quedó sola con esa historia truncada. Por eso es que hice esa canción

_¿Ella supo que el tema estaba basado en su historia?
Me contaron que sí, porque yo no la vi más. Ella se fue a Argentina a buscarse la vida.

_¿El conocer de cerca la vida de los mineros ha influido en sus composiciones?
De algún modo sí. Cada uno refleja las cosas de donde uno nace o vive y la música es un medio de compartir con la gente todo ello. Obviamente no siempre tienen que ser tristezas y frustraciones, pero hay canciones que reflejan eso, como también hay temas festivos, temas de los pueblos cuando festejan sus aniversarios, de amor y desamor. Sin música ¿quién podría vivir? En estos tiempos de pandemia por ejemplo, cuando había la cuarentena yo estoy seguro que en cada hogar la gente escuchaba música, del gusto de cada uno. La música es parte de la vida y si nosotros tenemos ese don de la música debemos compartirlo y quizás lo más importante de la carrera de Savia Andina es conocer nuestro país gracias a la música.



1. Inicios. Gerardo Arias (centro) tocando la guitarra eléctrica, cuando era integrante de Los Rebeldes, su primer grupo. 

2. Recuerdo. Primero de la izquierda, el vocalista de Savia Andina en una contraportada de los primeros discos del grupo.

_¿Cómo ha vivido la etapa del confinamiento?
Me hubiese gustado irme a Potosí a pasarla con mis hermanos, pero ya no hubo caso. No se podía viajar y me quedé aquí en La Paz y estoy aquí solo. Tengo un hijo que vive conmigo, pero está en Canadá. Todo este tiempo me dio la oportunidad de poder escribir y componer algunas canciones nuevas.

Aparte de folclore me gusta escuchar clásicos, todos esos valses que ha hecho Chopin son bellos. También rock clásico como Deep Purple, Led Zepelin y en especial a los Beatles. En esta pandemia he escuchado mucho Let it be y es un tema tan genial caray, que me hacía sentir no tan asustado por lo que estaba pasando. Le daba un poco de paz a mi espíritu. Lamenté también mucho las muertes de muchos colegas artistas y creo que en muchas familias de Bolivia y del mundo hay un gran dolor por haber perdido a algún familiar, algún amigo, algún compañero.

_Mucha gente ha perdido a familiares por el Covid-19. Algo parecido a lo que usted vivió en 2016, cuando en poco tiempo perdió a tres familiares
Los que tenemos esa experiencia sabemos cuánto duele en el cuerpo y el alma perder a un ser querido. Fue un golpe muy duro para mí y para mis hermanos. En el lapso de un mes se fueron mi papá, luego mi hermano menor, Alfonso (Pocho) el más querido de todos, que falleció en Santa Cruz, mientras realizábamos una actuación y a la semana, por el dolor de perder a su hijo se fue mi mamá. A mí me costó mucho superarlo. Estuve en Santa Cruz bastante tiempo, porque tengo un gran amigo allá que me ayudó bastante. Y bueno nos toca tener esa fortaleza interna y me solidarizo con quienes están atravesando esas penas.

_¿Qué ha mantenido vigente a Savia Andina?
La suerte de ser amigos, porque cuando alguno ha seguido su propio camino, los nuevos han captado eso. Lo nuestro nació en base a una amistad y ellos lo respetan. También es importante el cariño por lo que hacemos.

Creo también que otro factor importante es que nosotros hemos mantenido una equidad en cuanto al manejo económico. Nadie es más que otro dentro del grupo. No hay un líder que gane más dinero que otro. Pero sobre todo, como dice la canción de Mi Socio, “somos amigos tú y yo caray… hasta el final”

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