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Realmente fue difícil. Desde el día en que la respuesta a sus ruegos con la mirada puesta en el cielo llegó, Beatriz Cabrera ha tenido una vida de malabarista, equilibrando su rol de madre de trillizos, de ama de casa y de cirujano dentista. Nicolás, Rubén y Ricardo ahora tienen 12 años y ayer se vistieron de charros. Su número musical provocó una risa con llanto que solo las madres pueden explicar.

Como Beatriz, muchas madres bolivianas vivieron una jornada especial, de la que ni siquiera el primer mandatario pudo escapar, para quienes pidió “respeto y todo el cariño del mundo”.

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