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Hace ocho meses llegó Michiel Heylen desde Bélgica al departamento de Oruro. En aquel entonces ya hablaba inglés, neerlandés, francés y alemán, pero en castellano solo sabía decir hola y gracias.

Pese a esto, poco a poco fue aprendiendo el idioma hasta que en la actualidad lo habla sin dificultad. Heylen es uno de los 33 jóvenes que llegaron a Bolivia por el programa de intercambio del Rotary Club Santa Cruz de la Sierra, todos atraídos por conocer la cultura, tradiciones y lugares de un país del que poco habían escuchado. El programa de intercambio tiene como principal objetivo promover la convivencia pacífica entre las naciones del mundo.

Experiencias

Mientras que Heylen aprendía castellano buscó formas para comunicarse, con señas o usando un traductor digital, pero el lenguaje no fue limitante para disfrutar su estadía en el país. Desde su llegada lo que más atrajo su atención fue el folclore, así que decidió asistir a los ensayos de un grupo que se preparaba para bailar en el carnaval de Oruro.

“Bailé tinku, fue una de las experiencias más bonitas que viví. Fue algo muy diferente de lo que hay en mi país”, expresó. Jean Devergnies, quien también forma parte del grupo de intercambio, destacó que esta vivencia le ayudó a “abrir los ojos” a culturas, políticas y organizaciones diferentes. “Las experiencias son una gran escuela. De todo se aprende. Aquí la relación de las personas es mucho más amigable.

Es una ciudad muy grande pero cuando vas a algún lugar con alguien de aquí siempre se encuentra conocidos”, señaló. Natalia Cizmarova, llegó desde Eslovaquia. Ella ya conocía casi 10 países, pero todos de Europa y África. Con el intercambio, fue la primera vez que llegó a América, para aprender y hacer amigos al otro lado del mundo.

“Si comparo la gente (de Bolivia) con mi parte de Europa es más abierta, alegre, cálida, no piensa mucho en el futuro, (está) enfocada en el presente y es un poco menos ordenada”. Mai Jackeiza Roussel está viviendo en Oruro desde septiembre del año pasado. “El aguayo, las cholitas, esa vestimenta. Todo eso fue lo que me gustó”, resalta. Gladys Gemio, coordinadora de viajes del Club Rotary, remarcó que el intercambio es una gran experiencia de vida para todos los que pueden participar. Este grupo está a poco más de un mes de cumplir un año de estadía en el país. Cada año hay entre 30 y 40 estudiantes de distintos países que llegan a Bolivia. Similar grupo de bolivianos también viaja al exterior.

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