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El sistema nervioso es una red altamente especializada que organiza, explica y dirige las interacciones entre la persona y el mundo que le rodea. Es una colección compleja de nervios y neuronas, unas células especializadas que transmiten señales entre distintas partes del cuerpo.

Cada día, a cada instante, interactuamos con el entorno. Por tanto, es lógico que para aprovechar cualquier beneficio y evitar posibles riesgos o peligro, necesitemos una forma de poder monitorear el entorno y responder de la forma más adecuada. En pocas palabras, este es el trabajo tan importante que ejerce nuestro sistema nervioso.

No obstante, el sistema nervioso puede padecer diversas enfermedades y trastornos. Los más comunes son esclerosis múltiple, tumores, epilepsia, esclerosis lateral amitrófica, infecciones, demencias, síndrome de Guillain-Barré y enfermedades autoinmunes.

Otras enfermedades también son las neuropatías y trastornos metabólicos, traumatismos, seccionamientos, mononeuropatías o neuralgias.

Por otro lado también existe lo que se conoce como crisis nerviosa o ataque de nervios, que son términos que no indican una enfermedad del sistema nervioso específica, sino que puede indicar un problema de salud mental que está oculto y necesita atención, como la ansiedad o la depresión.






Antecedentes

Las expresiones crisis nerviosa o ataque de nervios fueron acuñadas a principios del siglo pasado y utilizadas con mucha frecuencia en las décadas del 50 y 60. Según el neurólogo José Alfredo Villa, este problema mental se define por su naturaleza temporal y a menudo estrechamente relacionado con agotamiento emocional, exceso de trabajo, falta de sueño y otros factores de estrés que pueden combinarse para afectar temporalmente a un individuo que hasta ese momento tenía una buena salud mental.

“La crisis de nervios puede durar horas o semanas. Las causas son variadas. Un estudio encontró que problemas en las relaciones íntimas, como el divorcio o la separación conyugal, contribuyeron al 24% de las crisis nerviosas. Las dificultades en el trabajo y el estudio representaron el 17% de los casos y los problemas financieros el 11%”, explica Villa.

El especialista indica que entre los síntomas más comunes de las crisis de nervios se encuentran los cambios extremos de humor o reacciones comportamentales inexplicables, como también el pánico, aparentes convulsiones, desesperanza, insomnio, ideas de suicidio, desmayos, sudoración profusa, alucinaciones, aislamiento, tensión muscular, manos húmedas, mareos, malestar abdominal y temblores. Una vez pasa la crisis, muchas veces no se recuerda lo sucedido.

Existe una cantidad de otros comportamientos inusuales o disfuncionales que pueden considerarse signos o síntomas de una crisis nerviosa.

Para otros tipos de especialistas puede ser desencadenada por innumerables respuestas emocionales y físicas que pueden agravar su estado, tales como irritabilidad, crisis de llanto, alteraciones de apetito, falta de interés en la vida social, reactividad y dependencia de alcohol y drogas.

El neurosiquiatra Aníbal Castillo afirma que el episodio que supone la crisis nerviosa sucede cuando las demandas que pueden aparecer en nuestra vida sobrepasan nuestras capacidades para afrontarlas.

“Por ejemplo, una crisis nerviosa puede manifestarse por la muerte de un ser querido o por sufrir cualquier pérdida de gran valor, como una ruptura sentimental o un divorcio”, dice Castilo.

“En este sentido, todos los factores estresantes y agobiantes pueden acabar detonando una crisis nerviosa si algún suceso súbito acaba siendo la gota que hace colmar el vaso. De todos modos. es muy importante remarcar que todo está mediado por pensamientos excesivamente negativos”, añade.

Ansiedad

Un problema clínico ligado a la crisis de nervios es el trastorno de ansiedad. Entre los factores precipitantes están los acontecimientos estresantes, en particular las dificultades en las relaciones interpersonales, las enfermedades físicas y los problemas laborales.

Castillo menciona que la ansiedad puede ser una respuesta a una preocupación o miedo específico, que tiende a desarrollarse de forma gradual, y la persona generalmente se preocupa o se angustia desde el principio.

“Puede ser leve, moderada o severa. Puedes tener la sensación de que con el solo hecho de que se resuelva este problema, todo estará bien. Los trastornos de ansiedad pueden hacerse crónicos si persisten los acontecimientos estresantes que los han provocado o se mantienen estilos de pensamiento que ocasionan un temor a la presentación de los síntomas, creándose un círculo vicioso entre la ansiedad y el temor a presentarla”, asegura el neurosiquiatra.




Esencial. El sistema nervioso controla la mayoría de nuestras
funciones internas

Cómo afrontarla

Muchas circunstancias vitales pueden resultar estresantes y suponer una carga para nuestra salud mental y pueden desencadenar en crisis de diversos tipos.

En este momento histórico, además, estamos viviendo una situación social creada por el covid-19 que está resultando un reto global, no solo para la salud física, sino también para la salud mental.



Beneficios. La meditación es un excelente antídoto para controlar los nervios.

Para afrontar una crisis nerviosa, un primer paso recomendable es hablarlo con alguien de confianza. Quedarse el estrés para uno mismo no es una buena estrategia. En cambio, compartir nuestra vivencia permite un alivio y salir de los patrones habituales de pensamientos negativos.

Hacer ejercicio físico también es una gran medida para afrontar las crisis nerviosas. Hay mucha gente que ha aprendido a controlar su salud mental practicando deporte de forma regular.

Estas personas son conscientes de que la actividad física es una vía de escape para que nuestra mente se desconecte de sus problemas. Además, cuando realizamos actividad física nuestro cuerpo segrega endorfinas, sustancias que hacen sentir placer a nuestro cerebro.

Asimismo, la práctica diaria de meditación es un excelente antídoto para controlar los nervios. A diferencia de las técnicas de respiración, la meditación debe convertirse en una técnica constante para realizar cada día aunque no nos sintamos nerviosos.

Finalmente, una de las acciones más relajantes y más comunes para controlar los nervios es dar un paseo por la naturaleza, preferentemente rodeado de árboles, un sitio tranquilo y silencioso, donde pueda sentarse a disfrutar de la calma lejos del ruido.


Párkinson. Es una de las enfermedades del sistema nervioso

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