Bernardo Elsner Schweitzer. El empresario, fundador de aldeas SOS, presidente del Goethe Institut en La Paz y Santa Cruz, e impulsor del edificio de la Alianza Francesa, falleció hace poco, a los 92 años, cuando apenas empezaba a soñar su biografía

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31 de marzo de 2019, 4:00 AM
31 de marzo de 2019, 4:00 AM

Mi padre, Bernhard Friedrich Christian Elsner, nació el año 1896 en el estado de Schleswig-Holstein, en Alemania, cerca de Dinamarca. A los 16 años se enroló en el servicio militar y, cuando empezó la Primera Guerra Mundial en 1914, ya tenía el grado de teniente.

En el frente de batalla francés inhaló gas venenoso, que tuvo consecuencias en su salud por el resto de su vida. En 1916 fue tomado prisionero, y recién lo liberaron dos años después de terminada la contienda, en 1920.

Tenía grado de oficial, con ello un trato privilegiado como prisionero de guerra, y aprovechó el tiempo para estudiar contabilidad.

En 1923 pudo emigrar a Bolivia para encontrarse con sus hermanos mayores, quienes habían viajado muchos años antes atraídos por la fiebre de la goma.

Los tíos mayores

Tres de mis tíos mayores, Johannes, Heinrich y August, llegaron a Bolivia a principios del siglo XX, atraídos por el auge del caucho. Vinieron por Brasil, vía Corumbá, y establecieron su base en Trinidad.

El comercio de la goma fue descarnado. No había reglas, cualquiera se metía al monte y la sacaba, la acumulaba y vendía las bolachas, que tenían precios local e internacional, pero localmente fijaban el monto que les daba la gana.

Los tres fundaron una empresa comercial en Trinidad que llamaron Elsner Hermanos. El mayor, Johannes, volvió a Hamburgo a comprar mercadería alemana para enviar a Bolivia, y que sus hermanos comercializarían en el mercado nacional. A cambio, él recibía el pago en oro físico que enviaban desde acá.

Cuando la fiebre de la goma se acabó por el año 1915, mis tíos se trasladaron a La Paz para continuar con la casa comercial, es decir, la importación y exportación de mercadería. Tuvieron que cambiar del sector de la goma a productos mineros, especialmente estaño.

Mi papá en Bolivia

Cuando mi padre vino a Bolivia, ya tenía 26 años. Tomó el barco desde Hamburgo rumbo a Buenos Aires, y de ahí el tren hacia el norte hasta La Paz, pasando por Oruro. Las vías del tren ya habían sido habilitadas unos años antes, como parte del tramo Arica-La Paz.

Cuando llegó a Oruro, tomó un descanso y esperó que el tren retomara el viaje para llegar a La Paz. Fue justo ahí donde conoció a mi madre, Elsa Schweitzer, hija única de unos prósperos comerciantes que radicaban en Santa Cruz. Los tres habían llegado unos días antes de un viaje por Europa trayendo mercadería para su casa comercial, que tenía sucursal en Oruro. Estaban a punto de salir hacia Cochabamba en tren, para después hacer el viaje Cochabamba-Santa Cruz a lomo de caballo.

Mi madre nos contó que cuando vio a mi padre por primera vez, dijo: “Este o nadie”. Ese era su dicho. En ese entonces, ella tenía casi 20 años.

Mi padre siguió su viaje hasta La Paz como tenía programado, y se vio con sus hermanos mayores. Tan pronto pudo, se fue detrás de mi mamá. Tomó el tren hasta Oruro, de ahí hasta Cochabamba y, según nos contó, hizo el tramo Cochabamba-Santa Cruz a caballo en solo cinco días, que era todo un récord.

El matrimonio de mis padres

Mis progenitores se casaron en 1925 en Santa Cruz. Mis abuelos vieron una oportunidad de ayudar a la joven pareja dándole la responsabilidad de manejar la sucursal de la casa comercial en La Paz, con la ventaja de que los hermanos de mi padre ya vivían allá, así que no estarían solos.

Con el fin de ampliar la sucursal de La Paz había que comprar más mercadería para abastecerla. Entonces, mis padres viajaron nuevamente a Alemania a adquirir productos nuevos, y a la vez para que mi abuela paterna conociera a su nueva nuera. Fue en ese viaje cuando yo nací, el 3 de agosto de 1926.

Cuando regresamos a Santa Cruz mis padres rindieron cuentas de lo gastado y también entregaron algo de mercadería. En ese tiempo nació mi hermana Ely, la única cruceña de la familia.

Ya con todos los asuntos de negocio en orden, mis padres partieron a La Paz con dos niños en brazos y mercadería para la nueva sucursal. En esa ciudad nacieron mis tres hermanos menores: Lina, Hans y Teresita.

Casa Bernardo

Mis padres empezaron trabajando como empleados de la empresa de mis abuelos. Unos años después, en 1938, mi padre hizo su propia empresa, la llamó Casa Bernardo. Él no quería trabajar con nombre ajeno. La base del negocio era la filial de la casa comercial de los Schweitzer, y con la misma actividad comercial de importación/exportación de mercadería.

Guerra y exilio en Argentina

A consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, muchos países sudamericanos declararon la guerra a Alemania. Es así como, en 1942, el gobierno boliviano emitió una orden para tomar prisioneros a ciudadanos alemanes, con el fin de llevarlos a campos de concentración.

Uno de los amigos políticos de mi padre le advirtió que un arresto era inminente, así que le recomendó que se vaya lo antes posible. De esta manera toda mi familia se fue a Buenos Aires, escapándose. Mi tío Augusto también se vino con nosotros, pero mi tío Enrique se quedó en La Paz.

El negocio de Casa Bernardo se quedó en manos de un apoderado, Hans Weidmann, y de un sobrino de mi papá, Joachim Bauer, hijo de mi tía Doris Elsner.

En Buenos Aires, mi padre compró una vivienda que ya estaba vieja y se dedicó más de un año a reformarla. Vivíamos en una calle en Belgrano, un lugar muy lindo rodeado de árboles y casas de tipo inglés.

Entonces yo tenía 16 años. Fui al colegio, saqué el bachillerato argentino y el alemán. Ahí conocí a mi esposa, Silvia Reid, que era argentina, pero de padres escoceses y alemanes. Ella estaba en un curso menos que yo. En la universidad estudié ciencias económicas y me gradué en 1951 con un doctorado.

Retorno a Casa Bernardo

En 1948 mis padres volvieron a Bolivia y retomaron el control de Casa Bernardo. Mi padre, que ya tenía 55 años, empezó a tener problemas de salud debido a los gases venenosos que había inhalado en la Primera Guerra Mundial. Así que apenas me gradué de la universidad, me pidió que vuelva para trabajar en la empresa.

Cuando llegué a La Paz, mi padre me posesionó directamente en el cargo de gerente general y se fue a vivir a Santa Cruz. No me gustó mucho entrar así porque sentía que me faltaba experiencia laboral. También estaba ahí mi primo, Joaquín Bauer (con su nombre ya castellanizado), quien estaba trabajando hacía 26 años y además era 22 años mayor que yo. Me sentía en una posición muy difícil, pero no tuve otra alternativa que aceptar el puesto.

Mientras tanto, mi noviazgo con Silvia prosperó, nos comprometimos. Nuestro matrimonio se celebró en la ciudad de Buenos Aires el 27 de mayo de 1952, con la presencia de los padres de Silvia, y solo mi hermana Ely de parte de mi familia.

En 1955 mi padre falleció en Santa Cruz, tenía 58 años. No pudo aguantar el colapso que se produjo en sus pulmones.

Con el paso del tiempo nacieron mis cuatro hijos: Claus (1953), Christian (1955), Clemens (1958) y Annette (1962).

El empresario

Trabajé en Casa Bernardo por 22 años. Tuvimos varios momentos difíciles, y en algunos casos no tomé las mejores decisiones.

De los cinco hermanos, solo Hans y yo participamos en la empresa. Ninguna de mis hermanas tomó interés, y esto produjo de alguna manera que no actuemos como bloque con las ofertas de compras de acciones que vinieron con el tiempo. Cada uno fue vendiendo su parte de a poco.

Actualmente Casa Bernardo ya no está en manos de la familia Elsner.

Instituciones

En 1976 me integré al equipo de Coopers & Lybrand, una de las empresas de auditoría y consultoría más prestigiosas del mundo. Estuve como socio local hasta el año 1986, y después como director hasta 1991. Me retiré a los 65 años debido a la jubilación obligatoria.

En 1987 me trasladé a vivir a Santa Cruz, donde me dediqué a otra de mis pasiones: la vida institucional. Fui fundador de Aldeas Infantiles SOS Bolivia en 1975 y ocupé el cargo de presidente hasta 1985. Un aporte importante fue la coordinación para la construcción de la infraestructura de la aldea en Santa Cruz, que queda por la doble vía La Guardia.

Fui presidente del Goethe Institut en La Paz y en Santa Cruz, y el proyecto más relevante fue la construcción de la sede conjunta con la Alianza Francesa en una casa frente a la plaza 24 de Septiembre. También fui miembro fundador de la Cámara de Comercio y de la Cámara de Industria en la ciudad de La Paz.

Mi familia

Mi mamá, Ely Schweitzer, murió en 2000, a los 96 años. Mi esposa Silvia falleció en 2007. De todos mis hermanos, sobrevivimos los dos mayores: Ely, la segunda, que está muy delicada de salud, y yo. Lina murió en 2007, Hans en 2004 y Teresita en 2010.

Tengo seis nietos, y, cosa extraña, ningún bisnieto.

Contar estas memorias ha sido un trabajo muy exigente, tuve que buscar muy adentro de mi disco duro. Ahora que veo el resultado, quiero que esta historia se conozca más. No deseo guardarla en un cajón, puede ser un valioso aporte. Solo le ruego a Dios que me dé el tiempo y la fuerza suficientes para hacerlo. Dos años más, eso es lo único que le pido.

Nota final

Bernardo quiso decir más de su vida, pero no pudo. Falleció el 13 de marzo, tenía 92 años.

. Un bebé. Bernardo Elsner en brazos de sus padres, Bernhard Elsner y Elsa Schweitzer, en 1926

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