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Lety Tordoya - Abogada de Mujeres Creando

Creemos que para este 8 de marzo no hay mucho que hacer y nada que festejar.

Las mujeres necesitamos estar más aliadas que nunca y transformar nuestro dolor en indignación y en lucha.

Desde Mujeres Creando no creemos en la Policía ni en el Gobierno. Además, pensamos que las divisiones de trata y tráfico de mujeres -o de personas- solamente sirven para revictimizar a las víctimas, que la Fuerza Especial de Lucha contra la Violencia (FELCV) no tiene la atención debida, son burócratas.

Sabemos que el Instituto de Investigación Forense (IDIF) envía a las víctimas hasta el octavo anillo de la Banzer para que puedan realizarse un examen médico forense, sin importar dónde viven.

Tenemos claro que no hay una correcta capacitación de médicos y que todo el tiempo tenemos que estar pendientes de que se cumpla con los protocolos de atención, que no dejan que los médicos que sí saben puedan ingresar y capacitar a los forenses. Asimismo, consideramos que el tema de la violencia hacia la mujer es estructural y está sustentado y sostenido sobre la misma impunidad e indiferencia que hay en la sociedad de culparnos a nosotras de todo lo que sucede.

Cuando ocurre un hecho de violencia, inmediatamente se buscan modos de desacreditar a la víctima, en lugar de investigar a los acusados.

Nosotras queremos que el Ministerio de Gobierno nos dé los permisos necesarios para ingresar a las cárceles e investigar a los feminicidas, para saber por qué ellos matan a una mujer, por qué están atentando contra nuestra vida de la forma más cruel y por qué, aun así, la justicia mantiene o sostiene métodos de impunidad hacia ellos.

Queremos saber por qué cuesta tanto a una mujer encontrar la justicia, por qué cada vez hay niñas que son agredidas a más temprana edad y a pesar de eso su vida está sujeta a la culpabilización de la madre y no así a verificar qué está pasando con el entorno violento y machista que sostiene esta sociedad.

Desde el año pasado hemos pedido al Ministerio de Gobierno ese permiso para entrar a las cárceles, cuando conocimos el resultado del estudio realizado por la Clínica de Derechos Humanos de Harvard sobre la violencia de género. De parte del gobierno anterior y el de ahora, cero voluntad política, lo único que quieren es la silla.

Año contra el feminicidio

Creemos que este Gobierno -específicamente- no ha sabido leer lo que sucede y lo que necesitamos las mujeres, que no nos basta con un año del feminicidio, cuando todavía no se ha decretado la alerta roja y todavía no se han asignado los recursos necesarios.

No creemos que el tema de la violencia de género sea un asunto solo de nosotras las mujeres, muy por el contrario, es hora de que la sociedad se cuestione y que dé también la oportunidad a los hombres para que ellos propongan cosas diferentes y dejen de sostener desde la institucionalidad cruceña situaciones de poder y de socapamiento de sus mismos integrantes.

Creemos que la Iglesia no debe meterse en temas de salud pública, y que las propuestas de Gobierno no deben ir en retroceso con respecto a los derechos fundamentales de las mujeres y de otros sectores que también necesitan atención, alianzas fuertes y una lucha permanente.

Coincidimos en que los colegios de abogados lo único que están haciendo es socapar a los abogados que defienden a los que cometen violaciones, y no es que los abogados no puedan hacerlo, pero sí dentro de la ética, no con corrupción, contubernios o tráfico de influencias, como están acostumbrando los colegios de abogados en la actualidad.

Demandas específicas

Pedimos que los casos de violencia hacia la mujer no sean atendidos por los policías, sino por gente especializada, como los trabajadores sociales y los sicólogos, y que los uniformados únicamente dirijan casos de feminicidio.

Otra demanda nuestra es que se atiendan las quejas puntuales que tenemos sobre la ley 348, que no está bien hecha y que da muchos pasos a la impunidad y también a que se desprecie cada vez más la vida de las mujeres.

Exigimos la especialización en temas de género de los fiscales y de los mismos jueces, eso entre varias cosas. La base de nuestra labor es la indignación y la permanente lucha entre nosotros.

En resumen, sentimos que no hay nada que festejar.

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