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Cada cierto tiempo aparece un juguete que se pone de moda y es un fenómeno global sin que haya necesitado grandes campañas publicitarias ni fuera impulsado por las grandes transnacionales de la diversión, como todo lo que lleva el sello Disney. El mejor ejemplo de ello es el juguete más popular de 2021. Su nombre es Pop It y es tan sencillo que es de silicona flexible y provoca la sensación similar a la de reventar el plástico de burbujas que se utiliza para embalaje.

Su nombre viene del sonido (‘pop’) que se produce al apretar las semiesferas en relieve que lo forman y que hay que apretar con el dedo hasta el final para darles la vuelta y repetir la operación. Vienen en pequeñas láminas de plástico blando de colores del arco iris. Los hay de todo precio, su valor depende si son originales o imitaciones de las que proliferan por cientos.

Pero más allá de ser un entretenimiento, el Pop it está considerado entre los ‘fidget toys’ o juguetes antiestrés que sirven para combatir la ansiedad y ayudar a la estimulación de los niños que padecen trastornos del espectro autista, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), problemas de concentración o problemas de desarrollo de habilidades motoras, entre otros. Sin embargo, su uso ha trascendido las franjas etarias y es utilizada como una manera de contrarrestar el estrés y para mantenerse concentrado en situaciones de mucha tensión o en largos periodos en los que se tiene que estar con escaso movimiento. Por otro lado, es utilizado en terapias para adultos mayores y se lo ha adaptado con fines educativos para enseñar ortografía, matemáticas y otras materias.

Su origen

Si bien el Pop It se ha hecho popular hace poco tiempo, su origen data de hace casi 50 años. Fue inventado en 1974 por una pareja de diseñadores de juguetes de origen israelíes Theo y Ora Coster.

Ellos crearon cerca de 200 juegos, entre ellos “Guess Who?”, un juego de reconocimiento de caras que se vendió en muchos países y en diferentes idiomas.

Theo nació en Ámsterdam en 1928 y fue compañero de clase de Ana Frank, la autora del conmovedor diario que cuenta sus vivencias de ella y su familia durante la ocupación nazi.

Theo sobrevivió oculto dentro del seno de una familia que no era judía y a mediados de los años 50 decidió irse a vivir a Israel donde conoció a Ora, que era profesora de arte y con la que fundó Theora Design, empresa dedicada a la creación de juguetes

La idea del primer Pop It surgió luego de un sueño que tuvo Ora Coster, poco después de que su hermana muriera de un cáncer de mama. En el sueño había un gran campo de senos de mujer, a los que se les podía empujar el pezón Theo tomó la idea y creó un prototipo de goma, pero nadie estaba interesado en el curioso entretenimiento.

En 2008 le presentaron la idea a David Capon, un ejecutivo de juguetes que llevó el producto a Canadá y lo concretó en 2012. “Esa vez me dije: ‘Mira, soy el presidente de mi empresa, puedo cometer errores”, contó Capon al Washington Post y detalló que eliminó la connotación de senos y su compañía, FoxMind, comenzó a comercializar el invento como un juego de lógica para dos jugadores llamado Last Mouse Lost.

Primero captó la atención de los educadores de necesidades especiales, quienes descubrieron que ayudaba a calmar a los estudiantes con TDAH o en el espectro del autismo. Target comenzó a vender el juguete como Pop It! en 2019, pero Capon dijo que no fue hasta febrero de 2020, justo cuando la pandemia se estaba afianzando, que la demanda despegó.

“Fue como una explosión nuclear: las ventas se volvieron completamente locas”, contó Capon, y agregó que FoxMind está en camino de vender 20 millones de Pop It este año.

Algunos sostienen que el gran impulso para la reciente popularidad del Pop It la tiene una mona capuchino de ocho años llamada Gaitlyn Rae, que tiene 7.8 millones de seguidores en TikTok. Sus dueños, que viven en Carolina del Norte subieron a la red social un video de Gaitlyn jugando con el Pop It y causó sensación y millones de reproducciones.

Lo cierto es que el divertimento ya es tendencia mundial y aparecen carteras, fundas de teléfonos, llaveros e infinidad de artículos inspirados en él ¿Cuál es su secreto? Muchos creen que radica en su simplicidad, no ocupa gran espacio, no necesita baterías ni otro tipo de configuración.

“Ya sea contando cuentas de un rosario, haciendo clic en un bolígrafo o dando golpecitos con los dedos, la gente ha estado jugando con las cosas básicamente desde siempre”, comentó al Washington Post, Katherine Isbister, profesora de medios computacionales y especialista en juegos en la Universidad de California (EEUU).



Gaitlyn Rae, es la mona capuchino que se viralizó jugando con un Pop It en las redes sociales.

Uso terapéutico

La gran visibilización del juguete también ha ayudado a revalorizar su uso terapéutico.

“Lo vengo utilizando bastante, porque hay un boom actualmente y todos los niños lo quieren y eso ayuda, porque se trabaja mediante el juego y el interés del niño. Antes trabajaba con las bolitas de aire ocasionalmente, pero ahora que apareció este juego, a los niños les interesa porque es una gran herramienta”, comenta María José Villegas, sicóloga especialista en desarrollo infanto-juvenil con mención en autismo.

En los casos específicos de niños con trastornos del neurodesarrollo se lo utiliza como fuente tranquilizadora de la ansiedad, mientras están realizando algún trabajo propiamente dicho o como reforzador. Es decir, se le pide al niño que haga algo y después el reforzador positivo es poder jugar un poco con el juguete”, explica Villegas y agrega que en los casos específicos de ansiedad, trastornos de ansiedad o cuando se busca regular la ansiedad, “se utiliza más como una forma de que los niños entiendan un poco de mindfulness o atención plena, que esto implica, por ejemplo tocar, concentrarse en el objeto, pensar en las formas, que en el fondo es concentrarse solo en lo que están haciendo y esto después sirve en casa cuando algo los pone ansiosos”, afirma la especialista.

La terapia es sobre todo a través del juego. Siempre se utiliza el interés del niño, por lo tanto, se lo ofrece y si el niño lo acepta se trabaja con él y si no se busca otras alternativas, “pero la verdad es que tiene excelentes funciones a nivel terapéutico, simulan las bolitas de aire que a todos nos produce satisfacción y nos desestresa el apretarlas. Ahora, en los casos de autismo esto tiene una doble función que a veces nos puede jugar en contra, porque los niños con autismo constantemente tienen juegos repetitivos, por lo tanto, corremos el riesgo de que se queden enganchados en eso y sea muy difícil cortarlo. Ese riesgo no se corre con los niños neurotípicos (niños sin ningún trastorno del desarrollo), sino más bien le damos la herramienta para que los puedan llevar a casa”, explica la sicóloga.

El Pop It también sirve para ayudar a niños con otro tipo de problemas. “Por ejemplo tengo un caso de un niño que le produce mucha ansiedad la comunicación, porque tiene un cuadro de tartamudez. Entonces, trabajamos con el pop it de que él vaya apretando las semiesferas cuando se siente ansioso o se está frustrando por la dificultad en la comunicación propio del cuadro de tartamudez. También lo utilizo en los casos de trastornos de déficit de atención e hiperactividad”, comenta Villanueva.

La especialista cree que posiblemente de aquí a un tiempo deje de ser de interés social el juguete, pero continuará siendo una herramienta terapéutica importante y de gran utilidad.


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