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Lo que llega no es ni ciencia ficción ni un sueño a largo plazo, el turismo espacial ya es una realidad y el 20 de julio se dará un nuevo paso para consolidarlo, con el viaje que realizará el fundador de Amazon, su hermano y otro civiles en el primer vuelo con tripulación del New Shepard, el cohete fabricado por su compañía Blue Origin que saldrá al espacio por algunos minutos y regresará a la tierra. 

Meses después, en diciembre, será otro multimillonario, Richard Branson el que hará un viaje parecido en una nave de su empresa Virgin Galactic, que por largo tiempo ha estado a la sombra de SpaceX, de Elon Musk que ya realiza viajes para la Nasa transportando astronautas, pero que tiene varios proyectos de llevar a civiles fuera de la Tierra.

A la par varias empresas de turismo espacial tienen como objetivo enviar a sus primeros clientes al borde del espacio en los siguientes años.



Jeff Bezos. Junto a una de las naves de Blue Origin. En julio será uno de los pasajeros de su nuevo proyecto

“En este momento, la mayoría de los ingresos en la industria espacial están vinculados a contratos gubernamentales, pero los expertos dicen que la industria en madurez necesitará el turismo para convertirse en la economía de un billón de dólares que algunos predicen que podría ser”, comenta Miriam Kramer, periodista especializada en temas del espacio y astronomía del portal Space.com.

La industria de NewSpace, como se la ha denominado a la emergente industria privada de los vuelos espaciales, tiene la mira puesta en el turismo espacial, un mercado en crecimiento que se espera valga al menos $us 3 mil millones para 2030. 

A medida que empresas como SpaceX prueban la tecnología de cohetes reutilizables para hacer que los vuelos espaciales sean más asequibles y accesibles para los humanos, otras empresas privadas, incluidas Virgin Galactic y Blue Origin, están invirtiendo en turismo espacial suborbital para llevar a los terrícolas al borde del espacio. Si bien solo los pasajeros súper ricos y los investigadores tendrán acceso al turismo espacial en el futuro inmediato, la intensión es que a largo plazo llegue a los ciudadanos comunes.

“La evolución de la tecnología juega un papel vital en el envío de más turistas al espacio y algunas tendencias influyentes determinarán el futuro del turismo espacial, junto con el progreso que logremos tanto dentro como fuera de nuestro planeta de origen”, afirma Dylan Taylor fundador de Space for Humanity, una organización sin fines de lucro que busca democratizar la exploración espacial.

Viajes suborbitales

“Ver la Tierra desde el espacio, te cambia”, dijo Jeff Bezos en un video en el que anunció su plan. “Cambia tu relación con este planeta, con la humanidad. Quiero realizar este vuelo porque es lo que he querido hacer toda mi vida. Es una aventura. Es algo muy importante para mí”.

El vuelo tomará solo unos minutos de principio a fin, con tres minutos de ingravidez mientras la cápsula tripulada roza una altitud de 100 km, conocida como la ‘Línea de Kármán’, que es el comienzo formal del espacio. 

El cohete propulsor aterrizará de forma autónoma siete minutos después del despegue, y la cápsula de la tripulación flotará a la tierra en paracaídas tres minutos después de eso, con un aterrizaje planificado en el desierto del oeste de Texas.




Blue Origin, la compañía de vuelos espaciales fundada por Bezos en 2000, comenzó a probar su vehículo New Shepard en 2015. La nave lleva el nombre de Alan Shepard, la segunda persona y primer estadounidense, en el espacio, y el vuelo está programado para conmemorar el 52 aniversario del aterrizaje lunar del Apolo 11.

Con ventanas grandes para brindar una vista amplia de la Tierra y asientos cómodos para hasta seis personas, New Shepard está diseñado para servir al mercado del turismo espacial, y después del vuelo inaugural de Bezos, los asientos en viajes futuros estarán disponibles para el público en general a un precio no revelado.

La nave, que comprende un cohete de una sola etapa y una cápsula tripulada, ha llevado a cabo más de una docena de pruebas exitosas sin tripulación hasta ahora, y el vuelo de prueba más reciente de abril fue un ensayo general completo para el lanzamiento del 20 de julio.

A pesar de ser el primero en ser fundado formalmente, Blue Origin se ha sentado durante mucho tiempo a la sombra de la compañía de vuelos espaciales de Elon Musk, SpaceX. Ambas empresas han centrado sus esfuerzos de investigación en reducir el costo de los lanzamientos, y sus enfoques convergen en la idea de cohetes impulsores reutilizables. 

Pero mientras que Blue Origin decidió servir primero al mercado del turismo espacial, SpaceX comenzó ofreciendo servicios de carga a la NASA y otras organizaciones que necesitaban colocar satélites en órbita.

La competencia entre los dos ha sido feroz, y no solo por logros técnicos. SpaceX ha estado presionando fuertemente contra la legislación que dividiría el contrato para llevar humanos a la luna en dos. Anteriormente, SpaceX esperaba obtener todo.




Richard Branson. Junto a un modelo a escala de su nave.

Virgin Galactic se une a ambas empresas en el negocio del turismo espacial. La compañía aún tiene que lograr el vuelo espacial según los estándares internacionales, lo que establece el límite en 100 km, y a pesar de los planes iniciales de llevar a los clientes de pago al espacio en 2009, todavía no lo ha hecho. 

La compañía de Richard Branson, Virgin Galactic, se basa en un avión espacial, lanzado desde un avión de transporte, con un motor de cohete que acelera y lleva a los pasajeros a lo alto de la atmósfera.

Esto recién empieza

El turismo suborbital no es más que el primer escalón para el El turismo orbital, que implica permanecer en el espacio durante al menos una órbita completa, es otro foco importante de las agencias gubernamentales y las empresas espaciales privadas, todas las cuales tienen el objetivo a largo plazo de habitar la Luna y Marte. 

Los proyectos de Boeing, SpaceX y Axiom Space planean comenzar a enviar turistas a la Estación Espacial Internacional en naves espaciales comerciales en los próximos años y SpaceX también se ha asociado con Space Adventures para enviar cuatro turistas a la órbita terrestre baja durante unos días a principios de 2022.

A medida que más empresas consideren el turismo en el espacio, las vacaciones orbitales se convertirán en una tendencia popular. La infraestructura de vacaciones orbital, incluidos los hoteles orbitales y lunares, está posicionada para volverse lucrativa, ya que las empresas de infraestructura espacial ya elaboran proyectos para hacerlos realidad.

New Shepard. Asientos cómodos con ventanas amplias para ver la Tierra.


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