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Sean Connery siempre estará asociado con el papel de James Bond, el héroe talentoso y de comentarios concisos de las historias de Ian Fleming que el actor recreó a la perfección en Dr. No y otras seis películas que siguieron. 

Pero también fue un actor versátil que nunca se durmió en sus laureles y asumió muchos papeles desafiantes y poco convencionales, incluidas sus actuaciones premiadas como sacerdote en El nombre de la rosa y como policía envejecido en Los intocables. 

Pero al público le gustó más como el elegante agente secreto con “licencia para matar”, un musculoso conocedor de las mujeres y el vino, con habilidades letales templadas con un divertido sentido del humor. “Fue una broma en mi ciudad que me eligieran para Bond”, contó en 1974. 

“El personaje no soy yo en absoluto”. Connery creció en un piso de viviendas superpoblado en Fountainbridge, Edimburgo. Dejó la escuela a los 13 años y trabajó como albañil y mezclador de cemento, doblador de acero, conductor de camión y pulidor de ataúdes. Fue retirado de la armada con úlceras duodenales.

Este escocés de clase trabajadora no era el candidato más probable para interpretar a James Bond, el héroe de Ian Fleming, pero Connery le aportó, un toque de humor irónico, sadismo y oscuridad al personaje, Fleming dejó en claro que no estaba seguro sobre el reparto, y Connery luego recordó: “Era un esnob terrible, pero un hombre muy entretenido. No creo que me haya aprobado .

James Bond convirtió a Connery en uno de los actores icónicos del siglo XX, pero nunca estuvo del todo feliz con la fama que le trajo. “Nadie quiere ser encasillado en la medida en que solo hace esto o solo aquello”, dijo e intentó separarse del personaje protagonizando una gran variedad de papeles, que demostraron que no era un actor para encasillarlo.

“Connery nos conmueve porque personifica las mejores cualidades que surgieron de los trastornos de la posguerra en Gran Bretaña. La reforma de la educación, la ruptura del monopolio de la BBC y, por lo tanto, permitió que floreciera mucho talento”, señaló el director John Boorman, quien trabajó con él en Zardoz (1974).

Los comentarios de Boorman insinúan por qué Connery es tan importante en el cine del Reino Unido. “Era un forastero que tenía tal autoridad que todos le cedían el paso. Rompió las distinciones de clases. También tenía seriedad y carisma, una combinación que fue la base tanto de la franquicia Bond como de su propia e ilustre carrera”, comentó Geoffrey Macnab, de The Independent.