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La niña que vivía en el humilde distrito de Ventanilla (Callao) y soñaba con ser actriz no nació en cuna de oro, pero sí con una gran estrella. La modelo, exreina de belleza, ex chica reality, conductora de televisión, ahora destacada actriz y empresaria Melissa Paredes Rodríguez, ha cumplido sus sueños, uno por uno.

A sus escasos 13 años era animadora de shows infantiles para cumpleaños; con lo que ganaba ayudaba a su joven madre Celia Rodríguez en la crianza de sus cuatro hermanos menores: Celia, Celeste, Ángelo y Melina.

Luego comenzó a modelar en su distrito, hasta que se metió en los concursos de belleza y ganó el Miss Ventanilla, el Miss Callao y llegó a convertirse en la Miss Perú Mundo, siendo el reinado más corto de la historia de su país.

De niña soñaba con actuar. Creía que era algo imposible, pero cuando miraba las novelas Luz Clarita y Cómplices deleitaba a los suyos haciendo los papeles de las villanas. Nunca imaginó actuar de verdad y menos aún que su primer papel sería como Estrella, la protagonista de la novela peruana Ojitos hechiceros, que ahora saborea indiscutible éxito.

Hizo el casting para ser Clarisa, una de las villanas, que era lo suyo, pero Melissa llegó con ‘su Estrella’. Como aún no habían definido a la protagonista, le pidieron que se pruebe. Convenció a la productora Michelle Alexander, que fue muy criticada por dar el rol a una principiante, conocida solo como chica reality o conductora de televisión.

Cuando la novela salió al aire, la joven tapó la boca a todos. Se convirtió en la actriz revelación del año. En pocos meses se ganó el cariño no solo del público peruano, sino que traspasó fronteras y conquistó a los bolivianos y ecuatorianos, países donde se emite la serie.

“Estoy muy agradecida por la valiosa oportunidad que me dio Michelle Alexander. Me preparé para este momento. Estudié actuación con Bruno Odar y en el Taller de Talentos de Del Barrio. Demostré que los sueños se pueden hacer realidad, pero es con mucho sacrificio. Fue un gran reto ponerme en la piel de una cantante sin que lo mío sea cantar. Me desafié a mí misma, pasé clases y aprendí. Ahora sí me animo a cantar en vivo. Para la novela lo hice solo en estudio, cuando grabé la canción Esos tus ojitos hechiceros”, remarca la exreina de belleza, que en aquel entonces acababa de ‘coronarse’ como mamá.

8. Reinas. Junto a la Miss Perú Universo, Cindy Mejía
9. Bailarina. Con cuatro me - ses de embarazo bailó con su esposo en El gran show
10. Reality. Así inició su romance con la televisión

La vida es un sueño...

Su vida dio un giro impresionante. Era conocida por sus otras facetas en la televisión, pero en 2018 comenzó el despegue de su carrera y cumplió su mayor sueño. No solo actuó en la serie, sino que también se le abrieron las puertas del teatro y del cine. Actuó en Hadas, nunca dejes de soñar, el show musical más exitoso de los últimos tiempos en Perú, y luego estuvo en su segunda versión llamada Aleteo Alelé.

Acaba de terminar de rodar la película ¿Mi novia es él?, que protagoniza junto al actor colombiano Gregorio Pernía y al popular cómico Edwin Sierra, cinta que el 29 de este mes será estrenada en Perú. Y no para. Los fines de semana se sube sobre las tablas para dar vida a Pechugas en la obra Pantaleón y las visitadoras.

“Es maravilloso lo que estoy viviendo. Hasta ahora me la puedo creer. Era mi sueño, muy lejano, y gracia a Dios se cumplió. Por eso siempre aconsejo a la gente que luche por lo que quiera, porque puede conseguir lo que se proponga, como lo hice yo, que salí de una zona humilde, de donde muchos pensaban que no era probable surgir y acá estoy. Es posible. Eso sí, todo es con trabajo, dedicación, mucha disciplina y sobre todo con fe”, asegura la protagonista de la serie peruana que ya lleva dos temporadas y, al parecer, se espera una tercera.

A pesar de que hace apenas un año que comenzó a actuar, es una de las actrices más populares de Perú. En su cuenta de Instagram tiene 2,4 millones de seguidores, en Facebook cerca de 350 mil y en Twitter 211 mil. En algunas publicaciones tiene más de 100 mil ‘likes’ y cientos de comentarios en sus diferentes redes sociales.

El pasado domingo 11 cumplió 29 años y su día no pudo ser más perfecto, afirma. Su hija Mía, de un año y nueve meses, la despertó con una sorpresa preparada por su esposo Rodrigo ‘el Gato’ Cuba. Por la noche celebró actuando en el teatro. Su amado, su mamá y su pequeña estuvieron acompañándola entre el público.

“Al finalizar mi trabajo compartí en mi casa junto con mi familia, mis hermanos, sobrinos y ahijados. Estar rodeada de la gente que amo es lo mejor del mundo. Es mi mayor diversión. Fue un vacilón, charlamos de todo, nos matamos de la risa. La pasamos ‘bacán’”, disfruta aún.

5. Musical. En el cuento de hadas: Ale - teo Alelé
6. Teatro. Es ‘Pechugas’ en la obra Pan - taleón y las visitadoras
7. Serie. Con Sebastián Mon - teghirfo en su boda, en Ojitos hechiceros

El poder del amor

Pasó por muchas etapas en su vida. En la época de modelo hizo algunos desnudos, algo que quedó en el pasado. Asegura que no lo volverá a hacer, no solo por su esposo, sino también por su pequeña hija.

En los inicios como modelo y chica reality provocó mucho revuelo, controversias y peleas mediáticas, hasta que llegó un ‘Gato’ a su vida y todo se aquietó. Primero fueron amigos. Luego empezaron a escribir la historia de amor que sacaron a flote contra viento y marea, dejando atrás las polémicas y superando las críticas, los obstáculos y los momentos difíciles.

Comenzaron a convivir sin importarles la oposición de su suegro, Jorge Cuba, exministro de Comunicaciones de Perú, que fue implicado en el caso Odebrecht y luego detenido, acusado de recibir coimas. La exautoridad la consideraba ‘poca cosa’ para su hijo porque decía que provenía de familia humilde y de ‘cholitos’; pensaba que la modelo estaba más interesada en el dinero y la fama de Rodrigo.

De esto se comentó mucho en su momento en la prensa y en los programas de la farándula peruana. ‘Meli’, como la llaman de cariño, hizo declaraciones muy fuertes en contra de su suegro. Sin embargo, ahora es algo de lo que prefiere no hablar por amor y respeto a su esposo, que cuando formalizó su relación con la actriz se enojó y hasta dejó de hablar con su padre por su amada.

A fines de 2016, Melissa y ‘el Gato’ se casaron en una ceremonia muy romántica en un resort situado en una playa al sur de Lima, cumpliendo así uno de los sueños de la pareja, que hizo una coreografía, dejando encantados a los invitados con una canción que pertenece al soundtrack de la saga Crepúsculo, con la que identifican su amor.

“Mi esposo es una bendición para mí. Éramos amigos, él era mi confidente, pero no sé en qué momento pasó. Desde que Rodrigo llegó a mi vida dio un vuelco a mi mundo, me empezó a ir bien en todo. Tenemos una hermosa familia y una excelente relación. Nos dividimos las responsabilidades con Mía y las tareas de la casa, especialmente los fines de semana, cuando no tenemos ayuda. Me apoya en todo. Él lleva la administración de nuestras finanzas porque si no me gasto todo”, dice entre risas la actriz que se declara devota del Señor de los Milagros.

2. Homenaje. Admira mucho a su madre porque sola sacó adelante a su familia y les inculcó los valores que tiene
3. Amor. A fines de 2016, Melissa contrajo matrimonio con el futbolista Rodrigo Cuba, del Club Alianza Lima
4. Niñez. A pesar de la ausencia de su padre Hugo, dice que tuvo una infancia muy feliz, rodeada de mucho amor

Una reina que brilla sin corona

A pocos días de haber sido elegida Miss Perú Mundo 2012 Melissa renunció a la corona, bajo el argumento de que se vio afectada por la ola de ataques, críticas y rumores que llegaron con su triunfo y afectaron a su familia, luego de que un programa de televisión publicara algunas de sus fotos vistiendo una sexi lencería, sesión que había hecho en su faceta de modelo.

Cuando Jéssica Newton, directora de la Organización Miss Perú, dijo que no le gustaba Melissa y que ni siquiera la hubiese dejado participar en el certamen de belleza, la modelo la calificó de racista y clasista y decidió renunciar al reinado que ganó de forma limpia, razón por la que para su familia, para los ‘chalacos’ y amistades más cercanas, además de los pobladores de Ventanilla, siempre será la Miss Perú Mundo.

Empero, Melissa confiesa que no tiene gratos recuerdos del Miss Perú, es más, ni siquiera guarda en su casa una foto del corto reinado. Es una etapa que le causó un profundo dolor por todo lo que se dijo de ella, pero fue algo momentáneo. Luego de ser censurada y de renunciar a su corona por cuidar a su familia, se prometió a sí misma demostrar que no se necesita una corona para triunfar en la vida. Y lo ha conseguido.

“Me chocó demasiado todo lo que dijeron de mí, fue muy bajo. Yo trabajaba como modelo y me pagaron una buena plata para hacer un catálogo con algunos disfraces de lencería como presidiaria, como conejita y otros, dinero con el que yo ayudaba a mi familia. Por eso me pareció muy injusto. Fue la primera vez que me sentí discriminada porque sentí que esas fotos solo fueron una excusa; yo no era el prototipo de la Miss Perú que ellos buscaban”, argumenta.

Si pensaron que le hacían un mal, se equivocaron, añade la artista. Todo obró para bien, porque el triste episodio fue la puerta que se abrió para hacerse conocida, entrar a la televisión y vivir todo lo hermoso que ha pasado hasta ahora.

“Fue una decepción en su momento, me pegó muy duro porque pienso que ellos no pensaron tener una Miss Perú como yo. No era lo normal, porque yo era una chica sencilla que venía de un barrio y de una familia muy humildes. Pero ahora estoy segura de que las cosas suceden por algo. Esa etapa poco grata me enseñó a ser más fuerte y a luchar más por alcanzar mis sueños de entrar a la televisión. Si estoy acá fue gracias a eso”, expresa.

Una figura escultural

Melissa mide 1,70 de estatura y siempre tuvo una escultural figura. Cuando se embarazó subió 25 kilos. En cuatro meses bajó más de 20. Su secreto, dijo a un programa televisivo, fue dar de lactar a su hija, ya que no había tiempo para los ejercicios ni para la dieta, por lo que tenía que alimentarse bien. “Para lo que si hay tiempo es para ‘el Gato’”, expresó entre risas, en alusión a su esposo.

Para verse mejor, la exmodelo no tuvo reparos en someterse al bisturí. Cuando era pequeña se cayó y se quebró la nariz y quedó con una protuberancia. Era algo que le molestaba. Apenas cumplió a mayoría de edad, entró al quirófano y se la ‘perfiló’. El resultado la dejó feliz.

En 2015, por un tema estético, nuevamente entró al quirófano para someterse a un implante de mamas. No obstante, el año pasado, como dio de lactar a su bebé, veía que sus senos estaban muy grandes, por lo que decidió quitárselas y afirma se siente mejor con una talla normal. Como le gusta cambiar siempre, no descarta someterse a una nueva cirugía más adelante.

Alegre y trabajadora

Con apenas tenía 16 años la progenitora de Melissa se convirtió en madre soltera. Se embarazó siendo casi una niña, se enfrentó a muchos y decidió traerla al mundo a pesar de todo, algo que la actriz le agradecerá eternamente.

Melissa nació el 11 de agosto de 1990 en condiciones muy humildes y luego de un parto complicado en su propia casa, en el distrito de Ventanilla. Tenía un tío médico que, gracias a Dios, llegó a tiempo y atendió a la señora Celia a tiempo.

“Mi mamá es puro coraje y fortaleza. Fue madre muy jovencita y salió adelante sola, sin el apoyo de un hombre a su lado, pero la luchó y nos sacó adelante a sus cinco hijos. Estoy orgullosa de mi mami.

Lo que soy se lo debo a ella, que me transmitió valores y de quien aprendí a ser fuerte, a pelear por mis sueños, a tener y a mantener siempre unida a nuestra familia”, subraya.

Era una buena alumna, cumplida y aplicada. Le apasionaban las materias Lengua y Literatura e Historia, razón por la que luego hizo tres años de Periodismo, que no terminó y considera que es una materia pendiente, porque ama escribir. Mientras estaba en el modelaje también estudió Diseño de modas porque otro de sus sueños era poner un atelier para mujeres. Ahora tiene su línea de ropa y calzados femeninos y atiende su negocio en el comercial de Gamarra.

Su papá, Hugo Paredes, también era muy joven y como todo joven, señala la artista, andaba en otra. Luego se fue a Estados Unidos a trabajar y allá vive hasta ahora. A pesar de la distancia, él siempre la apoyó. Ahora sí está muy presente en todo. Estuvo cuando su primogénita se casó y también para el nacimiento de Mía. “Nos frecuentamos mucho, viene él o nosotros vamos a visitarlo. Estamos muy unidos”, manifiesta Melissa, que se define como una mujer humilde, alegre, perseverante y soñadora.

Si bien no tuvo un padre a su lado en aquella etapa, su niñez fue hermosa. Los mejores recuerdos los tiene en su pueblo Ventanilla. A su mente vienen las imágenes de ella correteando y jugando, antes del tiempo de los teléfonos celulares y de las tablets, con sus hermanos, primos y amigos y, además, ayudando en los quehaceres y sintiéndose protegida por el amor de su familia.

Esa infancia feliz, con algunas carencias, le ayudó a valorar todo lo que hoy tiene y que consiguió con mucho trabajo. Su carrera recién despega y sus sueños ya la empujan a volar muy alto, a pesar de los fuertes vientos.

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