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Le tocó usar por primera vez su botón para pedir auxilio, después de siete años y seis viajes por el mundo y de salir ileso en todos. Botón que le exigió su esposa como condición para obtener la ‘orden de salida’ de casa, en Francia, además de un GPS con reportes de ubicación cada diez minutos.

Probablemente el viaje de Marc Brunet (64) a Bolivia le dejará huellas emocionales, pero de lo que no cabe duda es de que este país quedará marcado en su cuerpo. 

Tres costillas rotas, contusiones, hematomas y varios puntos suturados en la frente perdurarán, igual que el centenar de mataburros o rompemuelles que sintió en su humanidad el domingo pasado, por más de cuatro horas, cuando lo trasladaban en ambulancia de Saipina a Santa Cruz de la Sierra, donde se accidentó. 

Aparentemente, los 50 kilos de enseres de mochilero ganaron peso con las empinadas cuestas de los valles. Para su buena fortuna, dos samaritanos lo auxiliaron, en primera instancia.

Marc salió de la capital cruceña el miércoles 7 de octubre en su confortable e inclinada bicicleta, que le permite apreciar el paisaje y poner a buen recaudo sus posaderas, mientras avanza -en la más completa soledad- como parte de los casi 7.000 kilómetros que separan Santa Cruz de Ushuaia, en Argentina.

Ya sabe de este tipo de hazañas. Es la séptima en su currículum viajero. Antes estuvo en Marruecos, Burkina Faso, Suiza, Francia, Armenia, Rumania, Rusia, Georgia, España, Austria, Eslovaquia, Hungría, Ucrania, Alemania, Moldavia y Turquía.

Conoce más de 50 países, siempre con espíritu solidario. Su organización, Aventure en Solidaire, reúne fondos con las travesías de Marc para proyectos en los lugares por donde pasa. Desde que dejó el oficio como productor musical, empezó a exprimir su alma de mochilero, pero con causa.

“Antes no tenía tiempo para mí, toda mi vida estuve con la música cristiana, produciendo artistas, conciertos, festivales. Cuando tenía 50 años quise ver mi estado físico, mis posibilidades, quería saber hasta dónde podía llegar y me metí a una maratón, fue la primera competencia en mi vida. Ya a los 57 años hice mi primer viaje, en 2012, cerca de Madagascar”, recuerda Marc.

En vez de quedar ‘curado’, tuvo más sed de millas. “Cuando empecé no tenía agendado o planificado hacer todos estos viajes, pero la experiencia fue muy gratificante y cada vez que hacía uno surgía otro nuevo sueño”, dice.

No le importa desplazarse en la más completa soledad ni con seis décadas y media encima. 

“Es difícil encontrar gente que acompañe todo el recorrido, no es problema para mí estar solo y no hablar con la gente por varios días, estoy muy cómodo con eso. Los viajes son una oportunidad para conocer personas muy diferentes. Es realmente muy agradable y emocionante tener nuevas experiencias”, confiesa.

Este año dejó de correr porque se lastimó la rodilla izquierda. Fue entonces que reemplazó las caminatas por la bici. Entre sus estrategias para prepararse físicamente, antes de llegar a Bolivia, una vez a la semana visitaba zonas montañosas.

Bolivia, su reto empinado

Este último periplo, que arrancó en Santa Cruz, el más accidentado de su historial mochilero, tenía como objetivo ayudar a la Asociación Nuevos Pasos, entidad con presencia en España, Perú y Bolivia.

 El dinero reunido, específicamente será destinado al programa Avisa, para la prevención y seguimiento del abuso sexual infantil en Bolivia. 

El recorrido fue pensado para que pase por Latinoamérica, afectada de forma notoria por las violaciones. En el trayecto (Perú tiene 28% de casos), Marc tenía prevista una parada en El Alto, para conocer a un niño al que apadrina desde Compassion International, organización a la que ha dedicado, anteriormente, dos veces sus viajes.

En cada aventura, Marc recauda entre 6.000 y 12.000 euros de donaciones, el 5% se destina a sostener la labor de Aventure en Solidaire, mientras que sus gastos de alimentación van por cuenta propia, y también recibe alguna que otra donación a lo largo del camino.

Hasta antes de partir, Marc había reunido, a través de su portal web, 3.500 euros. Siempre trata de recaudar la mayor cantidad posible de fondos antes de cada viaje, para concentrarse en los detalles de travesía y logística, aunque habitualmente sus seguidores siguen aportando durante y después.



En Ucrania. Comer y dormir; Marc tiene que adaptarse a las condiciones que


encuentre en cada lugar al que llega




Volver a empezar

El martes 15 salió de la clínica, pero los médicos le dijeron que no era posible continuar con su cometido hasta Argentina. Mínimo necesitará dos meses de reposo, así que se repatriará a Francia a convalecer. Tiene toda la intención de volver y cumplir con su palabra. 

Sabe que las cifras bolivianas son dramáticas en cuanto a violaciones infantiles.

Según datos de Misión Justicia Bolivia, 34% de las niñas son abusadas en el país antes de cumplir 18 años, mientras que en los varones la recurrencia se da en el 23%.

 “Además, del total de casos de abuso que llegan a instancia judicial, 92% abandonan, no solo la terapia, sino el proceso legal; 92% de los abusadores permanecen impunes, eso se lo debemos al sistema legal que tenemos, que no acompaña para nada y que más bien victimiza. Aproximadamente el 0,9% de niños ya abusados recibe algún tipo de atención terapéutica, suficiente para que podamos decir que en el tiempo han sido restaurados”, informa Joan Bel, presidente de Nuevos Pasos.

“Por un lado es un desafío personal y, por el otro, se trata de conseguir que los medios de comunicación y las personas se focalicen en estos problemas, que los descubran y que llamen su atención. 

Siempre que hago estas travesías y aventuras hay muchos medios que hablan del tema y esa es una forma de ayudar a la asociación. Cuando estaba en Francia, una vez que me mandaron la información del proyecto Avisa, me interesó mucho apoyarlo. Me sorprendió muchísimo la gravedad de este problema, y ya varias veces hemos apoyado programas con la infancia. Los niños son demasiado importantes”, dice el viajero.

“Marc es un hombre con una gran resiliencia, capacidad de superación, que tiene muy claro el foco; su foco es ser agente de cambio y valoramos muchísimo eso, lo estamos apoyando a todo nivel y continuaremos haciéndolo cuando él decida -después de la recuperación que le recomendaron los médicos- volver a emprender el viaje, tal vez con más fuerza incluso. 

Él mantiene su compromiso de seguir adelante con esto, de continuar ayudando. Valoramos muchísimo su ayuda, el esfuerzo que se impone, no solo físico, sino también económico, porque corre con sus gastos. Esto supone lidiar con la frustración de haber estado durante muchos meses preparando un viaje de estas características”, explica Carmen Herrera, fundadora y directora ejecutiva de Nuevos Pasos, y gran apoyo, junto a su familia, para Marc en Bolivia.

“Es un valiente y tiene muchísimo mérito, es un buen deportista. A pesar de la edad - 64 - tiene ese corazón y ese querer hacer el trayecto para llamar la atención sobre el abuso sexual en niños”, enfatiza Joan Bel.



Hospitalizado. Luego de sufrir un accidente, el tercer día de iniciado su periplo





Su experiencia con medicina

El portal web de Marc delata su sorpresa al sentir en carne propia la atención médica en este país, especialmente en provincias.

“El hospital (Saipina) no está equipado con lo adecuado: absolutamente nada que ver en radiografías, ninguna ambulancia. Luego, el médico decidió enviarme a Santa Cruz y mandar una ambulancia, algunos dirán que tuve la suerte de tener un vehículo; hay tramos de carreteras que no están pavimentados, en un momento sentí el estómago en la boca.

 No sé cómo tratan los casos más graves y no me atrevo a imaginar el estado en que llegan o sobreviven. El sistema de salud acá está viciado. Me doy cuenta de lo privilegiado que soy de vivir en un país donde las condiciones sanitarias son excepcionales, entre los mejores en el mundo”, escribió.

Luego de salir de la clínica en Santa Cruz, a diario tiene que volver a las curaciones: “La atención domiciliaria no existe en Bolivia”, se resigna, ni teniendo el seguro médico internacional que le cubre el 100% de los gastos.





España. En un foro de viajes, Marc expuso “Un sueño para cambiar el
mundo, 6.250 km de Valencia a Ereván”. Dio entevistas a los medios de
comunicación

Nuevos Pasos, reto pendiente

Siente algo de frustración. El día de la partida tuvo prensa, unidad móvil, ‘barra brava’ y, sin embargo, retrocedió hasta el punto de inicio, contra su voluntad. 

Tanto los médicos de su país como los de aquí le dijeron que no era posible continuar por el momento. Pero Marc es ‘testarudo’, tiene claro que volverá a sentarse en su peculiar bici, la misma que atrae la atención de los habitantes de las poblaciones por donde pasa, y le ayuda a hacer nuevos amigos a pesar de su soledad viajera y de que solo habla inglés y francés. 

El lenguaje de señas hace milagros, no le queda duda, igual que su discreto carisma que ama observar todo con ojos de niño.

Hasta el momento reunió 3.500 euros para Avisa. Monto nada despreciable para una labor de 14 años. Con una travesía completada podría triplicar la cifra.

Nuevos Pasos abrió en 2009 un centro para niños en Santa Cruz, tal como hizo anteriormente en Perú. Entre otras actividades tiene como objetivo ayudar a los niños y familias en riesgo. 

Con ese propósito, la asociación implementó Avisa, capaz de detectar un posible abuso sexual o físico en un niño que asiste a la escuela; de brindar asistencia social, psicológica y legal a los niños maltratados y sus familias, de acuerdo con sus necesidades específicas; de informar y capacitar a los padres, maestros y profesionales de la salud sobre este conjunto de problemas que afecta a muchos.

“También tenemos un Centro de Atención Integral Diurno (CAID), es como un comedor donde hacemos todo lo que es atención alimentaria, formación escolar, etc. Aquí van los niños en dos turnos y les ofrecemos diferentes programas de atención, luego tenemos un jardín para niños en extrema pobreza, donde atendemos a 60 niños con muchas necesidades”, explica Joan Bel.

Con respecto a Avisa, está implementado en los colegios públicos y privados. El año pasado estuvo en 10 centros educativos de Santa Cruz de la Sierra, atendiendo a 4.000 niños aproximadamente.

Por una parte, Avisa trabaja con los maestros, levantando una comunidad vigilante que actúa como parte de una red preventiva. Con los progenitores se hace la Escuela de Padres, “les enseñamos todo lo que tiene que ver con prevención del abuso. No les enseñamos detección porque 85% de los abusos sexuales se producen en el contexto familiar, entonces no podemos empoderar al padre”, lamenta Joan.

Por último, se trabaja con el niño sobre qué secretos guardar, qué caricias son buenas o no.

“Es importante empoderar al niño para que conozca las estrategias del abusador y para que avise a alguien de confianza”, dice Joan.

Ya tienen casos de éxito, como el de Rocío (nombre ficticio), que pudo ser la segunda víctima de violación después de su hermana adolescente. Alumna de Avisa, supo cómo alertar a su mamá.

Por esa niña, por esos casos, no hay hueso roto que impida el regreso de Marc a Bolivia.


La barra. Los integrantes del proyecto Avisa, en Bolivia, dieron una cálida despedida a Marc