Opinión

Sin mayorías, ya no hay dictadura

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30 de noviembre de 2019, 3:00 AM
30 de noviembre de 2019, 3:00 AM

El 4 de octubre de 2008, El Deber me publicó un artículo titulado “La dictadura de las mayorías” que posteriormente fue incluido en mi libro: Crónicas de lo posible (2013), presentado en el Palacio de Gobierno cruceño por un gran escritor ya fallecido: Mauricio Peña Davidson y la honrosa presencia del gobernador Rubén Costas, familiares y amigos.

En dicho artículo señalaba que vivíamos en una dictadura “ejercida por un gobierno que, habiendo surgido de una mayoría de 53,7% de votos en el 2006, en menos de 3 años de gestión buscando la hegemonía total (paradójicamente a nombre de minorías étnicas), ha generado una situación de incertidumbre, caos social, confrontación y violencia que prácticamente desnaturalizan el sistema democrático, con estado de derecho incluido”. Mis observaciones al proceso conducido por Morales y García Linera, estaban sustentadas en las premoniciones de Alexis de Tocqueville que en su obra: La Democracia en América (Siglo XIX), manifestaba que “uno de los peores riesgos para la democracia es la tiranía de la mayoría”, que llamó “el despotismo democrático”, porque ocasionaba la pérdida de las libertades individuales, como sucedió luego con el fascismo de Mussolini, el Nazismo de Hitler y el Socialismo de Stalin.

La dictadura Evista, ejercida gracias a su mayoría de 2/3 en la Asamblea Legislativa, llegó a su fin este 10 de noviembre, al constatarse que ya no había la tal mayoría puesto que ni el fraude armado en el OEP pudo impedir su evidente derrota en las urnas y en las calles, ocupadas ya por el descontento popular que venía expresándose cada vez más firme desde el 21-F de 2016, cuando la mayoría absoluta del pueblo boliviano le dijo NO a la reelección del binomio masista.

La renuncia y exilio de Evo y Álvaro marcan un hito histórico jamás imaginado y que solo puede ser entendido en la valoración del hastío popular de soportar las oprobiosas señales de autoritarismo, violación de normas constitucionales, corrupción y despilfarro de nuestros recursos en obras faraónicas,expresivas del culto a la personalidad del monarca, sin solucionar las carencias de educación, salud, seguridad, empleo y vivienda, factores determinantes de la pobreza de mayorías excluidas del festín gubernamental. El detonante de esta masiva manifestación de rechazo al abuso fue el Cabildo convocado por el Comité Cívico cruceño, para ratificar el voto del 21-F y condenar al gobierno incendiario de la Chiquitania, que derivó en otros masivos cabildos en el resto del país en apoyo a sus acertadas determinaciones.

La nueva situación derivada del fracaso del desgobierno masista que durante 14 años nos dividió, nos robó, nos sojuzgó con un Poder Judicial sometido y nos contaminó con el narcotráfico, debe ser la oportunidad de buscar la unidad nacional, desarrollando el modelo productivo cruceño para lograr justicia social y reducir la pobreza, en el contexto de un nuevo Estado Nacional democrático y autónomo.

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