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De bajar a segunda división en 2007 a jugar dos finales de Champions en tres años, el Barcelona de fútbol femenino protagoniza una exitosa travesía, cuyo punto de inflexión fue su profesionalización en 2015, marcada por el respeto al 'sello' azulgrana en el estilo de juego.

"Me acuerdo del primer partido en Champions, en septiembre de 2012 ante el Arsenal, tenía 18 años y noté que había mucha diferencia en el ritmo y en cómo trataban el balón. Dijimos, tenemos que llegar a este nivel y lo hemos logrado", resumió esta semana la capitana Alexia Putellas, sobre aquel bautizo en la gran competición, cuando acababa de llegar al equipo.

- Profesionalización en 2015 -

Pero la historia no comenzó ahí. La sección de fútbol femenino en el Barcelona se creó en 2002 y el proyecto despegó con Xavi Llorens, entrenador entre 2006 y 2017.

En 2007 el Barcelona no era un destino apetecible en el fútbol femenino. No había medios, los entrenamientos eran de noche e incluso había rumores de desaparición de la sección. El resultado fue el descenso a segunda división.

De luchar por no descender en aquellos primeros años, a lograr tres títulos de liga consecutivos, entre 2012 y 2015.

En aquel 2015 se profesionaliza la sección femenina, lo que implicó trasladar los entrenamientos a la mañana, en la propia ciudad deportiva azulgrana, y mejoras en el equipo técnico y los servicios de la plantilla.

Un año antes, el Barça se había convertido en el primer equipo español en pisar los cuartos de la Champions femenina. En 2017 fue el pionero en semifinales y en 2019 disputó la final.

En Budapest el sueño azulgrana duró 30 minutos, los que tardó el Lyon en marcar los cuatro goles que sentenciaron el partido. Un aprendizaje duro pero efectivo.

"Desde la primera final hemos crecido y madurado mucho, se ha visto esta temporada porque la pasada estuvo marcada por el Covid", señaló el jueves la internacional española Marta Torrejón, una de las veteranas del vestuario.

En la capital húngara, el Barcelona se topó con el gran dominador del fútbol femenino europeo, el poderoso Lyon, una especie de selección mundial capaz de ganar cinco títulos consecutivos en la gran competición europea (2016-2020).

"A lo mejor nos llegó un poco pronto, ahora estamos en el momento perfecto. Es un buen momento para dar un paso adelante, para que un equipo español llegue al máximo", añadió Putellas.

El Barcelona femenino ya es una potencia del fútbol europeo, con un presupuesto de cuatro millones de euros (4,85 millones de dólares), y un patrocinador propio, la marca de herramientas Stanley, que le permite no ser deficitaria para una entidad que vive un delicado momento económico.

De los 700 euros (850 dólares) que cobraban las jugadoras en los primeros años de la sección, a los fichajes estelares, como el de la holandesa Lieke Martens, mejor jugadora mundial para la FIFA en 2017, con un salario estimado por los medios en 250.000 euros anuales (300.000 dólares).

- Punto de madurez -

"Es distinto a hace dos años, estamos listas para esta final. Las sensaciones son increíbles", añadió la propia Martens, que ha recuperado su mejor versión esta temporada con cinco goles en Champions.

"Tenemos una base formada aquí, en La Masia o en España, completada por jugadoras de fuera, que aportan cosas diferentes. Es la filosofía del Barça. Creo que es lo ideal", señaló este jueves la centrocampista Aitana Bonmatí.

A un paso de la cima respetando el ideario de juego que ha hecho del club azulgrana un referente mundial.

"La metodología del Barça está muy clara, la idea de juego no cambia", dijo Putellas, sobre el fútbol de pase y posesión azulgrana.

Vicky Losada, otra de las capitanas, cree que su equipo ha alcanzado el punto de maduración perfecto: "Vale, hemos ido creciendo, pero ya no queremos seguir diciendo que la Champions es para disfrutarla y es un regalo. Queremos ser las mejores de Europa".

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