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Por: DIEZ/Facetas Deportivas

Quién no la conocía. La Pelé era un personaje famoso en el ámbito deportivo cruceño, en una época en la que se acostumbraba a apodar llamando a las personas como algún famoso, dependiendo de su habilidad.

En este caso, se refería a las cualidades de una persona polifacética en los deportes, resumiendo esas virtudes con el sobrenombre del futbolista más popular de esos tiempos en todo el mundo y el mejor de todos, Pelé, O’ Rey del fútbol.

Ana María Suárez se ganó el apelativo porque jugaba al fútbol cuando el fútbol de mujeres no cabía en la cabeza de los hombres. Se miraba raro a quien lo hacía, pero ella lo practicaba sin prestarle atención a los prejuicios.

Fue una transgresora en un mundo machista. Jugaba al fútbol, queda dicho, pero también practicaba natación, saltos ornamentales, fulbito o fútbol de salón, como se prefiera; y básquet. Era una habitante de los coliseos de la calle Ingavi, donde latía el deporte cruceño en sus distintas disciplinas, a excepción del fútbol.

Ahí estaba ella siempre, con su atuendo deportivo, lista para participar en toda actividad deportiva que se organizaba. Integró varios equipos y selecciones, cruceñas y nacionales de básquet y fútbol de salón. Representó a Bolivia de básquet en los Juegos Deportivos Bolivariano, que se celebraron en Táchira, donde lograron la medalla de oro para el país.

Después de mucho tiempo salió a escena, en el ciclo de entrevistas que realiza Fernando Nürnberg en Facetas Deportivas. La ubicaron en Guayaramerín, donde radica en la actualidad, y Ana María recordó aquellos tiempos cuando era la famosa Pelé.

“Crecimos en el estadio departamental, vivíamos con mi familia, mis hermanos y hermanas, en unos cuartos en la tribuna de Preferencia; teníamos una venta, les vendíamos a todos los que iban a jugar. Ahí me inicie. Vengo de una familia bien deportista, mis hermanos jugaban al fútbol. Tengo sangre de futbolista y de basquetbolista”, cuenta la polifacética deportista cruceña.

Al vivir en el hoy Tahuichi Aguilera, le permitía tener a sólo unos pasos la piscina departamental, y no desaprovechó la posibilidad de practicar la natación. “A los 7 años sabía nadar, en esos tiempos era a iniciativa de cada uno, gracias al talento de cada uno, no había quién enseñe”, recuerda y agrega que incluso practicaban deporte “a la luz de la luna”.

La familia se trasladó unas cuadras más allá del estadio, en el centro de la ciudad, en la zona de la iglesia de San Roque. El estadio y la piscina le seguían quedando cerca, pero también a pocos minutos del coliseo Gilberto Pareja de la calle Ingavi.

“Al vivir por San Roque, estaba entre el coliseo y el estadio, pero no descuidé mis estudios; estudié primaria en la escuela Ignacio Warnes y la secundaria en el colegio Plácido Molina; luego ingresé a la universidad”, indica la hoy entrenadora, formadora de pequeños deportistas en la fronteriza ciudad beniana.

“He visto crecer Santa Cruz”, dice, a tiempo de recordar a uno de los formadores de la época, el profesor fue Óscar Olmos, que “fue quien me inició en el baloncesto; en el 69, fui a unas olimpíadas con Universidad, tenía 13 años. Después jugué en Always Ready y Blooming, que era el clásico, como en el fútbol Oriente-Blooming”.

La Pelé rememora sus éxitos y sostiene con satisfacción y orgullo que ganó muchos trofeos, medallas, diplomas, “he tenido una vida de triunfadora, siempre, muy pocas veces he sido derrotada”.

Esos logros también tienen que ver con la selección boliviana, como integrante del equipo bolivariano de baloncesto. “Con Julia Sandoval –otra destacada basquetbolista cruceña- fuimos convocadas a la selección que disputo los Juegos Deportivos Bolivarianos en Táchira (categoría juvenil), y logramos el título; las famosas en el equipo en esa época eran las hermanas Gandarillas (de Cochabamba) y Betty Saavedra (de Oruro). Ganamos todos los partidos”.

Antes de la despedida, se devela el misterio del famoso apodo. De cómo surgió el apelativo que le ganó al nombre propio por mucho tiempo.

“Fuimos a jugar fútbol de salón al colegio Santa Cruz, a alguien que transmitía los partidos, se le ocurrió ponerle apodos a todos, y a mí me pusieron Pelé”.

La Pelé, un personaje popular de Santa Cruz que le hizo un amague a los prejuicios.

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