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La derrota de Bolivia ante Brasil tiene como principal responsable a César Farías. No es culpable, ojo, es responsable, que es muy distinto. La responsabilidad le cabe como cabeza de grupo que toma decisiones como la de este viernes, presentar una formación improvisada ante un adversario tan poderoso.

Es responsable de haber pateado el tablero y sorprender a todo el mundo armando un equipo que ni el más imaginativo y perspicaz hubiese logrado adivinar, integrado por jugadores jóvenes que en muchos casos nunca jugaron juntos.

Pero no es culpable de las flojas actuaciones y de los errores individuales que se cometieron en el partido, facilitando el accionar de los veloces atacantes brasileños que convirtieron en partido de eliminatoria en un entrenamiento.

Las circunstancias lo obligaron a presentar una formación distinta a las habituales porque Bolivia debe enfrentar a Brasil y Argentina en un lapso de cinco días, y tuvo que dividir un plantel diezmado por las bajas que ocasionó la decisión de Bolívar y Wilstermann de no ceder sus jugadores.

Y presentó un equipo experimental, con algunos veteranos, de entrada y como alternativas, que fueron los que menos rindieron, y un grupo sin experiencia en la selección mayor, que mostró cosas interesantes a pesar del vendaval brasileño.

¿Lo rescatable? El momento en el que se encontraron Antonio Bustamante, Boris Céspedes y Bruno Miranda, intentando asociarse, más la vitalidad de César Menacho y José María Carrasco. Poco es cierto, pero algo es algo.

Un par de preguntas al aire. ¿Por qué Céspedes, el único jugador con rodaje porque viene de Europa, y con buena técnica, no jugó de entrada? ¿Por qué Lampe sale tan poco en los envíos aéreos?

El partido también dejó algunas certezas sobre jugadores que no están a la altura de las exigencias y que son casi infaltables en las convocatorias. No le aportaron ninguna solución al equipo, al contrario, lo debilitaron más.

El martes, ante Argentina, la oportunidad de revancha para Bolivia y para Farías. Solo una victoria les permitirá dormir tranquilos y ahuyentar fantasmas, a ambos.