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Blooming no podía fallar si quería eludir el descenso indirecto, y no falló. Ganó sufriendo, con lo justo, con el esfuerzo de sus jugadores y el invalorable apoyo de sus hinchas que asistieron en gran cantidad al Tahuichi Aguilera para darle el soporte anímico que se necesita para superar los momentos difíciles.

La tarea no era sencilla porque a Real Potosí le alcanzaba con el empate para condenar a la Academia al temido indirecto con el subcampeón de la Copa Simón Bolívar (Universitario de Sucre).

Pero Blooming salió adelante con el ímpetu que siempre tuvo jugando en el Tahuichi, donde le hizo frente a todos los de su talla, incluso le ganó al casi campeón The Strongest en casa.

Atacó desde un primer momento, no siempre con la profundidad ni la claridad necesaria, pero hizo lo que tenía que hacer, llevar la iniciativa para tratar de llegar al gol.

Y lo consiguió relativamente temprano, en el minuto 23, gracias a un error defensivo de los potosinos y a un acierto en la definición de Rafinha, que bajó un centro cerca al área chica y definió de sobre pique ante el golero mexicano López Rubio.

El brasileño aparecía cuando Blooming más lo necesitaba. No lo había hecho en otros encuentros, pero esta vez surgió como un fantasma para darle el respiro necesario a su equipo.

Pero a Blooming le pasó de todo este año, y anoche volvía a cruzársele el infortunio en el camino. El arquero Braulio Uraezaña, figura celeste este año, que había tenido un par de buenas intervenciones en el partido, se lesionó y tuvo que ser reemplazado por José Peñarrieta en el minuto 69.

Pese a ello no se desvió nunca de su objetivo principal, continuó atacando, llevando la iniciativa, evitando la reacción de Real Potosí, que atacó muy poco.

De esa manera llegó al final, en un estadio que tenía un marco de final pese a que se trataba de evitar el descenso indirecto.

La gente de Blooming volvió a demostrar su fidelidad a su equipo, esa que lo hace un club distinto, que le pelea con pasión al infortunio y a los desastres que hacen los dirigentes año tras año.

Parecía condenado a un nuevo fracaso como en otros tiempos, pero sacó fuerzas para no dejar escapar la última oportunidad y ganó el partido del año.

La despedida del 2021 no puso ser mejor para la academia, que ahora dará vuelta a la página para enfocarse en el futuro.

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