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Blooming cayó este lunes en Cochabamba ante Wilstermann por 2-1. Los celestes jugaron un buen partido, pero un par de errores defensivos permitieron a los rojos cochabambinos sumar una victoria que los reanima en el campeonato.

El autogol de Julio César Pérez a los 14 minutos marcó la diferencia del primer tiempo, pues el partido fue parejo y con pocas llegadas de peligro en ambas porterías.

La propuesta de Blooming fue controlar el juego evitando las imprecisiones, sobre en todo en salida donde Cristian Latorre y Richard Spenhay comandaron la mitad de la cancha. Lo hizo bien porque Wilstermann tuvo dificultades para llegar sobre la portería de Braulio Uraezaña.

Serginho fue el articulador del ataque aviador. Su experiencia de moverse por ese sector puso en aprietos a la zaga celeste, que desafortunadamente en un centro del brasileño, que pudo ser rechazado sin dificultades, se dio el error de Pérez que metió el balón sobre su propio arco.

Después, los primeros minutos del segundo tiempo fueron favorables para el representativo valluno, que aprovechó el bajón de los celestes para marcar el segundo. 

Una corrida por izquierda de Moisés Villarroel que mandó un centro al segundo palo hizo posible que Gilbert Álvarez le gane en el salto a Abraham Cabrera y Walter Rioja y anote el 2-0.

Blooming reaccionó tras el segundo revés. No perdió el libreto. En esta etapa, Eduardo Villegas incorporó en el medio a Kevin Farell y Joselito Vaca, para mantener la buena administración de la pelota. 

Lo consiguió porque Wilstermann siguió bregando para vulnerar la férrea marca de la zaga y salvo un par de  centros de Alejandro Meleán, que ingresó en el complemento, y que no aprovechó el colombiano Humberto Osorio, después no generó peligro sobre el arco de Uraezaña, de gran tarea cuando le tocó intervenir.

A los 78 minutos, cuando Blooming había retomado el nivel de su fútbol llegó el descuento por intermedio de Farell, que recibió un balón por derecha. Su remate terminó en las manos de Daniel Sandi, pero el golero cochabambino no pudo controlar la pelota; la soltó y terminó dentro de su arco.

Fue lo último y lo más claro que la academia cruceña generó sobre el arco de Wilstermann, que terminó quedándose con el triunfo.


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