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De estar peleando por todo, incluso por el título, acabó quedándose sin nada. Un caso raro, de análisis, porque futbolísticamente había recuperado pese a las dificultades de todo tipo que vivió, algunas todo el año, otras desde el reinicio del Torneo Apertura.

Difícil saber en qué porcentaje afectaron más los distintos problemas, si el desgaste con los dirigentes por las deudas que soportaron todo el año, o el paro a causa del incumplimiento de pago que alteró la normalidad de los entrenamientos, las lesiones que se presentan habitualmente, las bajas por el coronavirus, o, incluso, el cambio de entrenador.

El conflicto económico fue permanente, el mismo que generó un notorio malestar en el plantel, y distrajo la atención en la parte más importante del campeonato, y esa especie de cortocircuito en el inicio del trabajo de Gabriel Schurrer que derivó en la sentida derrota en el clásico con Oriente Petrolero, y las bajas por distintas razones que superaron la decena en una etapa decisiva, en la que la academia se enfocaba a luchar por la clasificación a la Copa Libertadores, e incluso a soñar con el título.

El problema con Schurrer encontró solución de inmediato, cuando el entrenador se dio cuenta que debía adaptarse a las características de los jugadores y no al revés, por lo menos en ese momento, sin tiempo para trabajar cambios en la estructura de un equipo que venía jugando de determinada manera desde hace tiempo. Blooming mejoró y volvió a jugar bien.

La incógnita se presenta también en si el virus del Covid-19 afectó o no en el rendimiento físico de los jugadores, tomando en cuenta la exigencia del torneo, con partidos a jugarse día por medio. Blooming perdió varios partidos importantes de la recta final, después de haberse puesto en ventaja. Le sucedió con Guabirá, Aurora y The Strongest. Con esos puntos perdidos, hubiese clasificado sin problemas.

A consecuencia de esos inconvenientes, sea por enfermedad o lesión, Blooming presentó equipos de emergencia en varios encuentros, otorgando ventajas ante adversarios que también jugaban por cosas importantes.

A ello habrá que sumarle algunos rendimientos individuales que bajaron en los últimos partidos. Especialmente en la zaga y en el arco, y jugadores que no se adaptaron todo el año, el caso del argentino Fernández y el brasileño Juninho.

Más allá de la decepción de haberse quedado con las manos vacías, a Blooming le queda el consuelo de contar con una buena base para encarar esta temporada, aunque para aspirar a cosas importantes necesita reforzar el arco, la defensa y el ataque, para no quedarse sin opciones de cambio.

Hizo bien en prolongar los contratos de Joselito Vaca, Christian Latorre y Fernando Arismendi, pero con eso no le alcanza, si es que quiere tener una temporada tranquila, disputando bien arriba en lugar de estar sufriendo abajo.

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