Escucha esta nota aquí

Cerca de las 14:30 de este sábado, el plantel profesional de San José fue  autorizado para ingresar al estadio Bicentenario de Villa Tunari  para enfrentar a Municipal Vinto, por la decimocuarta fecha del torneo Apertura. Todo estaba listo. Los jugadores se sometían a la etapa de calentamiento, mientras que su DT José Ferrufino, ajustaba los detalles tácticos de su presentación.

Los dos equipos salieron al terreno de juego, ante unos 300 espectadores. Sin embargo, el árbitro Carlos Arteaga demoraba su ingreso a la cancha y esto llamó la atención a propios y extraños, pues ya eran las 15:00.

¿Qué pasó? Hasta Villa Tunari llegaron el primer equipo santo y el sub-15. El primero fue trasladado por el presidente del Tribunal de Honor, Luis Cossío, mientras que el segundo, por Huáscar Antezana, que se atribuye la titularidad del club. Las autoridades del estadio solo le permitieron el ingreso a la delegación de Cossío y la de Antezana se quedó afuera del escenario.

Los protagonistas buscaban al delegado del partido, Enrique Rojas, para saber qué iba a pasar, pero este gestionaba un alargador de electricidad porque tampoco podía acceder al sistema Comet.

Desaparecieron

Según los testimonios del cuerpo técnico de Ferrufino y de algunos jugadores, Antezana y su asesor legal, Víctor Hugo Pérez, se llevaron los carnés de actuación para que los jugadores no puedan ser habilitados para disputar el encuentro.

“Es algo difícil de explicar, no entendemos. Nosotros queremos jugar por Oruro. Mostraron los carnés (Antezana y Pérez) y se los llevaron. ¿A dónde queremos llegar con nuestro fútbol profesional? Si fuera de las canchas mostramos estas barbaridades”, lamentó, entre lágrimas, Mario Ovando.

La hora seguía avanzando y la preocupación aumentaba, pues el partido no podía postergarse porque el calendario está ajustado para que el campeonato termine el 31 de diciembre. “No vamos a permitir que se postergue el partido. Acabo de hablar con Fernando Costa, presidente de la FBF, y le pedí que dé una solución inmediata”, declaró el presidente del club cochabambino, Julio César Mollo.

Cuando el reloj marcaba las 16:05, Antezana y Pérez llegaron al estadio con la documentación. “Volvió, nos había robado los carnés”, se escuchó en el pasillo. Luego, Pérez se dirigió a la mesa de control para entregarlos. Los jugadores Rodrigo Vargas y Roly Sejas intentaron arremeter contra el abogado, pero el cuerpo técnico los detuvo. La impotencia de los futbolistas, que no reciben un sueldo desde hace ocho meses (los nuevos) y trece (los antiguos), era notoria.

Pérez le dio a entender a la TV oficial que él tenía la documentación de los jugadores porque es el asesor legal del club; sin embargo, Antezana los había licenciado en mayo. Su retorno al Bicentenario fue porque llegaron a un acuerdo con el Gobernador de Oruro, Edson Oczachoque, y el lunes sostendrán una reunión para definir el futuro del club. 

Los profesionales saltaron al gramado, mientras que los juveniles se instalaron en un hotel del centro de Villa Tunari. En el banquillo quedó Arnaldo Mancilla, el DT de este segundo grupo. 

En la previa, Antezana le dijo a Oczachoque que ambos renuncien a sus cargos o, caso contrario, San José disputará sus partidos de local en el estadio Municipal de El Alto. El santo sigue hundido en una crisis profunda.   

Lo previsible

Municipal Vinto aplastó a San José por 5-0. Una goleada era el resultado previsible ante la debacle institucional del club orureño.

Comentarios