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Bolivia, la misteriosa, pasa sus últimas horas en Huarina, para luego trasladarse a La Paz y esperar el partido del jueves con Venezuela, por la séptima fecha de las eliminatorias del Mundial de Catar 2022. Que esta vez la suerte sea distinta a la de aquella selección nacional que se preparó en el mismo lugar, a orillas del lago Titicaca, hace 39 años, para disputar las clasificatorias de la Copa del Mundo México 1986.

“Eran otros tiempos”, dice Víctor Hugo Antelo, uno de los integrantes de aquella “verde” que dirigía el argentino Carlos Manuel Rodríguez, el popular “Chamaco”, temperamental exjugador de Ferrocarril Oeste, River Plate y Gremio de Porto Alegre.

“Fue una experiencia dura. No había teléfono (fijo, obviamente) ni televisión (en ningún lado), nos comunicábamos por carta. Vivíamos aislados”, cuenta Tucho sobre aquella experiencia inédita hasta que César Farías tuvo la misma idea que el Chamaco Rodríguez. “Me agarró un sorojchi que me duró tres días, tenía un dolor de cabeza terrible”, agrega.

Hasta hubo deserciones por el clima. Dejaron la concentración Silvio Rojas y Rolando Coímbra. Hoy es distinto. Los jugadores tiene celular, están pendientes de las redes sociales, por eso, por ejemplo, se enteran al instante de que se comenta que estarían exigiendo mucho dinero para jugar los partidos con la selección, y protestan contra los periodistas, que “inventan”. Aquella vez, nadie estaba al tanto de nada ni de nadie, menos de esa especie de “selección fantasma” que habitaba en el altiplano. La selección estaba hospedada en el Hotel Libertador de Huatajata.

“No había cancha para entrenar, ni lugares para trotar. Salíamos a correr a la orilla del lago, puro piedras; volvíamos al hotel y nos dolían los tendones...”, recuerda el entonces goleador. La selección de Farías entrenó en el flamante predio de Always Ready, que cuenta con todas las comodidades, incluida una cancha de césped, impecable. “Me parece bien que se alejen del bullicio. Si consiguen un buen resultado, será mérito exclusivo de los jugadores”, opina Tucho.

Agrega que Chamaco era muy buena persona y un muy buen entrenador, pero no lo acompañaron los resultados: Bolivia perdió con Uruguay 0-1, con Perú 0-3, con Ecuador 0-3 y con Venezuela 0-5. Solo le ganó a la República Democrática Alemana (RDA) 2-1.

Después de eso, le dejó su lugar al chileno Raúl Pino. Bolivia viene de varias derrotas, y está obligada a ganar. Si pierde ante Venezuela, no habrá chances de llegar a Catar. Que la estadía en el lago Titicaca cambie la suerte para bien. Si gana todo será más llevadero, incluso para Farías, que a diferencia de Chamaco, apenas trabajó unos días.

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