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Bolivia encontró el triunfo, por fin, y se sacó de encima algunas cosas que siempre juegan en contra. El estigma de que no le gana “a nadie”, la condición de eterno colero y la eliminación prematura. Además, superó a Venezuela en ese duelo de cenicientas que los persigue desde hace tiempo.

Estaba obligada a ganar porque, de lo contrario, todo se le venía encima, porque habría quedado muy lejos de todo. A años luz de Catar, e incluso de entusiasmarse con disputar aunque sea el repechaje, perdida en el fondo de la tabla de posiciones. Por eso era vital vencer en La Paz.

Bolivia fue más que Venezuela en el segundo tiempo y le ganó con claridad y merecimientos, tras un momento de confusión en el primer tiempo, tras el empate transitorio de los venezolanos.

Nuevamente fue decisivo el aporte de Marcelo Martins en el equipo nacional. El capitán y referente del seleccionado, que ayer, con sus dos goles, se erige como el goleador absoluto en eliminatorias, con 17 anotaciones, al superar la marca de Joaquín Botero, que se quedó en 16.

Martins volvió a encabezar el equipo desde lo anímico, luchando en el ataque, contribuyendo en defensa, contagiando entusiasmo siempre.

Y también aportando con lo que hace falta, goles. A los 5 minutos se las arregló en el área para bajar una pelota y definir con un rasante remate cruzado, que se metió junto al palo del inseguro arquero Graterol.



Diego Bejarano metió la cabeza en el córner ejecutado por Saavedra y puso al frente nuevamente a Bolivia en el minuto 60, evitando que el equipo caiga en la ansiedad y la desesperación

En los primeros quince minutos Martins tuvo un par de situaciones más pero no las aprovechó. Fue el lapso en el que Henry Vaca generó peligro por el sector derecho.

Después de eso, sucedió lo que le viene sucediendo a Bolivia en el estadio Hernando Siles, tras ponerse en ventaja. Empezó a ceder posiciones

Se convirtió en un equipo de esfuerzos individuales, sin juego colectivo: la voluntad de Martins, el intento de Henry Vaca por encarar y desequilibrar, el despliegue de Ramallo, la insistencia de Arce.

Venezuela, que presentó un equipo totalmente diferente al de anteriores presentaciones y estaba a merced de Bolivia, encontró un respiro y una inesperada posibilidad para empatar.

Lampe dio rebote en remate de tiro libre de larga distancia de Otero, y apareció Chancellor para lograr el 1-1 en el minuto 26.

En el segundo tiempo todo fue distinto porque Bolivia reaccionó y empezó a llegar con facilidad hasta el arco venezolano.

Había un par de “filones” a explotar. La inseguridad del arquero Graterol era una invitación a animarse a buscar el gol desde cualquier lado, más allá de un par de ajadas importantes que tuvo el arquero de la Vinotinto.

También las dificultades para marcar de Mikel Villanueva en el lateral izquierdo, eran otro hándicap a favor del equipo boliviano.

Aparecieron más en juego Arce y Saavedra, contribuyendo en la salida y también en la llegada con pelota dominada para generar desequilibrio, en una zaga que empezaba a desmoronarse.

Un excelente remate de Saavedra obligó a una gran atajada de Graterol, que desvió al córner. El centro del orureño fue conectado por Diego Bejarano, que con un frentazo desniveló el marcador y encaminó el triunfo nacional, en el minuto 60. Momento ideal para acabar con la angustia y la deseperación de ganar.

A partir de ahí, Bolivia fue muy superior a una Venezuela sin reacción y sin argumentos futbolísticos, que necesitaba de otro milagro para volver a anotar, porque le costaba arrimarse con peligro a Lampe. No hubo tal.

Martins volvió a aparecer en su rol goleador para asegurar los tres puntos. Y lo hizo con un notable cabezazo en el minuto 83.

Fue una especie de bocanada de aire para seguir adelante en un momento de definiciones. Apenas un paso hacia adelante en esta larga carrera hasta Catar, que obliga a luchar, no desfallecer y a equivocarse lo menos posible.

La victoria la ayuda a salir del fondo y a ganar entusiasmo, a mirar las cosas con un poco más de optimismo, aunque la situación siga siendo complicada a raíz del mal comienzo.


Martins sigue escribiendo su historia a punta de goles
Marcelo Martins sigue escribiendo su propia historia en la selección boliviana. “Quiero pasar a la historia en el fútbol boliviano”, le dijo al portal FIFA.com antes del partido con Venezuela. Y lo está cumpliendo desde hace tiempo. Ayer sumó un par de goles que lo alejan como el máximo goleador histórico en la Verde, con 24 goles. Pero también es el mayor artillero boliviano en eliminatorias, con 17 goles. En ambos casos superó a Joaquín Botero.

Henry Vaca hizo valer su habilidad ante una defensa inestable. El atacante nacional empezó bien, luego desapareció tras el empate venezolano y volvió a aparecer en el segundo tiempo.

El cruceño, de 33 años, confía en llegar con Bolivia al Mundial de Catar 2022, pero no se queda en el deseo, lucha para ello. Partido a partido deja todo en la cancha con la selección. Ayer no fue la excepción. Fue nuevamente referente, líder, ejemplo y goleador. Es de esos jugadores a los que admiraban nuestros abuelos porque “sudan la camiseta”. Y sí, Martins la transpira como pocos porque no se conforma con esperar en el área contraria la pelota de gol que lo alimenta, sino que baja a la propia para darle una mano a sus compañeros en las jugadas de pelota detenida.



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