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¿Qué es de tu vida selección? El seleccionado boliviano no genera noticias hace mucho tiempo, se convirtió en un equipo distante, ausente, poco cercano a la afición, de cuya existencia se sabe poco y nada.

Hoy, a dos meses del reinicio de las eliminatorias de la Copa del Mundo Catar 2022, no hay señales de su existencia ni de la de su entrenador, el venezolano César Farías.

Ocurre ahora, pero también sucedió cuando se inició este proyecto. Primero fue la pandemia la que la aisló por completo, después el cuerpo técnico, que limitó al máximo la relación del plantel con los medios de comunicación.

Estuvo encerrada como cincuenta días preparándose para el debut ante Brasil y Argentina, y le fue mal (5-0 y 1-2), de visitante y local, con un par de formaciones improvisadas. Después cambió radicalmente los planes, casi ni entrenó. Se reunió unos días antes de cada partido. Volvió a perder de local, con Ecuador por 2-3.

La caída libre se detuvo con el inesperado empate que obtuvo en Asunción, ante Paraguay (2-2). Aquel de la famosa arenga en la que el actual presidente de la Federación Boliviana de Fútbol, Fernando Costa, habló de la corrupción en el fútbol nacional.

Sin margen de error

El punto ante los paraguayos le devolvió la confianza al entrenador y a los dirigentes, a tal punto que ni piensan en volver a entrenar para tratar de mejorar la pobre campaña realizada hasta el momento.

Bolivia logró apenas un punto de doce posibles, y ocupa el último lugar.

A fines de marzo tiene que recibir a Perú y visitar a Uruguay. Corre el riesgo de quedar sin chance alguna en la primera rueda.

Ese es el panorama de una selección que parece un fantasma.

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