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¿Una nueva Liga? El fútbol boliviano se encuentra en las puertas de una nueva crisis que puede provocar un cambio en su estructura, derivando en la transformación del actual formato de la Federación Boliviana de Fútbol.

A la disputa por la forma de administración y comercialización de los derechos de televisión, se suman las diferencias que existen sobre el Estatuto que debería tener vigencia, y también la posición sobre a quién le corresponde el cargo de presidente de la FBF. El G-8 apoya a Marcos Rodríguez y el G-6 a Robert Blanco.

El presidente del club Royal Pari, Franklin Chávez, lanzó la advertencia indicando que eso sucedería si no se reconoce a Robert Blanco como presidente de la FBF y se elige un nuevo titular en congreso convocado por el comité ejecutivo que apoya a Rodríguez.

Royal Pari integra el G-6 junto a Bolívar, Blooming, Guabirá, Oriente Petrolero y Wilstermann, convertido en grupo opositor a las decisiones de la FBF y de los clubes The Strongest, Always Ready, San José, Nacional, Real Potosí, Municipal Vinto, Aurora y Real Santa Cruz, que respaldan a la entidad matriz.

El distanciamiento entre clubes de la División Profesional, sumado a las diferencias que existen entre los dos bloques compuestos por clubes y asociaciones dentro de la FBF, han provocado un resquebrajamiento en la débil estructura del fútbol nacional.

Esto de pretender cambiar las cosas no es algo nuevo. Ocurrió en 1977, ocasión en la que los clubes de mayor convocatoria en el país decidieron dejar el seno de la FBF para crear la Liga del Fútbol Profesional, convencidos de que hacía falta algo diferente para que el fútbol boliviano evolucione.

Después hubo un intento que no prosperó y acabó en tragedia, por el accidente en el que falleció Mario Mercado, destacado presidente de Bolívar. Fue en 1995. Esa vez la crisis se dio dentro de la propia Liga, con la disputa de poder entre clubes de oriente y occidente, que de tanto en tanto salía a flote.

Hace poco desapareció la Liga del Fútbol Profesional Boliviano para dar paso a la División Profesional, que es la que se encuentra en entredicho.

Muchos de los protagonistas de la actual crisis son los mismos de aquella época: Bolívar, Blooming, Oriente Petrolero, Guabirá, Wilstermann, The Strongest, Aurora, Always Ready, San José y Real Santa Cruz.

La diferencia radica en que esta vez Bolívar, Oriente, Blooming, Wilstermann y Guabirá (más Royal Pari), forman parte de un bloque, y The Strongest, Always Ready, Aurora, San José y Real Santa Cruz (más Municipal Vinto, Nacional y Real Potosí), forman parte de otro.

Con Bolívar y The Strongest ubicados en trincheras diferentes, cambia totalmente la situación, porque la fuerza de los movimientos anteriores radicó en la unidad de los clubes grandes y populares de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz. Hoy están divididos, paceños y cochabambinos están en distintos grupos, sólo los cruceños se mantienen unidos.

El G-6 cuenta con la fuerza que le da el hecho de tener a los equipos más populares y con mayor cantidad de títulos del país, pero el G-8 tiene a su favor el poder que le otorga una mayoría oficialista. Esta vez la rebeldía puede costar cara, porque corren los seis clubes “rebeldes” corren el riesgo incluso de ser desafiliados por la FBF, apoyada por el grupo de ocho clubes, siete asociaciones y cinco delegados elegidos por este bloque.

Sin embargo, ¿se animará la FBF a organizar un campeonato sin la participación de clubes con la historia y el poder de convocatoria de Bolívar, Wilstermann, Blooming, Oriente y Guabirá?

¿Cómo reaccionarían los hinchas al no poder disfrutar de los tradicionales clásicos locales y nacionales, y de los partidos más atractivos del fútbol boliviano? ¿Sin un Bolívar-The Strongest o un Wilstermann-San José?

¿Tendría el mismo interés para las empresas que patrocinan a los clubes y a todo lo que tiene que ver con el fútbol profesional? ¿La empresa que se adjudique los derechos de televisión, pagaría lo mismo si el campeonato no cuenta con los equipos más taquilleros?

La idea de una nueva Liga cobra fuerza, pero no parece tener futuro ni ser factible.

Un fútbol revoltoso

La figura no es nueva. Sucedió en 1977, cuando un grupo de clubes dejó la FBF y fundó la Liga del Fútbol Profesional. Los equipos grandes en un solo frente, no tenían oposición, y rápidamente consiguieron su objetivo, que era poner fin a una estructura considerada obsoleta.

En 1995, hubo otro intento de cambio que acabó de manera trágica. Siete de los 12 clubes de la Liga se reunían en Sucre para analizar la continuidad de Wálter Kreidler, que representaba el poder cruceño en el fútbol.

Los de Independiente Petrolero, Stormers, Ciclón y Wilstermann, aguardaban el arribo de sus pares de Bolívar, The Strongest y San José, para llevar a cabo el encuentro (sin Blooming, Oriente, Destroyers, Guabirá, Destroyers y Real Santa Cruz) que podría darle un nuevo rumbo al fútbol profesional. No hubo tal cónclave.

La avioneta en la que viajaban Mario Mercado y Guery Jordán, de Bolívar, Rodolfo Flores, de The Strongest, y José Sánchez, de San José, se precipitó a tierra al salir de Oruro. En el accidente murieron Mercado y Jordán, y se salvaron Sánchez y Flores.

Un nuevo cambio no forzado tuvo lugar hace dos años. Desapareció la Liga del Fútbol Profesional para dar paso a la División Profesional.