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Está desanimado, se siente frustrado y hasta cansado. Carlos Blanco declaró este martes que por su cabeza le ronda la idea de renunciar a la presidencia de Destroyers tras siete meses de estar en el cargo.

El titular del club aurinegro explicó que no es la mala campaña del equipo en el torneo Clausura la que ha originado este sentimiento, sino ciertas reacciones de gente destroyana que no apuesta a encarar un proceso de trabajo serio.

“No entré a  Destroyers para manosear a nadie ni a atropellar a la gente. Acá todos tenemos la culpa de lo que pasa en el club. La presión por salir adelante la tienen los jugadores, el cuerpo técnico y nosotros los dirigentes. Por eso, si el entrenador quiere irse, les digo que también tengo ganas de irme y así pueda venir otra gente con mayor experiencia”, sostuvo el directivo, quien considera que muy bien sabía, cuando asumió (enero de este año), que navegaría sobre aguas turbulentas.

Aclaró que desde un principio se hizo un gran esfuerzo económico para armar un mejor equipo para el torneo Clausura, por lo que pidió respeto a todos los que están trabajando en este proceso. “Lo importante ha sido que volvimos al seno del fútbol profesional. Cuesta alcanzar regularidad; lo está padeciendo también Oriente. Destroyers tiene que mantenerse en el fútbol profesional, se lo merece”, dijo.

Blanco también se refirió al anuncio que hiciera el brasileño Evandro Guimaraes, quien el lunes puso su cargo (entrenador) a disposición del directorio ante la mala campaña del equipo en el torneo Clausura (cuatro derrotas, dos empates y una victoria).

“Me enteré por medio de la prensa sobre esta decisión del entrenador. Voy a conversar con él. Ahora, todos estamos presionados por la campaña del equipo”, sostuvo Blanco y adelantó que mañana podría haber novedades al respecto.

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