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Sueldos altos y deudas grandes, la paradoja del fútbol boliviano, que tiene esa particularidad. Muchos clubes terminan la temporada incumpliendo pagos y con el riesgo de ser demandados, con lo que ello representa, porque no le cerraron los números.

Por un lado hay quienes ofrecen sumas muy importantes, que rondan el cuarto de millón de dólares al año, y existen otros que sufren demandas por falta de pago.

Blooming lo soportó todo el año y lo sufre desde hace varias temporadas. No pagar le costó puntos y una clasificación a torneos internacionales hace poco, y ahora no puede habilitar jugadores hasta que no regularice sus cuentas.

Pero no es el único. Wilstermann también está obligado a pagar deudas porque de lo contrario la FIFA no le autorizará habilitar a ningún jugador para 2022.

Hace un tiempo que el Aviador arrastra demandas del entrenador Cristian Díaz por 120.000 dólares, del club Al-Hazm Rass de Arabia Saudita que reclama 81.000 dólares por la cesión de Gilbert Álvarez, del Tijuana de México que exige 107.809 dólares por el pase del colombiano Humberto Osorio, y del jugador Sebastián Doldán, 37.070 dólares .

En días pasados se sumó a los reclamos el argentino Esteban Orfano, quien lo intima a pagarle un monto no especificado.

Oriente Petrolero, por su parte, recibió un reclamo del atacante colombiano Dayro Moreno, que exige que le paguen salarios atrasados.

“Ya demandamos, no pagaron nada, gente con falta de seriedad y del presidente Raldes (Ronald), porque creo que sigue de presidente…”, declaró Álvaro Muñoz, representante de Moreno, al ser entrevistado por Caracol Radio en Colombia.

Real Santa Cruz fue otro de los clubes que estaba en jaque, en este caso por la demanda que le hizo el ex entrenador José Peña por “un millón 600 mil bolivianos, que corresponde a la indemnización por tiempo de trabajo, las vacaciones, meses de sueldos adeudados, desahucio, aguinaldos, primas y premios”.

El descendido San José sigue dando que hablar porque hay jugadores que reclaman entre 14 y 15 meses de sueldo, según quienes tienen la intención de resucitarlo.

Es la otra cara de este fútbol pobre que se da el lujo de pagar sumas importantes.

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