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“Exijo una explicación”, decía el ocurrente Condorito cuando no entendía algo, y ¡Plop!, caía de espaldas, en algunas de las tiras del comic chileno que hizo furor en otras épocas.

Quizá porque es contemporáneo de la revista y se divirtió en sus tiempos de ocio con el “pajarraco”, el presidente de la Federación Boliviana de Fútbol, Fernando Costa, recurrió a la misma expresión tras los amistosos de Bolivia ante Chile y Ecuador.

Costa le pedirá una explicación a Farías -como si fuese Coné, el travieso sobrino tras las derrotas bolivianas en las que dejó una deslucida imagen.

Seguramente no cayó de espaldas con lo ocurrido en Chile y Ecuador porque no fue ninguna sorpresa, porque hace tiempo que la selección no juega bien.

Al parecer la cosa está que arde con el “profesor”. Costa no ocultó su malestar por la falta de actividad del entrenador cuando no está a cargo del seleccionado mayor, y le reclama por qué no trabaja con las selecciones menores.

Costa recuerda que se lo contrató para viajar a Catar y todavía no hizo nada para conseguir el pasaje, y Bolivia está última en la lista de espera.

Farías reconoce que las cosas no andan bien, y, franco y sensato, dijo que se pondría un “reprobado” en su calificación por lo hecho hasta ahora.

Siempre solícito con los medios extranjeros, declaró a un canal internacional que Bolivia está en etapa de “formación”. Curiosamente, lo que menos hizo fue formar un equipo estable. Se recluyó varios meses en sus aposentos y reapareció recién ahora, para los amistosos.

Farías generó expectativa con su llegada, pero empezó a defraudar. No pasa del dicho al hecho y el hincha pierde la paciencia. Por eso el venezolano fue hostigado cuando observaba en esta ciudad el encuentro entre Real Santa Cruz y Wilstermann el pasado fin de semana.

Las palabras sobran. A trabajar se dijo, porque Costa (todos, en realidad) quiere resultados.

Ojo, que alguien vio una guillotina detrás de la puerta en la FBF. ¡Plop!

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