Su etapa de jugador profesional la culminó en el 2020. Desde hace dos meses es entrenador de las divisiones menores de Blooming.

26 de junio de 2022, 8:28 AM
26 de junio de 2022, 8:28 AM

Edivaldo Rojas Hermoza anunció el año pasado que se retiraba como jugador profesional tras un poco más de década y media de exitosa carrera deportiva. Cerró un ciclo para iniciar otro: la de entrenador.

Confesó a DIEZ que con 35 años quiso seguir jugando, pero explicó que en esta etapa de su vida se cansó de los manoseos e irregularidades que hay en el fútbol y especialmente con los futbolistas. Por eso tomó la decisión de dar por culminada la etapa de jugador, que la comenzó el 2004 en Atlético Paranaense de Brasil.

¿Por qué empezó en Brasil?. Edivaldo nació en Cuiabá, Brasil. Su mamá (Alcira Rojas) es boliviana y su papa (Manuel Hermoza), brasileño.

Su niñez y parte de su adolescencia la pasó entre San Ignacio y San Matías, en el departamento de Santa Cruz. Ya soñaba con ser futbolista, aunque el ‘abc’ de este deporte lo conoció en los campeonatos de barrios.

El talento estaba, pero carecía de formación, tal como pasa con gran parte de los jóvenes jugadores nacionales

Su papá lo llevó a Cuiabá a los 16 años y al poco tiempo representó al estado de Mato Grosso en un torneo que se realizó en Curitiba, donde entrenadores del Atlético Paranaense lo seleccionaron para que forme parte de sus divisiones menores.

Con la nacionalidad brasileña, por su progenitor, le fue más fácil adaptarse a un club que destaca en Brasil por tener una gran estructura formativa. Ahí estuvo cuatro años, pues su debut profesional se dio el 2004, a los 19 años.

Jugó en el fútbol brasileño cuatro años. El 2008 dio el salto a Europa para fichar en el Naval de Portugal. Después tuvo una corta experiencia por Tailandia y Japón.

Estando en el Naval de Portugal fue convocado a la selección porque también tiene la nacionalidad boliviana

Fue el 2011, para la Copa América de Argentina. Ese torneo fue inolvidable para Edivaldo, ya que justo al anfitrión le marcó un gol y taquito.

Aterrizó en Bolivia el 2015 para jugar en Wilstermann. Después jugó en Sport Boys, San José y su último club fue Nueva Concepción de Guatemala el 2020.

Tras un año sin jugar y a los 36 años puso punto final a una etapa para comenzar otra y que forma parte de sus aspiraciones a corto plazo: ser entrenador de un equipo profesional.

Edivaldo quiere cumplir procesos para alcanzar su meta y por ello desde hace dos meses forma parte del cuerpo técnico de las divisiones menores de Blooming.

Está contento en el club celeste y desde hace dos meses se hizo cargo de la categoría sub-13.

“Todo lo que aprendí en el fútbol lo quiero enseñar a estos chicos. La formación es fundamental; eso lo sufrí cuando llegué a los 17 años a Paranaense. Tenía la inteligencia para jugar, el talento, pero me faltaban cosas básicas que acá en Bolivia es lo que sigue pasando con nuestros jóvenes. Hay deficiencias técnicas que se notan a nivel internacional”, dijo.

Metido de lleno en su nuevo rol, Edivaldo cuenta que intenta ser un formador muy exigente y detallista porque considera que es la manera de ayudar crecer al joven jugador.

“A los 13 años tienen que saber manejar la pelota y perfilarse en el rol que les toca desempeñarse. Yo cuento con chicos que aprenden rápido y en algunos casos resuelven como jugador profesional. En esta etapa, nuestro rol es potenciarlos y corregirlos permanentemente para que sigan mejorando sus cualidades técnicas como por ejemplo ser preciso en los pases, que es algo vital para que puedan jugar bien al fútbol”, sostuvo Edivaldo, quien el año pasado estuvo dos meses en Curitiba haciendo un seguimiento al trabajo de las menores de Atlético Paranaense, su ex club.

Paralelo a su labor en Blooming, Rojas Hermoza contó que está estudiando su último año en el Centro Integral de Estudios Futbolísticos de la Federación Boliviana de Fútbol para obtener su licencia ‘A’ que le permitirá dirigir a equipos profesionales

“Me visualizo dirigiendo en el exterior, siendo entrenador de los equipos donde jugué en Europa, pero entiendo que para lograr ese objetivo antes tengo que cumplir con un proceso. Por eso primero quiero desarrollar mis conocimientos en las menores con el fin de crecer y prepararme bien, sin prisas, para en el futuro dirigir un equipo profesional”, expresó.

Y el proceso está en marcha para Edivaldo, que lo inició en Blooming porque considera que es un club de referencia y que está trabajando con la institución para hacer futuros convenios con clubes del exterior.

¿Con tu labor, podemos decir que Blooming tendrá pronto jugadores profesionales que formaste? Le consultamos.

“Claro que sí. Antes sentía que había mucha diferencia entre la formación de un jugador de afuera y uno nuestro. En Bolivia, un futbolista tarda mucho en madurar pese a que ya juega profesionalmente. Eso lo perjudica para jugar en el exterior porque con 26 o 27 años es difícil que se interesen por un futbolista boliviano. De ahí la importancia de trabajar bien desde los 13 años y en mi corta experiencia en Blooming he visto una mejoría significativa en varios chicos. Hay talento, pero el camino es la formación desde temprana edad”.