Escucha esta nota aquí

Sueño cumplido. Los hermanos Arano son de primera. El mayor, Paúl, tiene 24 años, está consolidado en Blooming y tiene convocatorias a la selección. El menor, Alex, de 21 años, debutó el pasado domingo en la Villa Imperial, cuando la academia cruceña visitó a Real Potosí.

Paúl es mediocampista y Alex se desempeña como defensor, por lo que Erwin Sánchez, entrenador del plantel profesional celeste, lo hace jugar de lateral por derecha. La familia Arano Ruiz está feliz por el crecimiento de estos dos jóvenes futbolistas, sobre todo sus padres, Alfredo y Carmen, que los vieron crecer y formarse futbolísticamente desde que estaban en la Academia Tahuichi.

“Compartir el vestuario, compartir en la cancha, es algo que lo soñábamos desde niños. Siempre hablábamos de que queríamos jugar juntos y queremos llegar a la selección juntos”, había dicho Paúl, el año pasado, cuando retornó a Blooming y se reencontró con su hermano, que estaba en la reserva.

Un sacrificio que valió la pena

La historia de los dos es interesante y la contó el mismo Paúl después de haber quemado etapas duras, que incluso lo llevaron a dejar Blooming (2014-2016) para jugar en un club de la Primera A y después recalar en Petrolero (2017), de Yacuiba.

No le fue fácil, porque la vida misma lo llevó a salir de la casa donde vivían sus padres, en un cuarto del colegio en el que trabajan ambos (porteros), para independizarse o en todo caso para aliviar la responsabilidad a sus progenitores. Con él se llevó a Alex, a quien ayudó y apoyó para que siga sus pasos, en vista del talento de su hermano.

El retorno de Erwin Sánchez como entrenador fue una bendición. Él lo dice, más allá de considerarse muy religioso. Fue el DT que le devolvió la motivación de jugar y de retomar su ilusión no solo de llegar a la selección, que ya lo hizo, sino de tener chance de emigrar al fútbol europeo, a España especialmente.

“Los tiempos de Dios son perfectos”, dijo alguna vez y acertó. Hoy es un referente del equipo celeste, jugó la Copa América con la selección y el domingo pasado vio debutar a su hermano. “Siempre me aconseja cosas que él ya ha pasado, cómo se esfuerza, es un espejo para mí. El sueño de mi padre es vernos jugar juntos”, sostuvo Alex, que empieza a caminar en el plantel profesional.

Comprarle la casa

Los dos son agradecidos con sus padres, a quienes consideran puntales para que hayan seguido la carrera de futbolista.

“Mi madre es mi inspiración y mi padre, mi motivación”, así describía Paúl a sus papás, a quienes prometió comprarles una casa y ya lo hizo.

Comentarios