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Primera participación y primeros octavos de final gestionados con maestría el martes en la ida contra el Valencia (4-1): el Atalanta de Bérgamo y su equipo de improbables héroes prosiguen su historia de amor con la Champions y pueden ahora pensar en los cuartos.

 "No nos ponemos límites", afirmó tras el partido el pequeño delantero argentino Alejandro 'Papu' Gómez, capitán y único jugador 'estrella', junto a Josip Ilicic (autor del segundo tanto), del grupo que se está revelando a la Europa del fútbol.

 Frente al Valencia, Hans Hateboer marcó un doblete y Remo Freuler hizo un gol magnífico. ¿No han oído nunca hablar de ellos? Es normal. El primero llegó en enero de 2017 del Groningen por un millón de euros y el segundo aterrizó un año antes del Lucerna por dos millones de euros.

 Con los también desconocidos Timothy Castagne, Robin Gosens o Rafael Toloi, son en cierta manera los símbolos de la progresión de la 'Dea', la diosa, apodo del Atalanta.

 Club modesto y provincial, siempre a la sombra de los dos gigantes milaneses -la capital lombarda está a menos de 50 kilómetros de Bérgamo-, el Atalanta ha encontrado en estas últimas temporadas un equilibrio y un modelo que le han permitido competir en la mesa de los grandes clubes italianos, y después llegar a Europa.

 Famoso por su centro de formación, el Atalanta ha destacado también en las últimas temporadas en la búsqueda de talento y el fichaje de jugadores de bajo coste.

 Algunos han sido vendidos después muy caros (Kessié, Mancini, Cristante o Kulusevski, que irá a la Juventus la próxima temporada), otros han encontrado su plaza en el equipo titular, como los anteriormente citados o Marten De Roon y José Luis Palomino.

 - El efecto 'Gasp' –

A fin de cuentas, el Atalanta está dando que hablar con sólo la 13ª masa salarial de la Serie A (36 millones de euros), es decir, menos que Cagliari o Bolonia y apenas más que el salario anual de Cristiano Ronaldo (31 millones).

El milagro ha sido posible por las decisiones del presidente, Antonio Percassi, antiguo jugador del club convertido en empresario millonario, pero sobre todo por el trabajo del técnico Gian Piero Gasperini, que ha encontrado en Bérgamo su revancha en el fútbol de élite.

Y es que hay cierta ironía en ver al Atalanta reunir a 45.000 espectadores (Bérgamo tiene 120.000 habitantes) en San Siro para unos octavos de final de Champions, a los que AC Milan e Inter no han vuelto a llegar desde 2014 y 2012.

 Tras haber hecho milagros en Crotona y en Génova, Gasperini fue llamado en 2011 por el Inter, que sólo le dejó cinco partidos antes de despedirlo.

 'Gasp' bajó entonces un escalón, primero en Palermo y después de nuevo en Génova, antes de llevar al Atalanta a unas alturas nunca vistas.

 Con él, el otro club nerazzurro ha sacado dos 4ª plazas en tres años, una participación en la Europa League y el culmen de la Liga de Campeones esta temporada. Además, tiene toda la pinta de repetir en el torneo continental el año que viene, ya que el club de Bérgamo es actual 4º con seis puntos de ventaja sobre el AS Roma, en plena crisis. 

Y todo esto dando una buena imagen, puesto que el Atalanta, que propone un fútbol moderno, intenso y ofensivo, es, de lejos, el mejor ataque de la Serie A (63 goles en 24 partidos, frente a 55 del Lazio y 49 del Inter).

 Suficiente para atraer todos los elogios: "Atalanta es hoy el orgullo del fútbol italiano, lo que nuestro fútbol tiene de más bonito", escribió este jueves la Gazzetta dello Sport en un editorial.