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Más evidente, imposible, sobre cómo se está manejando el fútbol boliviano en estos momentos. Este sábado se celebra los 95 años de creación del máximo ente del balompié nacional y como anécdota seguramente quedará el hecho de que Marco Rodríguez y Robert Blanco, respectivamente, lanzaron casi a la misma hora sendos mensajes de felicitación como presidentes de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF).

La guerra entre ambos directivos por la presidencia de la FBF continúa pese a que de por medio hay fallos constitucionales que favorecen al dirigente cruceño para asumir su rol y un aparente apoyo de parte de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) para el pandino.

Así de crítica está la situación de la FBF en lo institucional y que se profundizó desde el fallecimiento de César Salinas, que gobernó la Federación hasta julio de este año.

La muerte de Salinas generó la disputa entre Blanco y Rodríguez, pues cada uno acudió a la norma que lo respalda para acceder al poder, generando un conflicto con ribetes de escándalo porque en los últimos días han circulado desde las redes sociales denuncias de cheques que cobraron todos los miembros del comité ejecutivo de la FBF y que dejan dudas si realmente salieron de las arcas de la Federación o fue un costoso regalo navideño del desaparecido dirigente atigrado.

Mientras esto ocurre en el interior de la Federación, la selección nacional trabaja ‘encapsulada’ desde el pasado 17 de agosto, primero en Santa Cruz y desde el viernes en La Paz, de cara a sus partidos por las eliminatorias del Mundial Catar 2022.

¿Afectó su trabajo? Claro que sí. En cierto momento hasta se puso en duda la continuidad de su preparación porque no había quien pague el hotel  donde el plantel concentró en la capital cruceña. Esto desbarataba los planes de César Farías, el DT, que tenía todo listo para llevarse a sus dirigidos a La Paz con el fin de seguir con el cronograma de trabajo para el debut ante Brasil, en San Pablo (9 de octubre) y la visita de Argentina, en La Paz (13 de octubre).

Otro vergonzoso hecho, que sucedió porque la entidad financiera donde la FBF guarda su plata primero reconoció la legalidad de Rodríguez para después quitársela y dársela a Blanco.

Y esto no terminó ahí. Días después, ante el reclamo de Rodíguez al banco, porque le recordó que lo respalda un Amparo Constitucional, su firma pasó otra vez a ser la oficial.

Un caos total y otro testimonio que refleja la ‘inmoralidad’ (para recordar el concepto que maneja Guido Áñez, expresidente de la desaparecida Liga del Fútbol Profesional Boliviano) en el manejo de una institución, que fue creada un 12 de septiembre de 1925 por destacados directivos que a lo largo del tiempo dejaron un legado, como ocurrió con el cruceño Edgar Peña, quien dejó un envidiable patrimonio, que en su momento se corrió el riesgo de perderlo (cuantiosa deuda por impuesto al fisco) por el mal manejo de sus sucesores.

De todas formas, hay la esperanza de que puedan venir días mejores.

Hay dirigencia que se ha metido en la brega por cambiar la historia de nuestro fútbol. Para ellos está complicado el panorama porque la lucha no solo se da por manejar la FBF sino de por medio está la administración de varios millones de dólares, que deberán ingresar a las arcas del fútbol por la venta de los derechos de Tv.

¿Quién ganará? Solo Dios sabe, aunque ojalá cunda la cordura y el bien común, que es el fútbol boliviano, hoy venido a menos en todos sus estamentos.