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Hacía años que el Barcelona no dejaba tan mal cuerpo a su afición. El empate (1-1) ante el Granada recordó a los años de Gaspart, al mismo equipo impotente de los tiempos de Serra Ferrer, Rexach o Van Gaal en su segunda etapa.

La novedad estuvo en la forma de tratar de remontar un resultado adverso: el Barcelona realizó 54 centros ante el Granada y terminó jugando con una delantera formada por dos centrales y Luuk de Jong.

Koeman se acogió al recurso más agónico del cruyffismo (poner a Alexanco de nueve) por partida doble (Piqué y Araujo) cuando todavía quedaban 20 minutos para que se acabara el partido.

La imagen del Barcelona centrando balones a Piqué, Araujo y Luuk de Jong como única alternativa para remontar un 0-1 ante el Granada en el Camp Nou ya forma parte de la historia del club.

Koeman subrayó que el punto de partida es el 4-3-3, pero la imagen fue tan devastadora que, cuando se recuerde su etapa en el Camp Nou, este planteamiento será una muletilla recurrente para criticarlo.

"La gente estará descontenta por el resultado, pero no por la actitud que ha demostrado el equipo", dijo tras el partido. "Si ves la lista de hoy, si ves la convocatoria... ¿crees que hay que jugar al 'tiki-taki?". Koeman insistió en el relato de fondo de esto es lo que hay, al que Piqué ya recurrió tras la derrota ante el Bayern.

Dijo el técnico que no cuenta con jugadores que puedan desequilibrar por banda y que él tiene que buscar soluciones para ganar. Con sus palabras Koeman volvió a reflejar las contradicciones actuales del club.

Por una parte, se apunta a una temporada de reconstrucción, de hacer crecer a los jóvenes, de crear los cimientos de un futuro competitivo. Por la otra, el propio Laporta sigue hablando de presente y aspirar a títulos.

Y Koeman, que depende de los resultados para seguir, trata de buscar soluciones para ganar, aunque sean alejados del mantra del estilo.

"El espacio estaba en las bandas, no por dentro. Nuestro sistema básico es el 4-3-3 y así hemos jugado en la primera parte, luego con Coutinho de mediapunta y Memphis en la izquierda. Pero el Barça de hoy en no es el Barça de hace 8 años. No es el juego que queremos, pero nos faltan jugadores con uno contra uno y profundidad. Coutinho y Demir van más por dentro. Con Ansu y Dembélé sí los tendríamos, pero no están y hay que buscar otras formas de atacar, como jugar más por fuera y centrar”, dijo.

El técnico terminó la rueda de prensa cansado de justificar el planteamiento ante el Granada: "Está claro que no se me entiende, debe ser culpa mía", agregó.

El presidente del club, Joan Laporta y Koeman hace tiempo que se miran de reojo y con desconfianza. El cruce de declaraciones públicas también recuerda a otros tiempos, cuando la batalla dialéctica entre presidente y entrenador se jugaba en los medios.

El Barcelona se medirá con el Cádiz el jueves con la figura de Koeman más debilitada que nunca. El holandés deberá preparar los próximos encuentros con la sombra de la lista de posibles sustitutos en boca de todos. /Sport

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