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Son 79 días y -al parecer- el contador no se detendrá. El fútbol boliviano atraviesa una de las peores crisis de los últimos tiempos y no se avizora una pronta solución. El fallecimiento del presidente de la federación, César Salinas, ahondó las diferencias entre el bloque que lo apoyaba y la oposición. Hay dos integrantes del comité ejecutivo, Marcos Rodríguez y Robert Blanco (ambos vicepresidentes), en una pugna cerrada por sucederlo en el cargo hasta las nuevas elecciones.

Las diferencias entre Rodríguez y Blanco, además de los dos bloques de clubes profesionales (G-8 y G-6) han impedido la reanudación del torneo Apertura. Nadie cede terreno y la incertidumbre se prolonga. Los premios internacionales para 2021 siguen sin ganadores y la tabla de posiciones se mantiene con doce fechas disputadas, de las 26 marcadas en el calendario. A continuación las idas y venidas de un fútbol que se cae a pedazos, con dirigentes que priorizan sus apetitos personales y sin un destello de esperanza al final de un largo y oscuro túnel. 

El estatuto de la conveniencia

El 29 de noviembre de 2019, en un congreso ordinario de la FBF, se realizaron modificaciones al Estatuto de la federación, vigente desde 2017. Uno de esos cambios ha provocado la incertidumbre. La anterior norma decía que el primer vicepresidente era representante de la División Profesional y el segundo de la División de Aficionados –en otros términos-, mientras que la nueva regla dice que: “en caso de que el presidente elegido sea de la División Profesional, la primera vicepresidencia será asumida por el vicepresidente elegido de la División de Aficionados o viceversa”.

El 23 de julio de 2020, cuatro días después de la muerte de Salinas, el comité ejecutivo de la FBF (Jaime Cornejo, Antonio Decormis, Lily Rocabado y Rolando Aramayo) confirmó a Rodríguez como presidente en ejercicio, avalados en la normativa reformada. Entonces, el pandino empezó a ejercer sus funciones y tenía como principal tarea convocar a un congreso ordinario para elegir al sucesor de Salinas hasta octubre de 2022.

Rodríguez presentó un amparo constitucional contra una entidad bancaria para que le habilitaran su firma para administrar los recursos económicos de la FBF. La Sala Constitucional Primera de La Paz le dio la razón el 17 de agosto, valorando la personería jurídica y “su legitimidad como presidente de la FBF”.

Un día después, Blanco ganó el mismo recurso que presentó ante la Sala Constitucional Segunda de Santa Cruz para ser reconocido como la máxima autoridad del fútbol nacional. Además, la autoridad judicial resolvió dejar sin efecto todas las actuaciones ejecutadas por Rodríguez.

La disputa en cancha de la justicia ordinaria

Rodríguez y el resto del comité ejecutivo siguieron trabajando con normalidad, mientras el Tribunal de Garantías pasó el caso a la Fiscalía Departamental de Santa Cruz ante el incumplimiento del fallo constitucional que ganó Blanco por el resto del comité ejecutivo de la FBF.

La fiscal de materia de la Unidad Especializada en Delitos de Corrupción, María del Carmen Roca, citó a Rodríguez, Cornejo, Decormis, Rocabado y Aramayo por la investigación que sigue el Ministerio Público en su contra por desobediencia a resoluciones en acción de defensa y de inconstitucionalidad. Según los dirigentes, solo Rocabado fue notificada, pero su abogado presentó un certificado médico para justificar su ausencia.

Hasta el momento, ni el Fiscal Departamental de Santa Cruz, Róger Mariaca, ni la fiscal asignada se han referido a este caso, a pesar de la insistencia de este medio de comunicación.

Los millones de la discordia

Los derechos de TV alejaron, aún más, a los dos bloques de clubes formados hace tiempo. Durante el consejo superior del 5 de junio de este año, mientras el fútbol llevaba tres meses paralizado por la pandemia, el presidente de Bolívar, Marcelo Claure, ofreció 100.000.000 de dólares por los derechos de televisión de los campeonatos de la División Profesional por los próximos 10 años, con la creación de Unidos por el Fútbol.

Los clubes aceptaron, Salinas esperó la formalización de la oferta y, en ese lapso de tiempo, algunos presidentes empezaron a alejarse de la propuesta del influyente empresario y titular bolivarista. Terminó respaldado solo por Wilstermann, Oriente Petrolero, Blooming, Royal Pari, Guabirá y su club.

A inicios de julio, la primera licitación que lanzó el comité ejecutivo por los derechos de TV quedó nula, el Covid-19 impidió que el proceso se lleve con normalidad.

El 7 de julio, el consejo superior convocado por Salinas no tuvo cuórum y terminó en un encuentro del denominado G-8 (The Strongest, Always Ready, Real Potosí, Nacional Potosí, Real Santa Cruz, Aurora, Municipal Vinto y San José). En la misma cita, participó el propietario de Sport Tv Rights, José Quiroga, que tiene contrato vigente por los derechos televisivos con la FBF hasta finales de este 2020.

Seis días después, Claure invitó a los dirigentes que encabezan la FBF y a los clubes para que escuchen  su propuesta, pero solo asistieron los del G-6.

Mientras Salinas luchaba contra el Covid-19 en una clínica de La Paz, el comité ejecutivo lanzó la licitación por los derechos de TV, el 16 de julio. La apertura de sobres se realizó el 10 de agosto y tres empresas cumplieron con los requisitos. Sport Tv Rights se los adjudicó, pero el proceso quedó paralizado por la resolución de la Sala Constitucional Segunda de Santa Cruz.

Nadie cede un milímetro

La solución no está cerca, al menos, eso reflejan las actitudes de Blanco y Rodríguez que en paralelo convocaron a consejos de la División Profesional. Al primero se presentaron siete y al segundo ocho, previsiblemente ninguno tuvo cuórum. Por si fuera poco, la dirigencia de San José de Oruro también está dividida porque a la primera reunión asistió un miembro del Tribunal de Honor (Serapio Humérez) y a la segunda lo hizo el presidente Huáscar Antezana.

Hasta el viceministro de Deportes, Augusto Chávez, intentó mediar en la crisis, pero no ha logrado avance alguno. Se reunió este lunes con 13 de los 14 presidentes de los clubes –Real Potosí- no asistió, pero algunos de los asistentes abandonaron la sesión, vía Zoom, por las diferencias irreconciliables entre los dos bandos.

Chávez también citó para este martes (16:00) a Blanco y a Rodríguez para llegar a un acuerdo, pero el pandino informó que no asistirá porque FIFA puede calificar este acto como ‘injerencia del Estado’. Otra vez se volvió a cero. Conmebol dirige las cartas a Rodríguez, pero este no puede ejercitar su mandato a plenitud en la FBF.

Para el 14 de noviembre están fijadas las elecciones que tienen como único candidato a Fernando Costa –el 6 de noviembre se sabrá si está legalmente habilitado-, pero el congreso en que debe celebrarse el acto electoral tampoco es reconocido por Blanco ni por el G-6.

Nadie le da una solución a la crisis y la máxima división del país sigue paralizada, mientras  la Copa Simón Bolívar –el segundo campeonato más importante del país- se iniciará el 7 de noviembre. El golpe más fuerte lo reciben los futbolistas que no juegan ni cobran, además del hincha futbolero que sigue privado de su afición favorita.

Una disputa que tocó a la Verde

A los dirigentes en discordia no les inmutó la suerte de la selección nacional en sus aprontes para las eliminatorias. El G-6 pidió que sus futbolistas abandonen la concentración o que no sean tomados en cuenta por el venezolano César Farías. Tres jugadores de Oriente, Matheo Zoch, Ferddy Roca y Ronaldo Sánchez fueron los primeros en replegarse. Farías les dio a entender que no los volvería a tomar en cuenta.

Otros convocados se rebelaron y decidieron quedarse en contra de la decisión de los dirigentes de sus clubes. Farías, para ahorrarse nuevos sinsabores, decidió anular la convocatoria de los futbolistas de Bolívar y  Wilstermann que venían con algún ritmo de competencia por estar disputando, con suerte distinta, la Copa Libertadores. Los celestes quedaron fuera con más pena que gloria y los aviadores, con mejores perspectivas, buscan avanzar a la siguiente ronda.