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El mercado de pases del fútbol internacional sigue en movimiento, pese a la crisis económica provocada por la pandemia del coronavirus, un mal que con su impacto incluso hizo tambalear las finanzas de los clubes más poderosos. La Asociación de Clubes Europeos avizora pérdidas de alrededor de 4.000 millones de euros los próximos dos años.

Pero el negocio sigue girando alrededor de la pelota en el planeta fútbol. A punto estuvo de registrarse la transferencia más alta de todos los tiempos tras la decisión de Lionel Messi de marcharse del Barcelona. El club catalán impidió que salte la banca al mantenerse inflexible en los 700 millones de euros de la cláusula de rescisión que debía pagar cualquier equipo que pretendiese quedarse con la ficha del argentino.

El mercado volvió a la normalidad tras el temblor provocado por el caso Messi, y las cajas registradoras siguieron funcionando, sumando millones de libras, euros y dólares por las transferencias de jugadores, internamente, de país a país y de continente a continente. Así se mueve el dinero del fútbol.

Las cifras no son las mismas de otras temporadas, a raíz del impacto económico que provocó la pandemia; sin embargo, los clubes mueven el negocio desde hace meses. El poderoso fútbol británico vuelve a llevar la delantera en inversiones, encabezado por un Chelsea que pretende recuperar terreno en Inglaterra y Europa.

Los azules pagaron la cifra más alta por el atacante alemán Kai Havertz, 81 millones de euros, e incorporaron al también delantero alemán Timo Werner, al lateral inglés Ben Chilwell y al mediocampista holandés Hakim Ziyech. Invirtiendo 213 millones de euros en los cuatro jugadores.

El Manchester City pagó 45 millones de euros por el defensa holandés Nathan Aké Bournemouth, el Wolverhampton 40 millones por el atacante portugués Fabio Silva y el Manchester United 39 millones de euros por otro holandés, el mediocampista Donny van de Beek. El resto se maneja con austeridad. Arsenal contrató a Gabriel (Lille, 26 millones de euros) y el recién ascendido Leeds United, al atacante hispano brasileño Rodrigo (Valencia, 30 millones).

El Everton se llevó al colombiano James Rodríguez, que dejó el Real Madrid a cambio de 25 millones de euros, lejos de los 80 millones que desembolsó el club español al Mónaco de Francia.

El flamante campeón de la Champions League, Bayern de Múnich, repatrió hace un par de meses al atacante Leroy Sané, del Manchester City, por 45 millones de euros.

En España, Real Madrid, que en otras épocas era el dueño del mercado, no realizó incorporaciones hasta la fecha, simplemente recuperó al mediocampista noruego Martin Ödegaard (a préstamo en Real Sociedad); en tanto que el Barcelona logró el concurso del volante bosnio Miralem Pjanic en 60 millones de euros, como parte de la negociación del brasileño Arthur a Juventus; al juvenil atacante portugués Trincao en 31 millones, y Coutinho volvió del préstamo en el Bayern de Múnich.

Atlético de Madrid se reforzó para la Champions League con el atacante Álvaro Morata tras pagarle 56 millones al Chelsea.

En la Serie A de Italia, Juventus lleva la delantera en gastos, invirtió 75 millones de euros en el brasileño Arthur (negociación de Pjanic), y está a punto de cerrar la llegada de otro jugador de Barcelona, el uruguayo Luis Suárez. Nápoles sorprendió pagando 70 millones por el atacante nigeriano Víctor Osimhen, del Lille. Mientras que el Inter de Milán movió el mercado contratando al marroquí Achraf Hakimi del Real Madrid (40 millones), Nicoló Barella del Cagliari (25 millones) y Stefano Sensi del Sassuolo (20 millones).

El resto de los clubes realizó transferencias de menor costo.

En la Ligue 1 de Francia, que tiene al Paris Saint Germain como uno de los que más gasta en Europa, también reinó la mesura hasta el momento. El PSG hizo uso de la opción del argentino Mauro Icardi, pagando, hace más de un mes, 50 millones de euros al Inter de Milán. El Lille fue el que le siguió en gastos al adquirir la ficha del canadiense Jonathan David en 32 millones. Los demás clubes están lejos de esas cifras.

La pandemia no se fue, la crisis puso en aprietos a los clubes, pero como el fútbol no detiene su marcha, el negocio sigue vigente, aunque hubo demanda.

P/Jaime Galarza