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El Watford ha desinflado la burbuja de optimismo en que se había instalado la Premier League al confirmar tres positivos por coronavirus durante las primeras pruebas realizadas esta semana para retomar los entrenamientos.

La competición, que sigue sin fecha oficial para su vuelta, esperaba dar más seguridad a los jugadores con estos test para que volviesen a la actividad sin temor, pero este primer golpe de realidad podría tambalear de nuevo las esperanzas de los clubes.

Los hornets han confirmado que un jugador y dos miembros de su cuerpo técnico han dado positivo, motivo por el que otros miembros de la plantilla se han mostrado reacios a entrenar hoy.

De hecho, su capitán, Troy Deeney, es una de las voces más importantes en contra de retomar la Premier League, ya que ha asegurado que no le importan las penalizaciones que pueda recibir, pues tiene un hijo de cinco meses con problemas respiratorios.

La Premier, que estaba muy contenta por haber registrado apenas seis positivos en las 748 pruebas que se han llevado a cabo durante esta semana, lamenta ahora que la mitad de ellos hayan coincidido en el mismo club, uno capitaneado además por un jugador contrario a la vuelta y que en un primer momento abogaba por la suspensión de la temporada para no arriesgarse al descenso.

"Que dios nos perdone si ocurre una desgracia. Estamos cerrando los ojos ante la amenaza que tenemos enfrente. Sí, nos encantaría volver a jugar, pero tiene que ser seguro, Tenemos que ser precavidos, ignorar todas las posibilidades sería una temeridad", aseguraba este fin de semana su entrenador, Nigel Pearson, en una entrevista para The Times.

La intención de la Premier League, sin embargo, sigue siendo avanzar en las distintas fases del entrenamiento durante las próximas semanas con la vista puesta en un posible regreso a mediados o incluso finales de junio. (AS)