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El juego está abierto. Las dos primeras fechas de las eliminatorias permitieron ver varias de las principales cartas con las que disponen las diez selecciones sudamericanas para tratar de llegar al Mundial Catar 2022.

Con la baraja sobre la mesa, aparecieron algunos de los ases de espada, la madurez de Messi, el talento de Neymar, la vigencia goleadora de Suárez y Falcao, la jerarquía de Vidal y Sánchez, las nuevas caras de Ecuador (Caicedo, Plata y Estrada), y la calidad de Carrillo.

Argentina ganó las dos partidas con un juego poco vistoso pero sólido, y un equipo que trata de crecer en el aspecto colectivo para no tener tanta dependencia de Messi como en otras épocas, integrado por varios jugadores jóvenes, respaldados por la experiencia de otros que tienen varias eliminatorias en la espalda.

Derrotó a dos selecciones a las que últimamente le costaba ganarles, a Ecuador en su casa y a Bolivia de visitante. Con seis puntos de arranque, ratifica que está para pelear bien arriba en una tabla de posiciones que, al final, premiará a los cuatro primeros con el mundial y al quinto con media plaza y la posibilidad del repechaje.

Brasil también empezó haciendo prevalecer sus mejores cartas en una formación que tiene a Neymar como el comodín que termina por resolver cualquier partida que se pueda complicar en algún momento. Una columna vertebral maciza, que suma experiencia y jerarquía, permitió ver un equipo con idea definida, muy ofensivo.

La goleada ante Bolivia en San Pablo y el triunfo sobre Perú en Lima la etiquetan nuevamente como favorita y la ubican como candidata a sacar los primeros pasajes para el viaje a Catar, al igual que Argentina.

El buen comienzo de las dos potencias, relegan a una segunda línea al resto, en la que hay dos cupos para disputar. Ahí entran en la disputa Colombia, Uruguay, Paraguay y Ecuador, de acuerdo a los resultados de las primeras fechas.

Colombia frenó a un rival directo al sacarle un punto a Chile e hizo valer su condición de local al imponerse con facilidad a Venezuela. La vitalidad de Lerma, la pausa de James Rodríguez y el oportunismo goleador de Falcao la ayudaron a posicionarse bien de entrada.

Ecuador se la hizo difícil a la Argentina y perdió jugando bien, pero se rehízo ante Uruguay con una victoria sólida y actuación contundente. Se mostró fuerte, ambicioso y renovado con valores como Caicedo, Estrada y Plata. Tiene con qué soñar.

Uruguay mostró el oficio y la estirpe de siempre pero no terminó de convencer con su juego. Le ganó con lo justo a Chile y cayó sin atenuantes ante Ecuador. La calidad de Valverde y Bentancur, más la efectividad de Suárez, la ayudaron a sumar y a empezar a pelear por una de las plazas.

Paraguay trastabilló de entrada al igualar con Perú de local, pero se rehizo rápido y recuperó posiciones ganando donde tenía posibilidades de hacerlo, ante Venezuela de visita. Una selección que aún es una incógnita en cuanto a su verdadero potencial pero que se ubica bien de inicio.

Chile y Perú se ubican en la tercera línea, en una lista de espera que empieza a estar supeditada a la suerte que corran los que están más arriba, además de la obligación de no perder más puntos de local.

A los chilenos les faltó un poco de fortuna en el arranque. Se mostraron como un equipo con mucho oficio, bien organizado, liderado por el polifuncional Vidal y el habilidoso Sánchez. Perdió por poco con Uruguay en Montevideo y dejó escapar un punto sobre el final ante Colombia en Santiago. Tiene que con qué soñar con el mundial.

Perú lucha contra los contratiempos que le generan ausencias obligadas, sin embargo tuvo un comienzo alentador, le sacó un punto a Paraguay de visitante y perdió un partido muy disputado ante Brasil de local. También tiene recursos como para luchar con el aporte goleador de Carrillo y el oficio del resto.

Bolivia y Venezuela están lejos del resto en todo sentido. Por eso sus posibilidades se redujeron considerablemente de entrada. Ambas perdieron de local y visitante, dejando una pobre imagen.

La próxima fecha puede aclarar aún más el panorama, aunque quede mucho por delante.