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"Uno nunca se libra de esta droga": dos años después de haber dejado el banquillo del Arsenal, el francés Arsène Wenger (70 años) se niega "a decir nunca jamás" y no excluye entrenar de nuevo un día, declaró este sábado con ocasión de una presentación de su autobiografía.

Hablando en Estrasburgo ante el Club de la Prensa y después a la AFP, el extécnico presentó el libro titulado 'Mi vida en rojo y blanco' y contó su nueva ocupación como director de desarrollo del fútbol mundial en la FIFA.

_En su libro, escribe desde las primeras páginas que la pasión del fútbol "no se apaga". ¿Podría entrenar de nuevo?

No lo sé. Me niego a decir nunca jamás, ya que eso me haría mucho mal. Pienso que es de sabios decir que he sobrevivido a tanto estrés durante tanto tiempo, que más vale no tentar al diablo. Pero la pasión te dice: 'Durante el tiempo que vivas, vive tu pasión a fondo'.

_ ¿Echa de menos entrenar?

Lo extraño mucho. Me he drogado durante 36 años y no te libras de esta droga de un día para otro. No es fácil, pero en un momento dado hice un razonamiento. ¿Quiero hacer una batalla de más? ¿No la ha hecho ya? Cuando llegas a los setenta años, el horizonte se reduce y tenía propuestas de la UEFA y de la FIFA para participar en el desarrollo del fútbol. Finalmente opté por la FIFA porque hay un enorme foso entre Europa y el resto del mundo.

_ ¿En qué consiste su trabajo en el puesto de director de desarrollo del fútbol mundial?

Nuestro programa es: una oportunidad para todo el mundo. El resto del mundo sufre mucho y Europa cuenta con todas las estructuras. Un Mundial es prácticamente un campeonato de Europa con Brasil o Argentina. Todos los demás no tienen la oportunidad de ganar. Desde 2002, Brasil no gana ningún partido de eliminación directa contra un equipo europeo. La brecha creció enormemente entre Europa y el resto del mundo. La FIFA tiene una responsabilidad pedagógica para ayudar a los países a estructurarse.

_ Usted propone la supresión de la nueva Liga de las Naciones de la UEFA y la aceleración de la cadencia de las grandes competiciones. ¿Por qué?

De cada diez personas que conocen de verdad el fútbol no hay muchas que puedan decirle para qué sirve (la Liga de las Naciones). Habría quizá que organizar menos competiciones. El ritmo de cuatro años es por algo prestigioso que esperamos, pero dos años es un ritmo de vida que corresponde más al ritmo de la sociedad actual. La gente no tiene paciencia para esperar y siempre quieren ver lo mejor.