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Chino Tapia

Genio y figura, nunca mejor dicho que en este caso. Es un verdadero personaje del deporte boliviano, dentro y ahora fuera de las canchas. Estuvo en el programa Qué Semana de radio EL DEBER en su mejor estilo, ameno y distendido, con los dichos que lo caracterizan en medio de la tertulia sobre su gran pasión, el fútbol. Es Erwin Romero Escudero.

Dios me dio esta virtud y yo la supe aprovechar”. “Una gran satisfacción que tengo es que donde voy me reconocen, ‘ahí está ‘Chichi’ Romero’, dicen. Fueron solo algunas de las frases que soltó durante el diálogo. Cómo se formó, quiénes lo lanzaron al estrellato, sus ganancias, los herederos, lo que jugó en el exterior, aquellos contratos que no pudieron ser…en fin.

La pregunta obligada en una conversación con el ‘Maestro’ (como se lo conoce en el ámbito futbolístico), es su inicio con la pelota, dónde comenzó a causar admiración por su particular estilo. Confesó un dato que muchos no lo tenían registrado: ¿cuál fue su primer equipo?

-Es que antes los equipos tenían infantil y juvenil, Guabirá tenía sus oficinas en la calle Suárez Arana y como yo paraba por esa zona jugué un año en Guabirá. El Dr. Oswaldo Céspedes y Bergman Candia me llevaron. Pero después me alejé y me fui más a Los Pozos y me metí a jugar en Destroyers y jugué tanto en la infantil como en la juvenil, o sea que tenía dos fichas (de actuación). A mis 15 años debuté en la Primera. Me vieron en un partido en la cancha de Universidad y de ahí nunca más me sacaron. Guabirá quiso reaccionar, pero los dirigentes de Destroyers ya habían hecho desaparecer de la ACF mi ficha de actuación de Guabirá…(risas) 

De ahí pasaste a Oriente Petrolero…

-A Oriente pasé en 1975, con Erwin Espinoza, luego me llevaron a la selección juvenil cruceña.

 ¿Siempre como 10?

-No, en mis inicios era back central, estaba ahí con ‘Chacho’ Álvarez jugando como 3 o como 5, pero como era mucha responsabilidad el técnico me dijo que juegue como 6, lo hice bajo el criterio de quitar y tocar, no me complicaba; lo hice bien pero el primer partido perdimos contra Guabirá 2-1. Recuerdo que el presidente del club, Edmundo Áñez, preguntó quién fue el debutante, me felicitó y me regaló Bs 2.000, era buena plata porque en esa época un bancario ganaba 1.000. Contento yo llegué a mi casa y le conté a mi madre… me quitaron esa plata…(risas).

¿Y eso se repitió?

No, pero si en ese tiempo no teníamos ni contrato... Eso sí, yo me esforzaba para ser siempre el mejor porque es lindo que después de un partido digan que uno fue el mejor…es que el futbolista es un artista. Ganar el domingo y salir en los periódicos es lindo, pero cuando perdés no querés ni salir de tu casa…

¿Cambió el fútbol de tus tiempos al de hoy?

-Cambió mucho. Antes había más figuras, más se manejaba la técnica, ahora es más el sistema táctico, la parte física, el jugador que no marca no juega, entonces te desgastás marcando y te quedan pocas energías para crear. Antes todos buscaban al 10, al que sabía. Para darte ejemplos, en Argentina estaban los Bochini, los Alonso, Diego Sanabria en Boca; igual en Brasil, los números 10 eran los que llevaban a sus equipos al hombro. A mí el que me descubrió como 10 y me hizo jugar en ese puesto fue el DT Ramiro Blacutt en un Sudamericano juvenil en Lima el año 1975, cuando cumplí mis 18 años.

 ¿Cómo se produjo la salida para jugar en el exterior del país?

Lo que son las cosas, a mí me llevó a jugar en Argentina un cantante, Fernando Bell, casado con una argentina. Él hizo el contacto con San Lorenzo y Quilmes, pero los de Quilmes ganaron la partida porque fueron a esperarme al aeropuerto, donde también me estaban esperando los de San Lorenzo. En Quilmes hice una buena performance, terminé jugando bien.

¿ Ahí quedó…?

-También tuve otras oportunidades, por ejemplo de ir a Gremio de Brasil cuando fue campeón del mundo en 1983. Jugamos la Libertadores con ellos, estaba el mundialista Hugo de León, le hice túnel de ida y vuelta. Entonces, termina el partido y en el camarín estaban el presidente del equipo brasileño y el técnico, pero no había empresario, hablaron con el dirigente y luego con don Mario Mercado en La Paz…no quisieron bajar de los 500.000 dólares. Gremio optó por llevarse un argentino, Alejandro Sabella, por 250.000 dólares.

 Es que eras muy importante en Bolívar, los logros fueron vitales con ‘Chichi’ Romero…

-Pero si haya estado por allá, no estaría por acá, ¿dónde estaría no? Por eso digo que la vida es así y el tiempo se encarga de poner a cada quien en su lugar. También pude haber ido al Millonarios (de Colombia), pero la figura fue la misma.

 Debiste haber cerrado tu carrera jugando un Mundial…

-Yo nunca tuve en mente como meta jugar un Mundial…yo jugué porque jugué, Dios me dio esa virtud y hasta donde jugué me quedé muy satisfecho. Dirán que soy un farsante pero cuando se presentó la oportunidad, Marco Etcheverry se lesionó, entonces me habló Guido Loayza y me dijo: “Chichi, está todo arreglado con Azkargorta, usted va a ir al Mundial”; sin embargo, yo ya estaba en otras. Incluso me pusieron al preparador físico ‘Papi’ Vaca, con quien quedamos de encontrarnos en el Parque Urbano…hasta ahurita me seguiría esperando (risas), no aparecí nunca. En resumidas cuentas, yo no quise ir al Mundial.

¿Como 10, a qué jugador le gustaba hacer el pase-gol?

-Hubo muchos. En Bolívar a Fernando Salinas, Juan César Silva, Raúl Horacio Baldessari…también a Juan Ernesto Lezcano, Tucho Antelo en Oriente Petrolero. Mi virtud era esa, yo limpiaba las defensas a punta de fuerza, habilidad…

¿Cuál era tu mayor virtud?

-Esa era, yo me preparaba con todo y tenía potencia, “a ese camba duro hay que darle con palo”, decían…

 O sea que las defensas eran duras también…

-Es que antes no había juego limpio (fair play), entraban a darte a la rodilla nomás. Cuando estaba en Bolívar me hicieron dos puntos en un primer tiempo, pero yo me cubría con los codos y ellos me huían. Yo trabajaba mucho la potencia en la pretemporada, después en el campeonato venía uno, venía otro, tres y yo los aguantaba, esa era mi virtud, más la habilidad con la pelota. Yo trabajaba la parte física, no era nomás yo un camba duro.

 Cuál fue tu mejor equipo?

-Aquí en Bolivia están Oriente Petrolero y Bolívar, por supuesto que cuando comencé estuvo Destroyers, que tenía un gran equipo. Cuando tenía 15 años jugamos contra Oriente Petrolero, que era campeón nacional, empatamos 1-1 con gol de Da Silva, un 9 que tenía Destroyers.

 Una característica tuya es que donde jugaste saliste bien…

-Claro, es que a mí me daba vergüenza jugar mal, le tenía vergüenza al dirigente que me contrataba. Cuando iba a cobrarle mi sueldo, había que tener cara para cobrarle, así era yo, hasta en eso me cuidaba. Decían que Romero era un jodido, pero yo cuando me tomaba mis cervezas me las tomaba en La Pascana o en la parrillada Oriente Petrolero, pero no antes de un partido porque yo me cuidaba mucho hasta con las mujeres el viernes, sábado, para llegar bien al partido del domingo, porque hay que llegar bien hasta de aquí del boche (de la cabeza). Si sabés que algo te va a hacer mal, entonces no lo hagás dos ni tres días antes de los partidos.

 Ganaste buena plata en el fútbol?

-No me quejo, yo era el que mejor ganaba. Por ejemplo, en esas épocas ganar 4.000 dólares entre prima y sueldo era buena plata. Un lote entre tercer y cuarto anillo no valía ni mil dólares.

 Y lo invertiste bien?

-Invertí, pero también tuve divorcios…tengo hijos, todos están criados, no me falta nada. A mi edad uno aspira a que no le falte del 1 al 30, nada más…

 De tus herederos, alguno siguió el fútbol?

-Solo un hijo tengo, las demás son mujeres. Tiene 28 años, nunca le exigí que sea jugador, lo descuidé…será por eso que yo tampoco soy director técnico.

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