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No está haciendo lo que más le gusta: jugar al fútbol. Desde ahí ya se nota su tristeza cuando se le consulta a Kevin Farell, el tiempo de recuperación que demandará esta segunda lesión grave que sufre en un año y cinco meses. Sintió que el mundo se le venía encima en marzo de 2018 cuando fue a trabar un balón y sufrió la fractura de tibia y peroné de la pierna derecha. Su recuperación fue larga y recién jugó un partido oficial el 8 de octubre de ese año. Anhelaba jugar, y el tiempo pasó rápido.

De ahí en más fue agarrando confianza y ritmo, y cuando ya creía que estaba listo para buscar un lugar en el onceno y volver a soñar con convertirse en figura, nuevamente sufrió un golpe duro. El 2 de julio de este año sufrió la rotura de ligamentos de la rodilla izquierda. “Fue en un entrenamiento y me lesioné solo, sin que nadie me marcara”, recordó ese instante el volante creativo, de 23 años, que en su mejor momento fue convocado para la selección boliviana por el entrenador argentino Ángel Guillermo Hoyos.

Nuevamente a cirugía, pero esta vez con una espera de por medio, pues recién lo operaron el 12 de agosto. Otra vez entre seis a siete meses de recuperación. Así, el volante del que se esperaba sea el reemplazante de Joselito Vaca, otra vez deberá remar contra la corriente para recuperarse de una lesión temida por los futbolistas, incluso más que una fractura.

En este momento difícil, Farell contó todo lo que está viviendo y hasta afirmó que si no fuera por su familia ya se haya retirado. Dijo tajantemente que volverá y que será más fuerte que antes. Afirmó que ningún compañero lo ha visitado en su casa, pero sí que ha recibido la llamada de algunos de ellos. Eso sí, justificó la ausencia afirmando que paran concentrados y que no tienen tiempo para visitarlo.

Agregó que su sueño sigue siendo volver y cumplir con las afirmaciones que lo daban como el nuevo Joselito, para ello es que seguirá al pie de la letra los pasos de su recuperción, que sabe será dura. Primero debe dejar el par de muletas que lo acompañan. Luego deberá dejar las vendas. Una tiene en la rodilla izquierda, por la operación de ligamentos que tuvo. En la derecha hay dos vendas una en la rodilla por donde le sacaron las dos placas, que le pusieron cuando se fracturó la tibia y peroné, y la otra está en la parte inferior de la pierna, desde donde le sustrajeron dos pernos.

Antes de entrar de lleno a la entrevista recalca, nuevamente, una frase que parece trillada, pero que hace notar su convencimiento de retornar a las canchas: “volveré a jugar para cumplir mis sueños de siempre”. Si hasta le pidió consejos a su amigo, el marcador central Luis Haquin, del Puebla de México, que también se recupera de una lesión similar.

¿Cómo viviste la primera semana después de tu cirugía?

Son duros momentos porque duele y molesta al caminar. Por ello tomo bastantes calmantes para poder sobrellevar estos primeros días que siempre son los que más cuestan en estos casos. Increíble, pero cuesta hasta dormir pues en la cama tengo que estar en una postura recta de espalda. Puedo asentar los dos pies y camino con muletas, pero al levantar las piernas me molesta. Por suerte esto pasará pronto.

¿En estos momentos difíciles quiénes son los que más se han acercado a vos?

Mis representantes Juan Manuel Peña y José Carlo Fernández, que también trabajan con Luis Haquin, del Puebla. Mis compañeros algunos me han escrito y la familia, que está cerca y que es la que sufre con uno en estos momentos.

¿Tu familia qué te dice?

Qué ya vendrán cosas buenas y que a esto hay que buscarle el lado positivo. Dios sabe porque pasan estas cosas y ya vendrán momentos mejores para todos.

¿Se te vino a la cabeza retirarte y dedicarte a otra cosa?

Con graves lesiones se viene a la mente dejarlo todo. Mi familia evitó que pase eso.

¿Ya pediste consejos a alguien que haya sufrido la misma lesión?

A Luis Haquin, que también está lesionado y que integra el plantel del Puebla, de México. Me dijo que para sobrellevar esto hay que alejarse un poco de las redes sociales y leer, que ayuda bastante en estos casos para que se pasen los días más rápidos. A Haquin lo conozco desde cuando el técnico Ángel Guillermo Hoyos nos convocó a la selección, en 2016.

¿Nunca pensaste tener tan mala suerte?

No me imaginaba que sufriera lo que solo veía que sucedía por televisión en otros jugadores. Esta vez me tocó a mí y hay que afrontarlo de la mejor manera, porque cosas mejores van a venir más adelante.

Cuando sufriste la fractura de tibia y peroné, fue inmediatamente la operación.

Fue al otro día y prácticamente no sufrí nada con el tema del dolor.

¿Y esta vez te presionó tu familia, porque tuviste que esperar 45 días para la intervención?

La familia ve lo mejor para uno y que los problemas se solucionen lo antes posible. Pero se dio de esta manera y sin decir mucho hay que salir adelante y agradecer a Dios por la salud que nos da.

¿Y el DT Platiní Sánchez qué te dijo?

Me recalcó que tenía que ser fuerte sobre todo en lo mental, pues lo físico se recupera con entrenamientos diarios.

¿Esto te llega cuando ya estabas agarrando ritmo tras tu fractura de tibia y peroné?

Venía con ritmo y me sentía bien. Era mi segunda pretemporada completa. Esto era clave porque mientras que uno evoluciona más en lo físico se rinde más en los encuentros. En realidad esperaba que en este torneo Clausura, dé mucho más por el bien del equipo y de los hinchas.

¿Te tranquilizó también la dirigencia?

Si. Me dijo que me iba apoyar en todo en esto que me ha pasado, que no me sienta solo y que están a disposición en todo momento. Mi contrato es hasta 2022. Por ahí estoy tranquilo.

¿Cuál es el mejor recuerdo en Blooming?

El debutar de titular en un Copa Sudamericana, frente a Plaza Colonia de Uruguay, en 2016. Fue un momento inolvidable.

¿Tu peor momento?

En 2018 me sentía tranquilo y cómodo, sabiendo que en cualquier momento iba a explotar mi potencia. Ese año, en marzo, me fracturé la tibia y peroné. Eso me frustró un poco, pero logré superarlo. Ahora vuelvo a recaer, pero voy a retornar con todo.

¿Sueños que aún buscás cumplir?

Volver a entrenar y practicar al fútbol que es mi vida y me apasiona.

¿Tuviste mala suerte?

Espero que Dios nos ilumine para saber por qué me están pasando estas cosas. En realidad no pienso nada malo, solo que de todo esto estoy aprendiendo. Tengo que recuperarme lo más pronto posible para volver a las canchas.

¿Qué pensaste tras la fractura de tibia y peroné?

Pensé que tal vez no vuelva a jugar. Ese era mi miedo. El que me tranquilizó fue el doctor, que me dijo que no iba a pasar nada. Que esté tranquilo que el hueso iba a calcificar.

¿Después de esta última lesión qué pensaste?

Que me rompí el ligamento, pues sonó fuerte, como si se quebrara algo. La fractura de tibia y peroné ni la escuché, pero esta vez sí.

¿Qué es lo más difícil de lo que se viene?

El primer mes es el que más lo sufrís. Te tienen que ayudar bastante porque no soltás la muleta. Además, que ir a la fisioterapia es un poco incómodo, pues aún tenés dolor. Hay que sobreponerse a ello y seguir adelante.

¿Cuándo volvés al estadio?

He pensado en ir pero cuando ya pueda asentar la pierna y también ir al club a la fisioterapia para estar con los compañeros. Aunque no esté entrenando y jugando me siento uno más del grupo.

¿Quién te sorprendió con su llamada en estos momentos duros?

La verdad que nadie.

¿Y tus compañeros ya te visitaron?

La verdad que no. Han estado concentrados por los partidos seguidos y eso se los impide.

¿Qué te faltó para terminar de explotar en Blooming?

En mi segundo semestre en Blooming fui de titular casi todo el campeonato. En mi mejor momento me faltó ser más fuerte de cabeza, y saber que así como se sube también se baja. Me cayó muy de golpe todo. Tuve algunos malos partidos en los que fui suplente, pero igual trataba de dar lo mejor de mí.

¿Qué le decís al hincha celeste?

Le agradezco. Ellos al saber de mi lesión escribieron mucho y sentí el cariño del hincha. Solo espero recuperarme y dar alegrías a ellos en agradecimiento.

¿Qué significa la selección para vos?

Lo más importante. Las veces que fui convocado tuve una alegría inmensa. Ser llamado a la Verde es lo mejor que te puede pasar. El profesor Hoyos me convocó y me dio una alegría tremenda.

¿Y Blooming?

Es impresionante el cariño de los seguidores de Blooming. El ánimo al levantarse para ir a entrenar es diferente. Todo lo vivís con inmensa alegría.

¿Qué harás además de recuperarte?

Mirar fútbol, tratar de ver muchos partidos porque lo que más quiero es volver. También estoy leyendo libros.

¿A quién admirás en el fútbol nacional?

Desde chico admiré al volante Joselito Vaca, que es el capitán del Blooming.

¿Y de fuera del país a quién seguís?

A Andrés Iniesta. Admiro a ellos porque me gusta el fútbol bonito de técnica y toque.

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