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Marcos Rodríguez corrió el riesgo este lunes de ser aprehendido por policías que fueron enviados por orden de fiscales del Ministerio Público al hotel donde concentra la selección en La Paz.

El directivo tiene una citación, que ya le llegó a Cobija, donde radica, de la Fiscalía del departamento de Santa Cruz para que declare por qué desobedece al fallo constitucional del 18 de agosto pasado y que reconoce a Robert Blanco como presidente de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF). Debió presentarse el pasado 29 de septiembre, pero no lo hizo.

Rodríguez, que también ejerce como titular de la FBF, más cuatro miembros del comité ejecutivo de la Federación (Rolando Aramayo, Lily Rocabado, Antonio Decormis y Jaime Cornejo) han sido citados por la misma causa, habida cuenta que todos ellos no cumplieron con la resolución del Tribunal Constitucional de Santa Cruz, argumentando que se ajustan a normas de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) y FIFA, no así de la justicia ordinaria.

El caso es que Rodríguez este lunes por la mañana estaba por subir al avión que lo iba trasladar de Cobija (Pando) a La Paz cuando un periodista del programa Selfie deportivo, que se emite en radio Monumental, le informó que policías y un fiscal de la sede de gobierno fueron a buscarlo con la orden de aprehensión.

Lo alertaron, ya que de inmediato del dirigente deportivo suspendió el viaje, pues prefirió quedarse en la capital pandina y ver el partido de la selección ante Argentina por televisión que estar expuesto a un nuevo conflicto con la policía, que ya lo tuvo el 16 de septiembre cuando no lo dejaron ingresar al Hernando Siles para ver el  partido que Bolívar jugó de local ante Palmeiras por la Copa Libertadores.

DIEZ lo llamó por teléfono para conocer su versión sobre este proceso legal en su contra y lo mismo se hizo con Rolando Aramayo y Lily Rocabado. No respondieron.